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Aragón

Aragón, un país de montañas

De Teruel al nacimiento del Turia en un simple paseo

Este recorrido nos permite disfrutar de la naturaleza del entorno más cercano a la capital turolense en una pequeña excursión de menos de 2 km, y visitar este paraje poco conocido.

Punto en el que se unen las aguas del Alfambra y el Guadalaviar, a las afueras de la ciudad de Teruel.
Punto en el que se unen las aguas del Alfambra y el Guadalaviar, a las afueras de la ciudad de Teruel.

El ‘nacimiento’ del Turia es un paraje muy poco conocido para el que puede decirse que no hace falta ni salir de Teruel, ya que los caminos que nos llevan a él forman parte del mismo municipio.

El río Turia se forma de la confluencia del Guadalaviar -que nace en la sierra de Albarracín, en la localidad de Guadalaviar-, con el Alfambra -cuyas aguas salen a la luz en El Pobo-, una unión que se produce al lado del casco urbano turolense. Así al menos lo explica la Gran Enciclopedia Aragonesa, aunque en otros registros se afirma que el Turia nace en Guadalaviar, llevando este nombre durante su primer tramo.

En todo caso, este bonito paseo hasta el punto en que se unen Alfambra y Guadalaviar nos permite disfrutar de la naturaleza del entorno más cercano a la capital turolense en un recorrido de menos de 2 km.

Situaremos nuestro punto de salida en la confluencia de la calle de San Francisco con la avenida de Zaragoza. Dejando el cruce a nuestra espalda, atravesaremos el puente que lleva hacia la carretera N-234 de salida de la ciudad y que pasa sobre el río Turia, cuyo cauce vamos a remontar. Tras andar unos 200 metros por la acera, se abre a la derecha un ramal asfaltado. Tomaremos este desvío, que en los primeros metros nos lleva al lado de la carretera, aunque existe una zona para peatones protegida por un quitamiedos a la izquierda y una barandilla a la derecha. Tras unos pocos metros de recorrido descendente llegaremos a la calle del Camino del Carburo, donde ya empezaremos a ver huertas.

En este punto llegaremos al cruce con la carretera N-234, que podremos cruzar extremando mucho las precauciones, o aprovechar un paso subterráneo que salva esta vía, también con cuidado pues es un paso que también pueden atravesar vehículos.

A partir de aquí entramos ya en un recorrido tranquilo, entre huertas, campos de maíz y torres, que es aprovechado por muchos turolenses para pasear o circular en bicicleta. A los pocos metros de empezar este tramo nos encontraremos también con una pequeña joya arquitectónica poco conocida: el edificio modernista de la antigua tabacalera.

Esta edificación se empezó a construir en 1920 siguiendo el estilo modernista que tantos buenos ejemplos ofrece en Teruel. Destacan sus muros rojizos, para los que se utilizó piedra de rodeno. La rejería sigue unos motivos florales también típicamente modernistas. En los años setenta del siglo XX dejó de utilizarse. Recientemente ha sido recuperado para la vida de la ciudad como establecimiento hostelero para bodas, celebraciones y eventos por la empresa Trufé Catering.

Tras parar un momento para admirar la elegante arquitectura de esta edificación, seguiremos por el mismo camino en la dirección que traíamos. Nos quedan unos 1,5 km de camino llano, durante los que seguiremos encontrando huertas y torres de labor y ya los fresnos, álamos y vegetación de ribera que nos indicarán que vamos acercándonos a nuestro destino.

Finalmente, a la derecha de nuestro camino veremos mezclarse las aguas intensamente rojizas del Alfambra (cuyo nombre significa ‘tierras rojas’, las propias de las arcillas que atraviesa) con el cauce claro del Guadalaviar (cuya denominación se traduce como ‘aguas blancas’) para dar lugar al río que entrará en Teruel llamándose ya Turia y que proseguirá su camino hasta llegar a Valencia.

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