Aragón

Un comedor escolar de quita y pon para el Moreno Calvete

El colegio de las Delicias ha estrenado esta semana su servicio de línea fría, que ha sido instalado en el gimnasio

Una trabajadora del comedor preparando las mesas para las comidas
Guillermo Mestre.

El colegio público Emilio Moreno Calvete, ubicado en el barrio de las Delicias, tiene por fin un servicio de comedor escolar. Esta semana, 54 de sus alumnos han podido quedarse a comer gracias al servicio de línea fría que se ha montado en el gimnasio.

Con esta actuación se atiende una vieja aspiración del Moreno Calvete, único centro de la ciudad que no contaba con comedor. Una rareza y una peculiaridad que pesaba a la contra, ya que las familias que necesitaban que sus hijos comieran en el cole acababan pidiendo un cambio a otro centro que les ofreciera esta posibilidad.

Algo que el director, Anchel Vidal, espera que ahora deje de producirse: "El comedor va a ser beneficioso para el colegio –aseguró ayer–; nos dará mayor estabilidad en el alumnado".

La solución que se ha buscado ha dejado encantados tanto a los críos como al equipo directivo del colegio y al ampa: un comedor de quita y pon que permite una utilización polivalente de los espacios.

El gimnasio se convierte en una cantina colorista y práctica durante las horas de la comida. Y cuando no son necesarios, los cinco juegos de mesas y bancos retráctiles vuelven a anclarse a las paredes de la estancia.

Una idea que la consejera de Educación del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, –que ayer visitó el colegio– ha aplaudido, ya que uno de los grandes quebraderos de cabeza que reconocen todos los responsables que se han ocupado de este Departamento es el de reutilizar infraestructuras y espacios que se van quedando sin uso.

"Hay que buscar utilidades alternativas que optimicen los espacios –animó Pérez–. Aún seguimos teniendo un concepto de departamentos educativos estancos e hipotecamos estancias que podrían tener utilidades compatibles con otros usos durante determinadas horas".

Algo que en el Moreno Calvete llevan practicando desde hace años. Solo hay que darse una vuelta por el edificio para ver ejemplos de reutilización, usos compartidos y aprovechamiento al máximo de los espacios. El centro acoge en este momento a casi 200 alumnos, el 90% de los cuales es de origen inmigrante.

Diversidad cultural

En 1º de primaria, donde la consejera –acompañada por el director general de Planificación y Formación Profesional, Ricardo Almalé, y la directora del servicio provincial de Educación, Isabel Arbués– se ha parado a hablar con los niños, solo uno de los 23 alumnos era español.

El resto, aunque muchos de ellos han nacido ya aquí, son de origen extranjero. Por eso no es extraño que esta semana hayan alucinado con las judías blancas, un plato desconocido para muchos, que ha formado parte del menú de su nuevo comedor y que, según sus profesores, les ha encantado.

La obra del nuevo comedor ha requerido de una inversión cercana a los 70.000 euros, entre la adecuación del espacio en el que se han instalado los equipos de línea fría y el mobiliario propiamente dicho.

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