Aragón

Aragoneses en Venezuela: "Vivimos escondidos en nuestras casas"

El presidente de la Agrupación Aragonesa de Venezuela relata el ambiente de inseguridad y miseria que se ha apoderado del país.

Un encuentro de la Agrupación Aragonesa de Venezuela, celebrando San Jorge
Un encuentro de la Agrupación Aragonesa de Venezuela, celebrando San Jorge
A. A. V

Prefieren no entrar a valorar la situación. La Agrupación Aragonesa de Venezuela representa a un colectivo que roza las 2.000 personas y consideran inoportuno posicionarse en la cuestión política. Antonio Pargada, su presidente,  natural de la localidad oscense de Bernués, deja muy clara su postura como representante de los aragoneses que viven en Venezuela: "Lo importante es lo difícil que se nos está poniendo la vida aquí y la situación de inseguridad y miseria en la que nos encontramos, no si tienen razón los gringos, los europeos o cualquier otro", enfatiza este aragonés emigrado de 77 años antes siquiera de empezar a hablar.

Pargada se fue a vivir a Venezuela hace ya 52 años. Lo hizo por trabajo y al final terminó haciendo allí su vida y, con el tiempo, convirtiéndose en el portavoz de una agrupación que hace ya casi tres años lanzaba un S.O.S. a las instituciones de Aragón para tratar de organizar envíos periódicos de medicamentos y de material higiénicosanitario de primera necesidad. Con la Administración no lo consiguieron, dice, pero a cambio se creó una red ciudadana en Zaragoza que se encargó de recoger medicinas en distintos puntos de la ciudad y de hacérselas llegar mediante pequeños envíos.

Más carestía y preocupación

Ahora, la situación se ha complicado todavía más. Por un lado Julia Calvo, la principal impulsora de aquella iniciativa, cayó enferma y los envíos se estancaron. Por otro, la trepidante situación política que vive el país desde que Juan Guaidó se decidiera a plantar cara a Nicolás Maduro y se autoproclamara presidente del país.

Aquel anuncio lanzado por Guaidó desde un escenario de Chacao provocó una onda expansiva que ha obligado a la comunidad internacional a tomar partido y ha generado en las calles de Venezuela un ambiente de revolución social.

Y mientras Nicolás Maduro bloquea la frontera con camiones e impide la entrada al país de una ayuda humanitaria que entiende como el primer paso para una intervención extranjera, los ciudadanos de Venezuela y entre ellos los aragoneses emigrados viven cada minuto con "muchísima inquietud y mucha preocupación".

"La situación ha empeorado. Cada vez hay más carestía y más dificultad. En los supermercados hay algo pero todo importado y a unos precios que no se pueden pagar. Lo mismo ocurre con las medicinas. Tenemos que arreglárnoslas para que las familias nos envíen desde fuera por correo privado lo que puedan", expolica Pargada.

Inseguridad en la calle

Contexto al que hay que añadir el ambiente de extrema inseguridad en el que viven. "A las seis de la tarde empieza a oscurecer y ya no queda nadie en la calle. Los asaltos, los robos... hay mucha angustia y mucho miedo y la gente se esconde en sus casas. Vivimos escondidos en nuestras casas", insiste este hombre que trata, mediante el envío de boletines, de mantener unida a la comunidad aragonesa en Venezuela.

Una comunidad envejecida

Cerca de 600 aragoneses afincados en Venezuela superan los 65 años y a muchos les resulta imposible "aguantar filas interminables" para conseguir productos tan básicos como pañales para mayores, inhaladores para asmáticos o medicinas básicas para diabéticos, afectados por enfermedades crónicas o pacientes trasplantados.

Ante la falta de implicación por parte de las instituciones aragonesas –según lamenta Pargada- , la agrupación vuelve a hacer un llamamiento para intentar asegurar que todos los aragoneses en Venezuela puedan acceder a sus tratamientos. Por eso, pide a quien esté interesado en ayudar con algún envío que se ponga en contacto con la agrupación a través del correo electrónico agrupacionaragonesadevenezuela@gmail.com para informarse de cuáles son sus necesidades más urgentes y la forma adecuada de hacérselas llegar.

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