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Aragón

Aragón, un país de montañas

Ruta hasta las cárcavas y el 'camello' de Morata de Jiloca

Este sencillo recorrido nos lleva hasta uno de los paisajes más singulares de la cuenca del Jiloca, las cárcavas de Morata, suelos de arcilla en los que la erosión ha dado lugar a formas rocosas que parecen salidas de un sueño.

Mirador desde el que se observa el 'camello' de las cárcavas de Morata de Jiloca.
Mirador desde el que se observa el 'camello' de las cárcavas de Morata de Jiloca.
Laura Uranga

Morata de Jiloca es una localidad a 15 km de Calatayud que posee una joya arquitectónica de alcance mundial: la iglesia de San Martín de Tours, uno de los monumentos incluidos en la declaración del Mudéjar como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Pero además, el municipio cuenta también con un tesoro de la naturaleza: una de las más espectaculares zonas de cárcavas del río Jiloca. Este singular paisaje rocoso de formas oníricas es producto de siglos de erosión sobre los suelos de yeso de este entorno, en las que los habitantes de Morata observan figuras, como la de un camello, sentado, con dos jorobas.

La ruta a las cárcavas se presenta como un sendero local que parte como ramal del sendero de pequeño recorrido PR-Z 93, que lleva de Morata a Alarba. Saldremos de la población de Morata en dirección a Alarba. A los 200 metros del inicio se atraviesa un peirón junto a la vía asfaltada, y a los 500 metros se abandona la carretera y se toma un camino de tierra que se dirige al cementerio. Antes de llegar a este lugar, nos desviamos a la derecha –dejamos a la izquierda el camino a Fuentes de Jiloca-, y continuamos por la ruta de las cárcavas de Morata de Jiloca (señalizada con indicadores direccionales). Se avanza en dirección sureste por un pinar de repoblación, plantado precisamente para luchar contra la erosión del suelo que crea las cárcavas.

La pista va ascendiendo por las laderas del paraje de Fuente Valdarón, atravesando una zona de espeso bosque. Poco después de haber llegado al punto de más altura, el camino desemboca en otro, que se toma por la izquierda (790 m; 1,3 km; 25 min). El sendero se dirige hacia el noreste por una zona más abierta; pero enseguida muere al llegar a la zona de la Macha (750 m; 1,75 km; 35 min), donde la excursión concluye ante una impresionante red de barrancos acarcavados, que domina el valle, enfrente de Fuentes de Jiloca. Esta privilegiada atalaya permite recorrer con la mirada el valle del Jiloca, desde Calatayud hasta Villafeliche.

Este curioso paisaje de las cárcavas se origina por la acción de la lluvia y el viento sobre el terreno yesoso en el que el río Jiloca ha excavado su valle. Al ser una zona de escasa vegetación, el agua de las tormentas desciende con gran fuerza, erosionando las laderas hacia el río en barranqueras de formas muy escabrosas. Pese a su desnudez, estos escarpes son también el hábitat de diferentes endemismos vegetales y de especies animales como la collalba negra o el escorpión. El mirador se completa con puntos de interpretación, que acercan a estas singulares formaciones del paisaje. De aquí, se regresa al punto de partida por el mismo camino (700 m; 3,5 km; 1 h 10 min).

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