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Aragón

Aragón, un país de montañas

Los Carnavales traen el calor de la fiesta al invierno

En los pueblos de los Pirineos y otras zonas de Aragón, no son pocas las localidades que mantienen o han recuperado sus tradiciones de carnaval. Personajes fantásticos, bailes y risas llenan estas localidades durante los festejos para deleite de vecinos y visitantes.

Mascaretas en las fiestas de carnaval de Agüero.
Mascaretas en las fiestas de carnaval de Agüero.
Ayuntamiento de Agüero

En medio del frío del invierno algunas localidades aragonesas se llenan de máscaras, trangas, onsos, zagarrones... personajes extravangantes y ruidosos que llevan consigo la fiesta del Carnaval. Estas celebraciones responden a antiguos ritos vinculados a la tierra y al ciclo anual de las estaciones, y representan la muerte del invierno y el resurgimiento de la vida en la naturaleza que anuncia la próxima llegada de la primavera. La cultura cristiana se adaptó a estos ritos ancestrales y la celebración de estas fiestas se reinterpretó como un momento de excesos y retos a la moralidad habitual, antes de entrar en la seriedad y el rigor de la Cuaresma.

Las fiestas de carnaval arrancan muy temprano en la Jacetania, donde ya en enero la llegada de San Pansar se celebra de manera itinerante por varias localidades. San Pansar es el protagonista del carnaval bearnés, que llega desde Francia a esconderse de sus perseguidores, tras ser condenado. Finalmente los bearneses acuden a capturarlo en una jornada de peripecias que dan lugar a esta fiesta compartida entre el Pirineo aragonés y el francés.

Trangas y onsos

En Bielsa esta tradición se ha mantenido ininterrumpidamente y compone sin duda uno de los carnavales más coloridos. La fiesta comienza el jueves cuando se juzga a Cornelio, un muñeco hecho de harapos y relleno de hierba, al que se culpa de todos los males ocurridos en la localidad. Tras ser condenado, se cuelga del balcón de Ayuntamiento durante todas las fiestas, que duran el fin de semana completo. Esos días aparecen las trangas, personajes mitad hombres mitad macho cabríos, que encarnan los mozos del pueblo, vestidos con camisa a cuadros, saya hasta los pies, pieles y cuernos coronando la cabeza y con la cara tiznada de negro. Son los que a la tarde inician la ronda en la que van recogiendo a las madamas, las jóvenes solteras de la localidad, vestidas con traje tradicional al que añaden cintas prendidas con alfileres en faldas y blusas; les acompañan en este largo pasacalles los osos u onsos, vestidos con sacos de arpillera y pieles, a los que somete el domador, «como muestra del dominio del hombre sobre los animales», dice Jara Gistau, concejal de Cultura de Bielsa.

Otros personajes son el amontato, una abuela con un hombre a cuestas «que simboliza todo el peso que llevan las mujeres de la montaña». Entre los belsetanos muchos se animan a vestirse con disfraces tradicionales como el caballé, montado sobre un caballo de cestería; la hiedra -con un vestido sobre el que se cosen hojas y relacionado con los rituales de fertilidad de las plantas-, el copo de nieve -lo mismo con bolas de algodón- o la garreta, que se prende sobre la ropa pañuelos de colores. La fiesta acaba cuando el domingo por la noche se quema en la hoguera a Cornelio, «matando así todos los males y dando paso a un nuevo comienzo. En Bielsa el año no empieza el 1 de enero, sino el lunes de carnaval», afirma Gistau.

El personaje de Carnaval, atado en la plaza de Torla, para su juicio ante el pueblo.

El juicio de Torla

También en el Sobrarbe, Torla-Ordesa celebra sus carnavales recuperados a mediados de los ochenta, que incluyen, igualmente, un juicio sumario al personaje del carnaval, que en este caso es encarnado por personas reales. «Casi siempre dos para que impresione más su tamaño», dice el concejal de Cultura, Jesús Lardiés. Vestido con sacos, cuernos y pieles es una figura en parte varón y en parte macho cabrío, al que se prende y es paseado hasta la plaza donde se celebra el juicio.

«Cuentan que si nació,/un grandioso animal/n’as cuevas de A Planiata,/se ha fecho grande en Carriata», así comienza el recuperado Romance de Carnaval que marca el inicio del juicio, tras el que luego los vecinos van lanzando sus acusaciones. «Él les contesta desafiante y socarrón; así se intenta sacar unas risas al público y por eso es una persona real», dice Lardiés. El pleito acaba siempre en condena y Carnaval es expulsado del pueblo, que continúa la fiesta con una cena popular y baile.

En Broto son también dos personas, cubiertas con una sábana, las que encarnan al muerto. En Nerín es un muñeco llamado carnuz, al que se pasea en burro y se somete igualmente al juicio, en el que le asisten fiscal y abogado. También se pasea a un burro engalado, con el que se recogen viandas para la cena, en Gistaín. Esta localidad se organiza con Plan y San Juan de Plan para que las fechas de sus carnavales no coincidan. En las tres poblaciones, el viernes de la víspera se dedica a la celebración de Santa Águeda, festejo que marca igualmente el fin del ciclo agrícola del invierno .

San Juan de Plan mantiene las esencias de su carnaval de antaño. El viernes de Santa Águeda se saca ya en la ronda el muyén o muñeco que se quemará en la hoguera del domingo de carnaval, tras acusarlo de todas las tribulaciones padecidas por el pueblo. El fin de semana, la juventud se disfrazará con ‘perrecallos’ (andrajos) y cinco mayordomos y cinco mayordomas, encabezarán la ronda en la que se paseará al muyén en un burro, mientras el melitá trata de que se mantenga la decencia en la fiesta, ante las chanzas de todos.

Zarragones en Luco de Jiloca, durante el carnaval.

Luco de Jiloca y los zarragones

Lejos de los Pirineos, en la turolense Luco de Jiloca salen a la calle por carnavales los zarragones, que con sus trajes de arpillera, chepas, esquilas y horcas: «Son una especie de ogros que asustan a los niños», dice el concejal Serafín Navarro; a lo que contribuyen los diablos con sus caras negras y su falsa dentadura de patata, blandiendo enormes tijeras. El rostro amable lo ponen las madamas, con antifaces y vestidas de sedas las ricas; y con mantas y una silla en la cabeza («para disimular su estatura y evitar ser reconocidas»), las pobres.

También la zaragozana localidad de Épila cuenta con una larga tradición carnavalesca. Allí el muñeco que se cuelga del Ayuntamiento es el zaputero. Destacan también los mascarutas, vestidos con cualquier ropaje y con la cara cubierta.

Mascaretas en las fiestas de carnaval de Agüero.

Agüerro: la fiesta recuperada

En Agüero viven uno de los carnavales más animados tras recuperarlos en 2008, después de 50 años de olvido por la emigración y la prohibición durante la dictadura franquista. Desde entonces, todos los años para la Fiesta d’as Mascaretas salen los pozaleros o fieros, mozos vestidos con pieles y cuernos como una figura medio hombre y medio animal, que ‘atacan’ con agua a la comitiva del carnaval durante la ronda, en la que participan as majas, mujeres que se tapan la cara con una mascareta, hecha con un triángulo de tela sobre la que se pinta el dibujo que se prefiera. «Servía para oculta su identidad, ya que en el carnaval se excedían las normas de la moral imperante; puede ocurrir que bajo la mascareta y las sayas de mujer se esconda un hombre», dice Mateo Sancerni, alcalde de Agüero. El agua con que los pozaleros salpican a las majas se entiende como un rito que simboliza la fecundidad de la tierra despierta tras el invierno. También es objeto de ataques el Caracolero, personaje encargado de velar por la formalidad de la fiesta. El carnaval viene representado por dos muñecos de paja, el abuelo y la abuela, que se lanzan al final desde la torre de la iglesia «como símbolo del fin del invierno». En Agüero participan todos los vecinos «siempre con disfraces tradicionales», dice Sancerni; también los niños que además se equipan con ‘chiringas’ (jeringas) para mojar a los 'pozaleros'.

CALENDARIO DE CARNAVALES

La localidad de Gistaín celebra este año el carnaval los días 9 y 10 de febrero; San Juan de Plan lo hará el 16 y 17 de febrero; mientras que en Plan se retrasa hasta el 23 y 24 del mismo mes.

En el Prepirineo, Agüero anuncia el 16 y 17 de febrero como fecha para su carnaval; mientras en Bielsa no llegará hasta el 1, 2 y 3 de marzo. La Fueva celebrará su carnaval itinerante, de 35 años de antigüedad, el día 9 de marzo.

Luco de Jiloca ha fijado su fiesta de carnaval para el 2 de marzo. Épila comienza el 28 de febrero con el jueves lardero, y sigue los días 2, 3, 4, 9 y 10 de marzo, cuando concluyen con el domingo de piñata.

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