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Aragón

La ribera del Ebro dice “basta” y exige una limpieza urgente del cauce para minimizar las riadas

Unas 300 personas se manifestaron en Quinto con chalecos amarillos y tractores contra la "inacción" del Gobierno central

Vecinos y agricultores de la ribera, ayer en Quinto durante la lectura del manifiesto en el que exigieron la limpieza del cauce del Ebro
Vecinos y agricultores de la ribera, ayer en Quinto durante la lectura del manifiesto en el que exigieron la limpieza del cauce del Ebro
Oliver Duch

Más de 200 vecinos de la ribera exigieron ayer en Quinto una limpieza "urgente" del cauce del Ebro para minimizar los daños de las riadas. Las cinco de los últimos 15 años han hecho que la situación sea ya "insoportable". Por eso, vestidos con chalecos amarillos y con más de un centenar de tractores de fondo, sindicatos agrarios, comunidades de regantes, alcaldes y particulares dijeron "basta" e instaron a las administraciones a limpiar la vegetación y las gravas acumuladas con el paso de los años. En juego, recalcaron, está "el futuro de la ribera y sus habitantes".

Los vecinos, arropados por representantes de partidos como PP, PSOE, PAR y Ciudadanos, cortaron la N-232 hasta en dos ocasiones y criticaron las promesas incumplidas. "Se multiplican tras cada riada, pero a los días se desvanecen y queda la realidad. Si no se limpia el río, nuestra agricultura y nuestra ganadería resultan inviables. Exigimos que se nos tenga en cuenta, la situación no permite más demoras", aseguró José Miguel Abenia, responsable comarcal de UAGA en la Ribera Baja y encargado de leer el manifiesto. En su opinión, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) "debe invertir más en prevención". "Cada vez hay más hectáreas afectadas y más agricultores desencantados. Se está perdiendo patrimonio", aseveró.

Para Roberto González, alcalde de Villafranca, el problema está en que "a nadie le interesan los agricultores". "Las riadas las estamos pagando quienes vivimos en el medio", aseguró. González aseguró no entender por qué no se ha actuado ya, ya que "las leyes las crean los hombres y se pueden cambiar".

Los alcaldes alzaron la voz para hacer ver su unidad y exigir "que quien tenga que tomar decisiones lo haga". "Todos estamos de acuerdo en que la principal medida a ejecutar debe ser la limpieza del cauce, pero falta voluntad. El tema del dinero es para mí una excusa. Hay una vez que pasa la riada, pero entre una y otra también se debe invertir para mantener los ríos. No puede ser que una avenida de apenas 1.500 metros cúbicos por segundo nos haya dado problemas", expuso el alcalde de Quinto, Jesús Morales.

Aunque la protesta se produjo en la Ribera Baja, la Alta estuvo también muy presente. José Ayesa, alcalde de Novillas, instó a buscar el equilibrio entre el río y la agricultura. "Para lograrlo es imprescindible que se limpie el cauce. Si no, es prácticamente imposible buscar soluciones. Cada riada alimenta las islas de gravas y las hace crecer. El deterioro es progresivo", afirmó. A su juicio, esta situación es perjudicial tanto para los vecinos de la ribera como para el Gobierno central, que "está malgastando el dinero".

Sus palabras coincidieron con las de Luis Eduardo Moncín, máximo representante de Pradilla y presidente de la comisión de municipios afectados por el río Ebro. "Llevamos muchos años insistiendo y cada vez tenemos más problemas con caudales más pequeños. Hay que limpiar el río, ensancharlo en algunos puntos y comprar tierras. Está demostrado que actuar funciona. En Pradilla, las obras realizadas tras la avenida extraordinaria de 2015 lograron rebajar un metro el caudal del Ebro en la de 2018. Insistimos en que se hagan actuaciones preventivas. Si no, vendrá otra crecida y estaremos otra vez igual", dijo.

Para Alfonso Barreras, presidente de la Asociación de Afectados por las Riadas del Ebro (Asafre), el acto de ayer fue "un punto de inflexión". "Ha llegado un momento en el que nos hemos cansado y hemos tenido que levantar la voz", apuntó. Agricultores y vecinos volverán a protestar a finales de mes en Alagón.

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