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Aragón

Los restos del ábside románico de la iglesia de Mallén, Bien de Interés Cultural

El origen de la iglesia de Mallén es del siglo XII y las últimas obras de restauración han dejado a la luz el ábside románico que había permanecido oculto tras las sucesivas reformas del templo.

Mallén
Mallén
Laura Uranga

Los restos del ábside románico de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles de Mallén (Zaragoza) serán Bien de Interés Cultural (BIC) en aplicación del Decreto que ha aprobado este miércoles el Consejo de Gobierno de Aragón, que lo clasifica como monumento. Este acuerdo se publicará próximamente en el Boletín Oficial de Aragón (BOA).

El Ejecutivo ha señalado que la declaración comprende un entorno de protección que coincide con la planta de la actual iglesia.

El origen de la iglesia de Mallén es del siglo XII y las últimas obras de restauración han dejado a la luz el ábside románico que había permanecido oculto tras las sucesivas reformas del templo.

El actual templo es de planta rectangular distribuida en tres naves al interior con una torre centrando el muro de poniente y abundantes añadidos al este y norte de su fábrica general.

De su cabecera sobresale en la base de lo visible del ábside central, parte del cilindro absidal románico y un fuste de columna-contrafuerte adosada, que destaca por su color blanco porque está construida en alabastro. Esta es la característica morfológica diferencial de este templo románico del siglo XII avanzado.

En 1764, se modificó la fisonomía del edificio original, se perforaron los muros con arcadas para comunicar su nave con las laterales de nueva fábrica.

Se demolió su fachada de poniente, donde debió de estar la portada principal, y se edificaron dos tramos más y la torre. En la fachada de poniente actual puede verse gran cantidad de alabastro reutilizado, con sus cuidadas marcas de cantero. El interior del templo actual resalta por sus dimensiones y su cuidado aspecto: bóvedas de crucería con abundantes nervaduras, grandes medallones y luminosidad.

A ambos lados del retablo se ven en altura los capiteles que coronaban las semicolumnas adosadas en el interior del cilindro absidal. La decoración es de lacería, como corresponde a un momento avanzado del románico. En la restauración de 1985 se descubrió la zona del ábside, aunque se volvió a cubrir para realizar nuevas obras.

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