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Aragón

Marisancho Menjón: "Reivindiquemos lo que fuimos y lo que somos"

María Sancho Abarca Menjón Ruiz (Tauste, 1965) es historiadora. Comisaria de la muestra ‘Panteones Reales de Aragón’.

Marisancho Menjón. Detrás, el cuadro 'Últimos momentos de Jaime I', de Ignacio Picazo, obra cedida por el Museo del Prado.
Marisancho Menjón. Detrás, el cuadro 'Últimos momentos de Jaime I', de Ignacio Picazo, obra cedida por el Museo del Prado.
Oliver Duch

Recordar. Palabra guapa. Viene del latín ‘recordari’: ‘re’, de nuevo; ‘cordis’, corazón. Por tanto, más que regresar a la memoria, viajar por los parajes del corazón. Por ahí navega la exposición ‘Panteones Reales de Aragón’, que hasta el 17 de marzo se puede contemplar en el edificio Pignatelli. Su comisaria es Marisancho Menjón.

Hay que evocar episodios maravillosos de nuestra historia, algunos de ellos muy cercanos al corazón.

Episodios maravillosos... Y tanto: de Ramiro I a Fernando el Católico. ¿Por qué este repaso se desarrolla en panteones reales?

Los panteones eran centros de poder espiritual y material, focos creadores de cultura y controladores del territorio. La muestra avanza en el tiempo y en el espacio igual que el Reino de Aragón: de un rinconcito del Pirineo a su hegemonía en el Mediterráneo.

Comencemos la travesía.

El recorrido nace en San Juan de la Peña, gran panteón dinástico de los reyes de Aragón. Origen de todo y lugar donde se enterraron los primeros reyes: Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I. Nos detenemos después en Santa Cruz de la Serós, que fue el panteón femenino, con el sarcófago románico de doña Sancha, hermana de Sancho Ramírez. Pasamos también por San Victorián, legendario panteón de los soberanos de Sobrarbe, como Íñigo Arista y Gonzalo.

Seguimos: el castillo-abadía de Montearagón.

Allí descansa Alfonso el Batallador, el primer rey aragonés no enterrado en San Juan de la Peña. Murió sin hijos y dejó su reino a las órdenes militares. Hubo que hacer rey a Ramiro II. Seguimos por San Pedro el Viejo, que es donde se retiró Ramiro II el Monje.

Ramiro II el Monje, padre de Doña Petronila.

Así es. Fue enterrada en la galilea de la catedral de Barcelona. Había un único objetivo: mantener la sucesión. Por cierto, el derecho aragonés era avanzado a su tiempo, era feminista.

¡Qué me dice!

Lo que oye. Y no lo reivindicamos lo suficiente. A Ramiro II le quitaron la mitra y le pusieron la corona. No tuvo que esperar a tener un hijo varón porque en el derecho aragonés era suficiente con tener una mujer. Nació Petronila para ser casada con el conde Ramón Berenguer IV. A él se le trasladaron los poderes, pero no el título real. El hijo, Alfonso II, fue rey de Aragón y conde de Barcelona. Por supuesto, se mantuvo el apellido de la madre. No es el único caso del carácter feminista del derecho aragonés: en el Compromiso de Caspe se eligió un sucesor a la corona, y Fernando I ante todo era hijo de Leonor de Aragón.

Volvamos a los panteones.

Sijena. Lo fundó Sancha, esposa de Alfonso II. Y allí está enterrada. Y sus hijas, Dulce y Leonor. Y también su hijo Pedro II, que murió en batalla en Francia. Después llegaron los grandes panteones góticos, con aroma mediterráneo. En Poblet están enterrados Alfonso II y Jaime I, entre otros; y en Santes Creus, Pedro III y Jaime II.

La exposición se cierra con una singular sección denominada ‘Lejos de casa’.

En esta zona recordamos primero a esas mujeres que por alianzas matrimoniales se fueron a vivir y a morir lejos de Aragón, como Santa Isabel de Portugal o Catalina de Aragón. Esta última, primera esposa de Enrique VIII, y reina legítima de Inglaterra. Y, por cierto, origen incluso de una religión: el anglicanismo.

El lío de cuando Enrique VIII se quedó prendado de Ana Bolena...

Allí nació la cuestión, sí. La muestra concluye con Fernando el Católico, enterrado en Granada y, desde luego, figura decisiva en la historia de Aragón y de España.

Igual nos estamos quedando cortos aquilatando a Fernando el Católico…

Arquetipo del Renacimiento, modelo de ‘El Príncipe’ de Nicolás de Maquiavelo…

Maquiavelo... Tratado absolutamente vigente...

Ya lo creo…

Usted es una de las historiadoras que más ha estudiado el conflicto de Sijena. Esta exposición también viene a aclarar versiones no demasiado serias que de la historia se dan en Cataluña...

Tenemos una historia que reivindicar y dar a conocer. Es el mejor antídoto frente a cualquier intento de manipulación o tergiversación. Nuestra historia es apasionante. Conozcámosla. Reivindiquemos tanto lo que fuimos como lo que somos.

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