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Aragón

Aragón, un país de montañas

Ruta desde Jaca al pueblo deshabitado de Bergosa

Bergosa es un pueblo a 5,6 km de Jaca que se encuentra deshabitado desde los años sesenta, aunque sus antiguos vecinos no lo han olvidado y siguen acudiendo a él temporalmente y dándole vida. La excursión desde la ciudad jaquesa es un agradable paseo entre pinos, robles y quejigos, que se puede completar en una hora.

Vista aérea de la localidad de Jaca, con la Ciudadela en primer término.
Vista aérea de la localidad de Jaca, con la Ciudadela en primer término.
Laura Uranga

Jaca cuenta con un bonito entorno, tanto desde el punto de vista monumental como natural, que puede complementar de manera perfecta una estancia en esta ciudad altoaragonesa. La excursión a Bergosa es una buena opción para disfrutar de la naturaleza y de los paisajes de la Jacetania en un recorrido que nos llevará una hora hacer (más otra hora de vuelta). Además de disfrutar de un agradable paseo entre pinos, robles y quejigos, el destino final nos permitirá disfrutar de uno de los miradores más espectaculares del valle, con vistas hacia un lado de Jaca y la peña Oroel, y por otro, de Castiello y el valle de la Garcipollera. Aunque el camino es en cuesta, se trata de un desnivel total de unos 330 m, por lo que no resulta demasiado exigente.

El camino que lleva a Bergosa sale desde el puente de Torrijos, a 3 km de Jaca. Podemos llegar hasta allí en cocheo, o salir desde el casco urbano andando, siguiendo el tramo del Camino de Santiago que va desde Jaca a Castiello. La vía del tren pasa muy cerca y veremos un puente-tunel por el que va el ferrocarril y debajo del cual discurre un pequeño arroyo. A su lado arranca una pista en dirección norte, por la que caminaremos unos 100 m hasta pasar una casa a cuyas espaldas empieza el camino a Bergosa, como atestigua un cartel indicador.

El camino se mueve en dirección noreste; las flechas rojas nos irán guiado durante los primeros compases de la senda. Persistiremos sin abandonar nunca la pista siguiendo las señales de pintura, hasta llegar a un tramo en el que cruzaremos por debajo de las torres de electricidad. Nos enfrentaremos entonces a un pequeño canal junto a unas huertas. Este canal, que sirve al abastecimiento de Jaca, suele llevar suficiente caudal como para que no sea fácil de salvar. Lo mejor es retroceder siguiendo la orilla unos 15 metros en dirección sur hasta llegara a una losa por la que lo atravesaremos. Buscaremos de nuevo las indicaciones que, desde ese punto, nos llevarán entre una masa boscosa de pinos de repoblación en dirección noreste de nuevo.

Seguiremos ascendiendo entre pinos, a los que poco a poco se van sumando robles y quejigos y arbustos como el boj. Este es probablemente el tramo más empinado, pero la subida se hace más descansada al ir ascendiendo en zig-zag. Llegamos a una canal que deberemos atravesar y que nos permite ver por un momento como se apuntan en lo alto los muros del núcleo abandonado de Bergosa. La ruta nos sumerge de nuevo en el bosque y por la espesura seguiremos hasta llegar a la antigua fuente del pueblo que nos anuncia que ya casi hemos llegado a Bergosa, como que nos confirma un poco más adelante un cartel.

Un último tramo de pendiente nos lleva a un área de pradera desde la que ya podemos ver los muros que aún permanecen en pie de lo que hace medio siglo eran los hogares de Bergosa. Además del recuerdo de un tiempo pasado que nos ofrece el pasear entre sus calles, sin perdernos la ermita de San Saturnino podremos disfrutar de unas bonitas vistas del valle y de la peña Oroel. La vuelta la realizaremos por el mismo camino.

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