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Heraldo del Campo

«El mundo de la trufa te atrapa y es imposible despegarte de él»

Simona Doñate ha sido premiada en la última edición de la Feria Internacional de la Trufa (Fitruf) de Sarrión por conseguir el ejemplar de mayor calidad.

Simona Doñate Rozalén junto a su perra Dina, su fiel compañera hasta que falleció hace unos meses.
Simona Doñate Rozalén junto a su perra Dina, su fiel compañera hasta que falleció hace unos meses.
S. D.

Con apenas 10 o 12 años, Simona Doñate ya salía al campo con su padre a buscar trufas por los alrededores de su pueblo, Sarrión. Tal vez por eso, ella conoce muy bien este oficio y tiene olfato para localizar los mejores hongos, como el recolectado este año y que le ha hecho merecedora del premio al ejemplar de mayor calidad en la última edición de la Feria Internacional de la Trufa (Fitruf) de Sarrión, con una trufa de 128 gramos.

«En mi familia hemos vivido la tradición trufera desde pequeños. Llevamos impregnado muy adentro el aroma de la trufa y es una sensación que me provoca muy buenos recuerdos, al igual que les ocurre a mis dos hermanos», indica Simona, una joven de 37 años, licenciada en Empresariales y en Gestión y Administración de Empresas, y que siempre tuvo muy claro que su pasión por la trufa se convertiría en su modo de vida.

Y ese día llegó después de 15 años trabajando fuera de su pueblo. «Todos los fines de semana, puentes y las vacaciones, los dedicaba a salir al monte a buscar trufas. Después, cuando mi padre decidió poner en marcha sus propias plantaciones, junto con la empresa Inotruf, un vivero especializado en especies micorrizadas por la trufa negra, tuve más claro que me gustaría dedicarme por completo a este mundo», indica.

Un trabajo que le permite estar en contacto diario con la naturaleza, disfrutar del campo y también vivir en su pueblo, con sus mellizos, Simona y Eduardo. Con apenas tres años, los pequeños ya la acompañan en algunas salidas al campo, como si fuera un juego, de la mano de cachorros de perros truferos.

«A mí me encantaría que mis hijos continuarán con la tradición familiar que arrancó mi padre y que tantas satisfacciones nos ha proporcionado. El mundo de la trufa te atrapa de tal manera que es muy difícil despegarte, lo necesitas y dependes de él. Es algo que no se puede explicar con palabras, como tampoco puedes definir la especial relación que tenemos con los perros», apunta Simona.

En su caso, su vínculo más especial lo tuvo con Dina, un ejemplar canino que le proporcionó grandes alegrías y que en 2018 falleció después de más de una docena de años de trabajo conjunto. «Mi perra y yo éramos una sola figura. Sin ella yo no habría podido recolectar algunos de los ejemplares que me han hecho merecedora de premios como el obtenido este año en Fitruf. El olfato del perro son tus ojos y su colaboración es fundamental para que este oficio funcione como un reloj», concluye.

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