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Emocionado adiós a Antonio Torres, un político "de raza" y "talante negociador"

Cientos de aragoneses pasaron por la capilla ardiente instalada en las Cortes.

Capilla ardiente de Antonio Torres en las Cortes de Aragón
Capilla ardiente de Antonio Torres en las Cortes de Aragón
Guillermo Mestre

Con respeto, cariño y recuerdos de los gratos momentos vividos despidió ayer la clase política aragonesa a Antonio Torres, diputado popular que falleció el sábado por un infarto a los 54 años. Cientos de personas arroparon a sus familiares y compañeros de partido en la capilla ardiente que se instaló en el salón San Jorge del palacio de la Aljafería, sede de las Cortes desde las 15.00 a las 18.00. La inesperada muerte de un "político de raza" deja huérfana a la Cámara aragonesa, que pierde a uno de sus "mejores oradores", que supo ganarse el respeto de los demás por su carácter afable y su talante negociador.

Políticos de todos los partidos y de diferentes épocas expresaron sus condolencias a su viuda y a sus dos hijas. Los rostros del presidente del PP-Aragón, Luis María Beamonte, y sus compañeros de grupo parlamentario reflejaban el dolor que la pérdida, prematura e inesperada, les ha causado. Porque Antonio Torres, diputado autonómico durante 18 años (II, VI, VII, VIII y IX Legislatura), cosechó amigos en la Cámara. Su impronta, como recordó el líder del PP regional, quedó de manifiesto en su defensa del regadío, las infraestructuras y el retorno de los bienes de Sijena. Pero su principal virtud fue ser recordado como "una buena persona, un hombre próximo, un padre y un esposo ejemplar".

El presidente de Aragón, Javier Lambán, acudió a dar el pésame a la familia y a sus compañeros de partido acompañado por los consejeros de Hacienda, Fernando Gimeno, e Innovación, Pilar Alegría. Otros, como Mayte Pérez, Joaquín Olona y Mariví Broto, expresaron sus condolencias a través de Twitter, donde recordaron al fallecido como un político "sutil, agudo y dialogante".

A pesar de haber sido adversarios políticos, Lambán reconoció que Antonio Torres fue "uno de los mejores parlamentarios que ha visto en las Cortes". Reflexionó, además, sobre la "estupidez" en que suelen incurrir los políticos en tiempos "convulsos" como los actuales que les lleva a "exagerar las diferencias y a olvidar las coincidencias". "Ojalá este tipo de sucesos lamentables nos hagan a todos reflexionar de que perdemos días, años de nuestra vida en esfuerzos inútiles que no sirven para nada y nos olvidamos de lo fundamental", manifestó.

Las banderas de las Cortes ondearon a media asta en señal de duelo. La presidenta de la Cámara, Violeta Barba, se mostró convencida de que a Torres, vicepresidente segundo, le hubiera gustado ser despedido en el Parlamento, "donde dedicó buena parte de su vida a trabajar por el bien de Aragón".

Su "carácter afable y respetable, su ironía", su capacidad para sentarse a hablar e intentar llegar a acuerdos hizo que se ganara la confianza de parlamentarios de los partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, y de los que se sitúan en las antípodas de su ideario políticos, IU y CHA. Así lo reconocieron ayer Nacho Escartín, Ramiro Domínguez, Patricia Luquin y Gregorio Briz, que resaltaron su calidad personal y humana.

Pero había dos portavoces, el del PSOE, Javier Sada, y el del PAR, Arturo Aliaga, que sintieron su pérdida de una manera especial. El socialista reconoció que ayer era un día "triste y duro" para la política aragonesa. Y para él especialmente, resaltó, porque las horas de discusión que mantuvo con Torres le permitieron fraguar una "buena" relación de amistad. "Desde la discrepancia, tenía siempre una lealtad absoluta y hacía fácil llegar a acuerdos y distensionaba el ambiente con cualquier broma", rememoró. El aragonesista, que compartía familia con él, se quedó con el "buen hombre que era" y con la "especial complicidad" que mantenían.

Por la capilla ardiente pasaron, también, los populares Luisa Fernanda Rudi, Mario Garcés, Jorge Azcón, Emma Buj y Ana Alós; el presidente de la Diputación de Huesca, Miguel Gracia; José Ángel Biel, expresidente de la Cortes, y el Justicia, Ángel Dolado, entre otros. A las 18.00, se trasladó el cuerpo de Antonio Torres a Sariñena, donde se oficiará su funeral, hoy, a las 12.00, en la iglesia de San Salvador. El Club Deportivo Sariñena guardó ayer un minuto de silencio en su recuerdo.

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