Aragón

La inevitable desaceleración

Aragón crece más que la media nacional y, aunque empieza a acusar la ralentización de la actividad, aguanta bien por la buena marcha de sectores concretos y de muchas empresas.

La consejera de Economía del Gobierno de Aragón, Marta Gastón.
La consejera de Economía, Industria y Empleo del Gobierno de Aragón, Marta Gastón.
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En una economía tan interconectada como la española es inevitable sucumbir a esa ralentización de la actividad que está siendo evidente en países como Alemania, locomotora de Europa, y en la UE en su conjunto, aunque España aguanta mejor, pese a no crecer ya como en los últimos años. Después de que el PIB nacional se incrementara a ritmos del 3% durante tres ejercicios seguidos, 2017 certifica un 2,6% que no parece ser tan mal porcentaje teniendo en cuenta la situación de países de nuestro entorno. Aragón, por su parte, mantiene un aumento del producto interior bruto superior al 3%, liderando el ranquin español para beneplácito de un Gobierno, el de Javier Lambán, que siempre ha rechazado que él o sus políticas pudiesen obstaculizar la buena marcha de la economía regional. En todo caso la riqueza y el empleo que se genera, como él bien sabe, se produce fundamentalmente por la actividad empresarial.

Tras un año que puede ser considerado positivo, tanto por las tasas de crecimiento como por la generación de nuevos empleos y, sobre todo, el fortalecimiento de las bases del futuro próximo, se puede decir que Aragón va bien. Con muchos problemas por resolver (los salarios siguen siendo bajos, aún hay mucha precariedad, el número de parados de larga duración no desciende y entre los jóvenes hay mucho trecho por mejorar), la comunidad autónoma cuenta con mimbres importantes para certificar lo positivo del presente y las buenas perspectivas que hay de futuro. La buena marcha de sectores como el agroalimentario (con muy buenas noticias en el ámbito del porcino, por ejemplo), el impulso a energías renovables, el renacimiento de la construcción y la buena salud de grandes empresas industriales como Opel España, BSHElectrodomésticos y el grupo Saica, entre otras, ayudan a dibujar un panorama que ya quisieran para sí en otras regiones de España. Es ahí donde se hallan las raíces de esta economía que sobresale por quienes trabajan duro día a día, que es evidente que ha sabido poner en valor en los últimos años su excelente localización geográfica, que en algún caso ha ganado puntos por la situación política de Cataluña y que sigue registrando inversiones para proyectos de futuro.

Entre esos proyectos de futuro está la apuesta realizada por PSA, el grupo francés que compró Opel a la estadounidense General Motors, por la planta de Figueruelas, considerada durante años ‘la joya de la corona’ de la marca alemana del rayo. Las complicadas negociaciones del convenio colectivo en la factoría zaragozana dieron lugar a primeros de año a un acuerdo laboral bien recibido por la dirección de PSA para seguir apostando por el centro aragonés. Semanas después de la firma del acuerdo laboral, la compañía que preside el portugués Carlos Tavares confirmó que la fábrica de Zaragoza ensamblará la próxima generación del Corsa desde finales de 2019 y que este modelo tendrá una versión eléctrica desde 2020 que también se producirá en la planta aragonesa.

Demuestra también el espaldarazo de PSA a Figueruelas la decisión de nombrar como nuevo director de la factoría a uno de sus hombres fuertes, Juan Antonio Muñoz Codina, exdirector de la planta de Vigo, que además dirigirá desde aquí el nuevo Clúster Ibérico, que comprende las tres plantas que el grupo tiene en España (Zaragoza, Vigo y Madrid) y la de Portugal (Mangualde). Antonio Cobo, director general de Opel España desde 2010, se convierte en vicepresidente de Manufacturas de Opel/Vauxhall con responsabilidad en otro de los clústeres de PSA, e Ignacio Bueno, ingeniero surgido de Figueruelas y con experiencia internacional, dirigirá la planta viguesa.

Alrededor de Opel trabajan muchas empresas de la industria auxiliar que tienen también otros clientes en el sector, fábricas situadas en el norte de España que se nutren de piezas producidas por compañías aragonesas. Para ellas el futuro es también optimista, como se ha encargado de certificar el Clúster de Automoción de Aragón (CAAR).

Con igual o incluso mayor optimismo se ven las cosas en el ámbito agroalimentario, donde no pocas empresas están dando saltos a acciones de más valor añadido y crecen de modo más sano. Las Fribin, Costa, Grupo Jorge y otras están ayudando a impulsar la economía regional de modo destacado, lo que augura un futuro positivo al que se están sumando asimismo empresas del ámbito logístico que trabajan para este y otros sectores.

La desaceleración, en cualquier caso, es una realidad que por otro lado no es tan negativa teniendo en cuenta que Aragón seguirá registrando crecimientos, según apuntó recientemente en un acto en Ibercaja el responsable del Área Financiera de la entidad, Antonio Martínez. Crecer al 2,6% (la previsión para 2019) no es un mal augurio, apuntó con seguridad.

Los protagonistas

Antonio Cobo. Director general de Opel España. Intenso ha sido el año vivido en la planta de Figueruelas, a la que PSA amenazó con recortar producción si no había un acuerdo laboral. Dirección y sindicatos pactaron y en consecuencia se confirmó la llegada del nuevo Corsa y se anunció que este modelo tendrá una versión eléctrica desde 2020. Cobo deja el puesto y será sustituido desde el día 1 por Juan Antonio Muñoz Codina, exdirector de la planta de PSA en Vigo y hombre fuerte en la multinacional francesa. Víctor Iglesias. Consejero delegado de Ibercaja Banco. La entidad financiera aragonesa anunció en marzo un plan estratégico 2018-20 que incluye una salida a bolsa cuya fecha aún no se ha fijado. El banco evoluciona positivamente tras un año considerado «difícil». Manuel Teruel. Presidente de la Cámara de Comercio de Zaragoza. En mayo fue reelegido al frente de la organización cameral con un equipo renovado y una institución obligada a ser útil para las empresas para ser rentable. Román Escolano. Exministro de Economía. Este economista aragonés se ha convertido en uno de los ministros más breves de la historia del país. El éxito de la moción de censura del PSOE al Gobierno de Mariano Rajoy le dejó sin una cartera que solo pudo dirigir durante poco más de un mes. Hoy trabaja en la empresa privada. Marta Gastón. Consejera de Economía del Gobierno de Aragón. La titular del macrodepartamento de Economía, Industria y Empleo del Ejecutivo de Javier Lambán se ha multiplicado para estar cerca de las empresas, aunque no tuviese demasiados fondos para apoyarlas. La buena marcha de la economía regional le da puntos, aunque no sea solo su responsabilidad. Alfonso Soláns. Presidente de Pikolin. La compañía de productos de descanso zaragozana celebró en mayo sus 70 años de historia con la visita del rey Felipe VI, que pudo así ver de cerca cómo funciona «el más grande y moderno complejo del sector en Europa», ubicado en Plaza. Ramón Alejandro. Presidente de Saica. Otro gran grupo aragonés, fabricante de papel para cartón ondulado, celebró su 75 aniversario en una jornada institucional en sus flamantes instalaciones de El Burgo de Ebro. La compañía crece y supera ya los 3.000 millones de facturación. Rodrigo Rato. Expresidente del Gobierno. Lo fue todo y hoy está en la cárcel. Condenado por el caso de las tarjetas ‘black’ de Caja Madrid, y aún con juicios pendientes, el exministro de Economía de Aznar se vio obligado a pedir perdón antes de entrar en prisión. Clara Arpa. Consejera delegada de Arpa Equipos Móviles de Campaña. Representa con solvencia a una de esas empresas de tamaño mediano que crecen con gran proyección exterior y apuestan fuerte por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas. José Manuel Penella. Ex secretario general de UAGA. Acaba de dejar la máxima responsabilidad de la primera organización agraria aragonesa. Le sustituye José María Alcubierre.

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