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Aragón

La esperanza de vertebrar Aragón

La vía de Teruel requiere 4.000 millones para que sea de altas prestaciones.

El corredor Cantábrico-Mediterráneo.
La esperanza de vertebrar Aragón
Heraldo

Se propuso como una compensación a Teruel por quedarse sin AVE y quince años después se ha convertido en la esperanza de vertebrar Aragón. La exministra de Fomento Magdalena Álvarez lanzó en 2004 la propuesta de invertir en el corredor Cantábrico-Mediterráneo para reconvertirlo en un ferrocarril de altas prestaciones, superando el esquema radial de las infraestructuras en España. Hace menos de un mes, el Parlamento europeo aprobó su inclusión en la red transeuropea de transportes como uno de los proyectos prioritarios, lo que abre las puertas a su financiación tras años de espera en un cajón.

Su impulso lleva una suerte muy dispar, ya que mientras para su construcción entre Zaragoza y el País Vasco hay comprometidos 12.781 millones de euros y las obras están lanzadas desde hace años en el norte de España, para el tramo entre Zaragoza y Sagunto solo hay por el momento 387 millones para adecentar la vetusta vía.

Las administraciones y agentes sociales urgen al Ministerio de Fomento a recuperar el estudio funcional y el diseño de trazado que se presentaron en 2009 y 2011, respectivamente, ya que el tiempo apremia si se pretende captar parte de los 19.330 millones de financiación comunitaria para el periodo 2021-2027.

Solo el coste de la conversión de la vía única del siglo XIX existente entre Teruel y Sagunto en un ferrocarril de altas prestaciones requiere de una inyección de 4.000 millones, puesto que más del 60% del trazado se debe construir en túneles y viaductos para salvar la difícil orografía.

No obstante, la misma unanimidad aragonesa en urgir su planificación existe a la hora de exigir que, en paralelo, se mantenga la inversión para mejorar la actual línea ferroviaria. Uno de los colectivos más implicados en esta lucha, el Colegio de Ingenieros Industriales, consideró también que los responsables de Fomento deberían plantearse priorizar la construcción de los tramos de doble vía en las zonas geográficas en las que se considere más sencilla y rápida su ejecución.

Cuenta atrás para Canfranc

La reclamada renovación de la línea ferroviaria de Canfranc podría iniciar al fin su cuenta atrás en 2019, para lo que contará con una partida presupuestaria de 20 millones de euros con el fin de acometer las ansiadas obras que reclama Aragón.

El ente público Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) adjudicó el pasado verano la redacción de los proyectos de mejora integral de la línea por 1,2 millones. Este paso era imprescindible para poder sacar a concurso las obras, desde Huesca hasta Canfranc, que están valoradas en 75 millones y que, a estas alturas, carecen de una fecha de ejecución.

En el único punto donde no tendrán que entrar las máquinas es entre Caldearenas y Jaca, donde ya se actuó durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Allí ya se instalaron traviesas polivalentes para el día en que se cambie el ancho con el objetivo de adaptarlo al internacional que rige en el resto de Europa.

En total, la renovación pendiente afecta a unos 60 kilómetros de la vía única existente entre Plasencia del Monte y Caldearenas y de Jaca a Canfranc. En el mejor de los casos, los primeros trabajos se podrían licitar en la próxima primavera, aunque aún está por ver el verdadero compromiso de las autoridades estatales tras años de reiterados incumplimientos.

Por increíble que parezca, el ejemplo lo están dando ahora las autoridades francesas. El Gobierno regional al otro lado de los Pirineos reabrió al tráfico ferroviario el tramo hasta Bedous y está decidido a hacer lo propio hasta el túnel.

Al igual que en el caso del corredor Cantábrico-Mediterráneo, la reapertura de la línea internacional forma parte de la red transeuropea de transportes, lo que permitirá optar a financiación comunitaria a través del Mecanismo Conectar Europa para el periodo 2021-2027.

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