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Aragón, pueblo a pueblo

La Banda de Encinacorba aún marca el paso de un municipio muy musical

Los jamones y la vid constituyen la principal riqueza comercial del pueblo, que mira al futuro con esperanza y no olvida su rico pasado histórico, con mención especial para la iglesia mudéjar de la Virgen del Mar y su curiosa leyenda.

Encinacorba

Encinacorba muestra en sus carnes buena parte de las bondades y anhelos del campo aragonés. La despoblación es un problema, pero el ingenio para aprender de su historia y salir adelante se manifiesta en cosas como las 42 placas fotovoltaicas que permiten sacar agua del pozo, o la larguísima vida de la Banda local, fundada en 1880 y que presume con igual entusiasmo de longevidad y calado en el gremio. La vid pone al pueblo en el mapa; aunque ya no hay cooperativa, Encinacorba alberga la bodega Vinos y Viñedos de la familia Marín. "Y Jamones Encinacorba, de lo mejor que hay en Aragón", apunta el alcalde, Jesús Martín. No hay comercios pequeños, la escuela y la tienda cerraron, pero queda el Casino para la caña, el café y la partida, con todo el pueblo asociado, y las ganas de salir adelante como individuos y parte de un colectivo. El reto inminente que afronta el municipio es el arreglo de los siete kilómetros de carretera hasta Cariñena, su referencia comercial más cercana. Hay una casa rural, Camino del Grial, y una posada, El Encinar; el albergue proyectado no prosperó.

El historiador jubilado Chusé María Cebrián explica que pueblo empezó a crecer por la calle del Centro. "Ahí dicen que estaba la carrasca torcida, la encina corva que da nombre al pueblo. El pueblo se expandió desde esa calle hacia el oeste, para conectarse con el antiguo castillo. Encinacorba pertenecía a la castellanía de Amposta, que tenía su sede en Zaragoza y representación en Cortes". De los antiguos arcos presentes en las calles queda uno, vestigio de una muralla defensiva de la época medieval; desde ahí parte una excursión a las ermitas de Santa Quiteria (hermosa construcción que, sin embargo, está en la lista roja de Patrimonio por su deterioro) y Santa Cruz, a donde se sube en romería el primer fin de semana de mayo.

La iglesia mudéjar de la Virgen del Mar impresiona por su tamaño y magnificencia interior. En su origen hay una leyenda muy curiosa; se cuenta que un barco de sanjuanistas viajeros se topó con la talla de la virgen flotando en el agua; la sortearon y les volvió a aparecer una, dos, tres... hasta siete veces. Lo interpretaron como una señal y la trajeron a Encinacorba. La historia se fecha en 1520, por lo que el quinto centenario está muy próximo. Curiosidad: se arregló la torre, y el material del remate tras la última restauración atraía los rayos, así que se colocó un pararrayos protector.

Antonio Gimeno es uno de los habitantes más queridos del pueblo. Durante medio siglo fue músico de la Banda de Encinacorba. "Entré con 15 años, en plena guerra civil, porque era 1937; don Conrado Casanova era el director, estuvo más de 40 años. El primer pueblo al que salí a tocar fue Villarreal de Huerva, que está aquí cerca, el 6 de junio fue; luego a Villadoz el 11 de noviembre, por San Martín. A los 65 me jubilé, pero siempre he seguido las actividades. Aquí en el salón de ensayos está parte de la historia nuestra; yo tengo pocos años, 96 –ríe– y lo mejor que recuerdo fueron los tiempos con mi sobrino José Luis Gimeno como director, antes de irse a Pamplona a dar clases; también trabajó muy bien José María Casanova. Todos. También hubo algún susto; me acuerdo una vez para San Babil, en Illueca, que estábamos tocando y se nos hundió el tablao. Don Conrado se partió la pierna y estuvo siete meses de baja. Yo tocaba el clarinete primero, luego el saxo alto porque el relojero dejó el puesto. Íbamos a más de treinta pueblos cada año, yo llevaba el registro de las actuaciones, por todo Aragón, Soria… creo que somos la banda más antigua de Aragón. A día de hoy me mantengo fuerte, vivo solo y me arreglo bien, igual es la música que me dio fuerzas".

Con banda en la Banda

Jesús, el alcalde, también está en la Banda de Encinacorba; ahí no importa la banda de edil, es uno más. "Ahora estoy jubilado; he sido agricultor y también pasé muchos años trabajando en Zaragoza, Belchite y la alcoholera de Cariñena. En la música soy tardío; la verdad es que me juntaba mucho con los músicos, somos amigos, pero fumaba mucho y no podía tocar. Un día me decidí, dejé de fumar... y a tocar. Había un chico especializado en el bombardino y se marchaba del pueblo porque se iba a casar, así que me pusieron con él para que fuera aprendiendo hasta su marcha y la Banda no perdiese a su bombardino. Ahí me quedé, ya llevo unos quince años. Estamos cada vez menos gente, pero los músicos son fieles a la banda".

No se puede citar a este colectivo sin recordar a Luis Pérez del Corral; asumió la dirección en 1885, después de un período inicial convulso que acabó con la Banda dividida. Hoy da nombre a la plaza principal de Encinacorba y es señalado como el gran impulsor de la agrupación, que dirigió durante casi cuatro décadas.

Los Jamones Encinacorba y las bodegas Vinos y Viñedos de los Marín Ríos

Dos grandes negocios pasean el nombre de Encinacorba por los círculos gastronómicos y enológicos. La Bodega Vinos y Viñedos está en el antiguo edificio de la Cooperativa de Encinacorba. La adquirió la familia Marín Ríos (ignaciomarin.com); se trata de una instalación tradicional de los años 50, incluida en la ruta de bodegas del Campo de Cariñena, con amplia operatividad en España y el extranjero.

En cuanto a Jamones Encinacorba, se trata de una firma operativa desde hace casi medio siglo, con profundo arraigo en la localidad, que se dedica a la producción y venta de jamones de cerdo blanco, jamones de cerda y panceta curada. Además de la distribución a clientes corporativos y detallistas, también hay venta directa a particulares en el secadero, con horarios limitados. La información adicional sobre los diversos productos y las compras ‘online’ pueden realizarse a través de la página web jamonesdeencinacorba.com o el teléfono 976 621 607. 

Los imprescindibles

Mariano Lagasca

Nacido en Encinacorba, fue director del Jardín Botánico de Madrid. Viajó por toda la península Ibérica, identificando y clasificando la flora; sus trabajos de selección de especies elementales inspiraron a varias generaciones de botánicos.

José Luis Casanova

Este tenor de 48 años, pianista y ‘coach’ vocal, hijo del pueblo, se inició en la música con la Escolanía de Infantes del Pilar, y obtuvo el título superior de piano y canto en el Conservatorio Superior de Música Joaquín Rodrigo de Valencia.

Juan Antonio Pellicer

Historiador, investigador y filólogo nacido a mediados del siglo XVIII, estudió a fondo durante 20 años la primera edición del Quijote. Gran escritor, descubrió además la partida bautismal del propio Miguel de Cervantes.

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