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Siguen abiertas las incógnitas un año después del tiroteo en Albalate

El juzgado no investiga el cuestionado dispositivo policial montado después de que el Ruso disparara a matar a 2 vecinos.

Manuel Andreu, en su casa de Albalate cuando se recuperaba del disparo de Igor el Ruso.
Manuel Andreu, en su casa de Albalate cuando se recuperaba del disparo de Igor el Ruso.
M. Quílez

Manuel Andreu y Manuel Marcuello, dos vecinos de Albalate del Arzobispo, se disponían, hace un año, a cambiar la cerradura de la masía del primero de ellos cuando sorprendieron en su interior a un hombre, el pistolero serbio Norbert Feher, que los recibió a tiros. Andreu y Marcuello resultaron malheridos, pero lograron huir. Nueve días después, Feher, alias Igor el Ruso, que estaba siendo buscado por la Interpol por al menos tres muertes y varios robos y atracos en zonas rurales de Italia, asesinaba al ganadero José Luis Iranzo y a los guardias civiles del equipo Roca Víctor Romero y Víctor Caballero en Andorra.

Un año después del tiroteo de Albalate del 5 de diciembre y de su trágica secuela del día 14, persisten las dudas en el Bajo Aragón histórico sobre la idoneidad del dispositivo montado por la Guardia Civil entre ambas fechas para capturar al criminal. Son muchas las incógnitas que siguen sin resolverse y a las que por el momento no ha dado respuesta el proceso judicial.

Ni que una persona disparara a matar sin mediar palabra a dos hombres en un masico de Albalate ni las 13 denuncias por robo ni los 11 avisos de la presencia del pistolero en un área alrededor de la carretera que une la localidad con Andorra fueron suficientes para organizar un amplio dispositivo, a pesar de que la zona, muy tranquila, se enfrentaba a un hecho muy excepcional. "¿Qué más querían que pasara después de dos intentos de asesinato? Yo se lo decía a mi mujer mientras estaba ingresado. Hasta que no pase algo gordo, no lo buscarán bien. Y así pasó", recordaba Andreu el pasado enero en unas declaraciones hechas tras los asesinados de Iranzo, Romero y Caballero.

Un año después se sigue sin conocer, por ejemplo, si se llegaron a tomar huellas dactilares en el masico o por qué, en los días siguientes –en los que siguió habiendo robos en una zona muy acotada– no se registraron las masías ni se alertó a la población. "Al principio había mucha inquietud, lo que pasó fue terrible. Poco a poco el tiempo todo lo cura", explicó ayer el alcalde de Albalate, Antonio del Río.

En el ámbito judicial, todo apunta a que aún queda alrededor de un año para el juicio principal –el del triple crimen de Andorra–. La instrucción, por la que han pasado tres juezas, sigue los cauces ordinarios pero se está limitando al enjuiciamiento de los tres asesinatos y no se tienen en cuenta ni los robos en masicos ni la doble tentativa de homicidio porque la instructora rechazó unir las causas.

Ahora se abrirá una nueva línea de investigación porque el abogado de la Asociación Española de la Guardia Civil y la viuda e hija de Romero, Jorge Piedrafita, va a pedir que se investigue si hubo algún fallo de información de la Policía Nacional –que sí conocía que Feher estaba en España– a la Benemérita.

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