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Aragón

El Miner apoyará más proyectos alternativos en pueblos sin carbón

La partida destinada a generar actividades alternativas a la extracción de lignito ha apoyado en Aragón durante los últimos cuatro años proyectos empresariales con un presupuesto global de 158 millones de euros

Imagen de 2015 de las instalaciones de Casting Ros en la localidad turolense de Utrillas.
Casting Ros se integra en el grupo Saltillo tras la compra de Infun por la firma mexicana
J. Escudero

El Plan Miner 2013-2018 ha subvencionado más inversiones en pueblos no mineros que en municipios con minas o directamente dependientes de ellas. La partida del Miner destinada a generar actividades alternativas a la extracción de lignito ha apoyado en Aragón durante los últimos cuatro años proyectos empresariales con un presupuesto global de 158 millones de euros, de los cuales 60 corresponden a municipios que tienen o han tenido minas en las últimas décadas y 98, un 63% más, a localidades limítrofes.

La subvención aportada por el Gobierno central durante los últimos 4 años a las iniciativas empresariales destinadas a compensar el retroceso de la actividad extractiva asciende a 21,5 millones de euros y ha contribuido a crear 624 puestos de trabajo. El presente Plan Miner termina en 2018, casi al mismo tiempo que la minería de carbón, abocada al cierre con la clausura de la central térmica de Andorra, su principal cliente, en junio de 2020, según ha confirmado la empresa titular, Endesa.

Entre los municipios no mineros más favorecidos por las ayudas del Miner, destaca Fraga -beneficiada por la proximidad de la minera Mequinenza-, con 67 millones de inversión en proyectos empresariales. Esta circunstancia ha provocado las críticas de pueblos especializados en la minería, como Andorra o Ariño, que están a punto de perder su principal fuente de trabajo y actividad económica, pero que carecen de suficiente iniciativa empresarial para captar proyectos alternativos.

El secretario general de minería de UGT-Aragón, Francisco Montull, matiza, no obstante, que aunque el presupuesto subvencionado en Fraga -calificado en el Miner como municipio"afectado" por la decadencia de la minería- es el más alto del área beneficiada, la cuantía de la subvención no puede superar el 10% del presupuesto total, frente al 30% de máximo en los pueblos catalogados como"muy afectados". Tras Fraga, el siguiente beneficiario es Andorra, con una inversión que asciende a 16 millones de euros. Fuera de los pueblos mineros, también acaparan cifras relevantes Alcañiz y Torrente de Cinca, con proyectos empresariales que han comportado desembolsos de 4,5 y 5,5 millones, respectivamente.

Las ayudas Miner alcanzan a 87 municipios de Zaragoza, Huesca y Teruel, aunque priman a los 16 considerados"muy afectados" por la crisis del carbón, todos ellos en la provincia de Teruel, salvo Mequinenza (Zaragoza). El listado de los pueblos más castigados por el cierre minero incluye las tres localidades en las que sobrevive la extracción de carbón con una plantilla global de 250 mineros: Foz Calanda, Gargallo y, sobre todo, Ariño.

El proyecto empresarial más costoso de los que han recibido ayudas del Miner en el periodo 2013-2018 es Envases Petit, de Fraga, con un presupuesto total de 45 millones y una ayuda de 4,5 que servirá para crear 100 empleos. La mayor parte de las iniciativas fragatinas -y de la vecina Torrente de Cinca- están vinculadas a su pujante hortofruticultura.

Proyectos millonarios

El siguiente proyecto en cuanto a cuantía invertida es también fragatino, Alternative Swine Nutrition S. A., con 10 millones de presupuesto, y en tercer lugar aparece Toro Gips de Albalate del Arzobispo, con 9 millones de inversión, una ayuda de 1,8 millones y 20 empleos a crear. El alcalde de Ariño, Joaquín Noé, estima que la focalización de ayudas en Fraga debe corregirse"para centrarse en los lugares que se enfrentan ahora a un grave problema con el cierre de las últimas minas". Considera, además, que la localidad oscense no necesita de estímulos para crecer porque dispone de otras circunstancias a favor, como una autovía, un regadío muy productivo y la proximidad con Cataluña. En su opinión, los fondos para captar empresas"deben ir a los municipios mineros y no a los limítrofes".

Noé critica que frente a la dispersión de recursos en áreas alejadas de las minas, Samca -titular de las explotaciones carboníferas de Ariño y Foz Calanda-"no ha podido recibir ayudas para desarrollar un proyecto para aprovechar la leonardita -un lignito de baja calidad- para fabricar abono". Señala que su condición de"gran empresa" le cierra el paso a las subvenciones públicas. El alcalde aboga por"modificar ese criterio" para apoyar a una compañía"solvente y comprometida" con el territorio.

También el secretario general de UGT-Teruel y trabajador de la central de Andorra, Alejo Galve, reclama un"cambio normativo" que centre los esfuerzos para atraer empresas en los pueblos con explotaciones de carbón, y lamenta que el recientemente aprobado Plan Miner de 2019-2027 no haya rectificado. A su juicio, uno de los motivos de que buena parte de las ayudas se fuguen a municipios sin tradición minera es que"hacen bien los deberes y presentan proyectos viables", mientras que en los pueblos volcados en el carbón es más complicado generar propuestas por falta de"iniciativa" empresarial.

Los proyectos acogidos al Miner se aprueban por el Gobierno central a propuesta de la Mesa de la Minería de Aragón, presidida por la DGA y donde están representadas las administraciones y los agentes sociales de las cuencas mineras. Las ayudas a empresas se desglosan entre grandes y pequeños proyectos o ‘minimis’, en función de la inversión prevista y el empleo creado.

A juicio de Galve,"algo falla" cuando los pueblos"de los alrededores" de las minas acaparan las ayudas y los mineros languidecen. Recuerda al Ministerio para la Transición Ecológica que tiene sobre la mesa del Miner un ambicioso proyecto para ampliar el balneario del principal pueblo minero de Aragón, Ariño, con una inversión de 3,2 millones de euros para pasar de 55 a 80 trabajadores. Joaquín Noé advierte de que, meses antes de que la central de Andorra deje de funcionar en junio de 2020, dejará de comprar carbón con lo que el tiempo para crear empleos sustitutivos se agota.

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