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Alexandra Jiménez: "El trabajo de las actrices y los actores no está en igualdad de condiciones"

La intérprete zaragozana recibió este año el premio a la mejor actriz en el Festival de Cine de Málaga por ‘Las distancias’

Alexandra Jiménez
Alexandra Jiménez
Enrique Cidoncha

En el cine español, la proporción con respecto a mujeres directoras es llamativa, un 20% según el informe de la asociación que reúne a mujeres que se dedican al audiovisual en España.

He tenido la suerte de coincidir con varias: Juana Macías, Patricia Font, Elena Trapé. En uno de los primeros trabajos que hice, en la serie de ‘Los Serrano’, estaba Begoña Álvarez, una de las mejores directoras de actores que he conocido en mi vida. He trabajado con Leticia Dolera, con Silvia Abascal cuando ella dirigió su primer cortometraje... y siempre son experiencias maravillosas. Por supuesto, también las he tenido con directores.

¿Considera que en su profesión existe igualdad de oportunidades entre actrices y actores?

Desde mi vivencia personal estoy teniendo muchas oportunidades. Una cosa es eso y otra que no tenga capacidad de observar, lógicamente, que en otros casos no es así, y que esas oportunidades no están en igualdad de condiciones. Al margen de la parte económica, que la desconozco porque nunca me ha interesado saber lo que cobra nadie, ni hombres ni mujeres con los que coincido, me centro en lo que percibo yo y en lo que creo que es justo en cada trabajo.

En las obras de teatro y en las películas, ¿hay más papeles masculinos que femeninos?

A la hora de contar historias, de qué tipo de personajes son los que tenemos que ocupar nosotras, sí que existe un desequilibrio del que creo que se está empezando a tomar conciencia. Espero que sea el comienzo de un cambio necesario.

Ahora hay más presencia femenina...

Siempre la ha habido. La cuestión es qué es lo que están contando esos personajes femeninos y hasta dónde nos dejan contar. Nos hemos acostumbrado y hemos aceptado roles, no solamente en el cine o en el teatro, sino también en la sociedad, sin ningún tipo de reflexión, como algo normal. Ahí es donde muchas veces te das cuenta de que hay personajes femeninos con carencias a la hora de expresarse.

En este sentido, ¿se puede hacer pedagogía a través del cine y del teatro?

Claro, porque más allá del entretenimiento es cultura. Es fundamental. En el momento en que cada vez se banaliza más la cultura y se convierte en un mero espectáculo todo el poder que tiene cualquier manifestación artística se desvanece y eso es lo que no podemos permitir.

Entre tantos proyectos, ¿le cuesta conciliar la vida laboral con la familiar?

Es complicado pero es el trabajo que tengo y que me apasiona. Tiene cosas maravillosas y también la desventaja de que muchas veces es tan absorbente que si se dan una serie de oportunidades de trabajo seguidas sabes que hay otras parcelas de tu vida que no van a recibir la misma atención. Hay que tener cuidado con eso, por supuesto, y tratar de compensarlo en los momentos en los que puedes dedicarte más por entero a los tuyos. Es un tiempo precioso que necesito para vivir mi vida, mi tranquilidad, mi intimidad con la gente con la que necesito estar.

Antes que actriz fue bailarina, discípula de la gran María de Ávila...

En mi día a día sigue presente. Ha sido mi familia, mi maestra y un referente como mujer a la que he admirado siempre. Me ayudó muchísimo como bailarina y todo lo que aprendí en el estudio junto a ella lo aplico en los trabajos que hago como actriz. Me enseñó a conectar con lo más profundo de mis emociones, a tratar de transmitirlas y que lleguen al espectador de la forma más honesta y más sincera posible.

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