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Aragón

Hinojosa de Jarque y sus esculturas: una invitación al paseo contemplativo

Este pueblo exhibe a cielo libre tres docenas de obras escultóricas realizadas por artistas de todo el mundo, gracias al impulso del hijo del pueblo Florencio de Pedro, escultor y docente, cristalizado entre 1996 y 1999.

La parte superior de la escultura 'O son do palleriro', de Remigio Dávila, apunta al cielo nublado de Hinojosa de Jarque.
La parte superior de la escultura 'O son do palleriro', de Remigio Dávila, apunta al cielo nublado de Hinojosa de Jarque.
Laura Uranga

Hace 22 años, el escultor Florencio de Pedro se convirtió en el principal impulsor (no el único) del parque escultórico de Hinojosa de Jarque. Hijo del pueblo, docente en Zaragoza durante muchos años, conceptuó un simposio de escultura durante cuatro veranos consecutivos (de 1996 a 1999) en su pueblo, que atrajo a artistas de todo el mundo, que se alojaban en casas del pueblo y disfrutaban de la hospitalidad de sus habitantes; la idea era que los invitados crearan obras durante su estancia, que quedasen en el pueblo, y estas obras se repartiesen en diferentes locaciones. Dicho y hecho.

Hinojosa de Jarque es un gran museo al aire libre. Han quedado tres docenas de obras de todo tipo, unidas por un lema: ‘a la memoria de los pueblos’. Predominan las esculturas figurativas, con materiales como roca caliza, hierro, mármol, alabastro o cemento. Manuel Julve, propietario de la Casa Rural Victoria, se enorgullece de este tesoro artístico que define la imagen de su pueblo. "Algunos vecinos –explica Manuel– se apuntan en verano a cuidar el entorno de las figuras, quitar las hierbas… estamos muy pocos y es complicado darle más mantenimiento, pero ahí están, para disfrutarlas".

Los hermanos Abel y Vicente Berna también son artistas de Hinojosa. A Vicente se debe ‘La huella’, una escultura emblemática que está llena de manos por la parte de atrás; ahí quedó el vestigio de todos los que colaboraron en la confección del parque, con sus iniciales dentro de cada palma. Hay más: ‘Espiral de luna’, del propio Florencio de Pedro, se ha convertido en un observatorio natural del cielo para los vecinos gracias a su situación privilegiada, ya que se yergue sobre una loma que domina el pueblo desde el otro lado de la carretera. También llama mucho la atención ‘A nuestros antepasados’, con tres cuerpos tumbados en plano; es una obra de l italiano Gian Franco Pellegrini. La escultura más alejada del pueblo, ‘Manos blancas’, está dedicada a Miguel Ángel Blanco, víctima del terrorismo etarra.

Hinojosa de Jarque

Hinojosa era un pueblo minero hasta hace dos décadas. "La gente –comenta Manuel– trabajaba en las minas cercanas y en la térmica de Escucha, también en Utrillas y Montalbán, volvían en el día a Hinojosa. Yo estuve poco, aunque me gustó, no lo dejé por su dureza, aunque evidentemente el peligro está ahí; de hecho, me encantaba el buen ambiente con los compañeros. En el pueblo, fuera de las tareas del campo, no queda mucho, aparte de un taller mecánico y un vecino que está en la apicultura".

El pueblo es revirado, con buenas cuestas y muchos puntos de interés para fijar la mirada. El más visible es la torre de San Miguel, que amenazaba ruina a mediados de los sesenta. Manuel comenta que el esfuerzo de los habitantes del pueblo fue decisivo para que resistiera; se apuntaló y adecentó hace medio siglo por obra y gracia del apoyo vecinal; posteriormente, a mediados de los noventa, se practicaron trabajos formales de restauración.

El gran tesoro arquitectónico del pueblo es la Ermita de la Virgen del Pilar, de planta octogonal, que data del siglo XVIII. Es un templo muy llamativo, articulado al interior mediante una cúpula y decorado con molduras, estucos y pinturas. Tiene un frontón y dos hornacinas en la portada.

Apego a su pueblo

Manuel Julve dice que ‘le nacieron’ en Teruel, pero que es de Hinojosa de Jarque, por ambas ramas familiares. Ha sido hostelero, minero, feriante… desde hace quince años está asentado en su pueblo al frente de Casa Rural Victoria (casa-victoria.com), enclavada en el centro del pueblo. Sigue activa: de hecho, tiene reservas en las próximas semanas, pero Manuel la ha puesto en venta. "Empezamos con muchas ganas; la casa era de mi madre y estaba inhabitable, pero trabajamos duramente cuatro años enteros para ponerla a punto. Caben diez personas: tiene cinco dormitorios de diferentes capacidades, área común, cuatro baños… se alquila a casa completa. Aquí viene mucha gente joven, familias con hijos pequeños… valencianos y madrileños sobre todo, también alguno de Zaragoza. Las esculturas son un reclamo o, en algunos casos, la sorpresa agradable que se llevan, aunque también mucha gente lo toma como base para visitar toda la zona, desde Aliaga al museo minero de Escucha y muchos otros puntos".

El bar municipal lo lleva actualmente Pascuala de los Santos, nacida en la capital dominicana, Santo Domingo. "Me gusta este pueblo, me siento muy bien y la acogida ha sido buena, España me encanta. Trabajar aquí para mí es una gran posibilidad, porque puedo plantearme traer a mis tres hijos para que busquen trabajo aquí y persigan sus ilusiones". Ese discurso se recibe con una sonrisa por parte de los tres parroquianos presentes en el bar. Hinojosa de Jarque y sus esculturas dan la bienvenida al visitante.

‘El pueblo de los beatos’ tiene un santo canonizado en el año 2000 por Juan Pablo II

Manuel Julve revela que a Hinojosa de Jarque se le llamaba el pueblo de los beatos, pero con la entrada del nuevo milenio, el calificativo debería cambiar, porque tienen santo. San Joaquín Royo nació en 1691 en Hinojosa del Jarque. Su primer contacto con la vida misionera fue en Filipinas en 1713, tras un viaje de varios meses desde Cádiz, y fue ordenado sacerdote en 1715; engrosó las filas de los dominicos. Pronto pasó a territorio chino; en distintas encomiendas y destinos dentro de China, se distinguió por ocuparse sacerdotalmente de los grupos cristianos más desatendidos y de misioneros enfermos. Fue nombrado obispo coadjutor del administrador apostólico, pero cuando la persecución hacia los católicos se recrudeció en 1746, decidió entregarse. Murió asfixiado en la cárcel de Foochow en octubre de 1748. El papa León XIII lo beatificó el 14 de mayo de 1893, y lo canonizó Juan Pablo II el 1 de octubre de 2000. Se le recuerda cada 15 de enero.

Los imprescindibles

Ermita Virgen del Pilar

La ermita de planta octogonal se restauró entre 1989 y 1991, y Boletín Oficial de Aragón del día 26 de diciembre de 2001 se publicó la resolución que la declara Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento.

La botarga

El herrero local Pedro Jarque esculpió la imagen del personaje típico del pueblo en la festividad de Todos los Santos. Dos mozos se visten de botarga, llenan el carné de baile de las mozas y encorren a escobazos a los chavales.

Otros atractivos

En el término municipal de Hinojosa de Jarque está el yacimiento arqueológico de La Muela, correspondiente a la ciudad celtibérica de Damaniu. También destaca la arquitectura popular de la pedanía de Cobatillas.

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