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Aragón

¿Quiénes son esos repartidores de verde apodados koikis y por qué cada vez hay más?

Atades gestiona en Aragón Koiki, un modelo de reparto de paquetería que ya da empleo a 17 personas con discapacidad intelectual en Huesca y Zaragoza.

Repartidores de Koiki en Zaragoza
Repartidores de Koiki en Zaragoza
Atades

Empezó solo Antonio hace dos años. Él fue el primer koiki de Zaragoza y para él supuso toda una oportunidad porque las secuelas de una operación de corazón le estaban complicando el desempeño de su labor como agricultor ecológico para Gardeniers. Llevaba casi cinco años trabajando allí y estaba feliz con sus compañeros pero ya no podía cargar pesos ni realizar los esfuerzos que exige la tarea en el campo. Por eso, aunque le apenó separarse de sus compañeros, el cambio de trabajo se hacía necesario y Atades contó con él el primero cuando se decidió a sacar adelante en Zaragoza un proyecto de reparto sostenible de paquetería que permitiese emplear a personas con discapacidad intelectual.

Y así desembarcó Koiki en Aragón. Con un solo repartidor que recorría a pie, en tranvía o en autobús las calles del código postal 50018 para llevar a los vecinos sus paquetes a la hora convenida. Han pasado dos años y los esfuerzos han dado sus frutos. Antonio ya no está solo y a día de hoy Koiki, a través de Atades, da empleo en Aragón a 17 personas con discapacidad o riesgo de exclusión laboral y tiene cuatro centros de distribución para llegar a casi todos los barrios de Zaragoza y también a la ciudad de Huesca.

Lorena Cisneros es la coordinadora de Koiki dentro de Atades y cuenta orgullosa que el proyecto no para de crecer. "Está aumentando muchísimo el volumen de paquetes y el número de empleados. En enero había siete koikis y ahora hay 17 y casi cada semana hay nuevos", cuenta. El proyecto tiene convenio en Aragón con Zeleris y con DHL, empresas que llevan los paquetes hasta los centros de distribución que gestiona Atades y, una vez allí, delegan en los koikis el reparto a domicilio. En 2018 han pasado ya por las manos de estos empleados vestidos de verde 19.427 paquetes y el sistema debe de resultar práctico porque las compañías les confían cada vez más entregas.

Por eso, además de las oficinas de Octavio de Toledo (las centrales de Atades), las de la calle Mayoral (de La Veloz) y las de la calle de Pablo Neruda en el Actur, ya tienen previsto abrir nuevos centros de distribución en Valdespartera y en San Vicente de Paúl para poder llegar a más hogares y contratar a más koikis en Zaragoza. Además, a finales de octubre el proyecto desembarcó en la capital oscense de la mano de Atades Huesca. Allí, dos koikis recién formados distribuyen ya los paquetes de DHL Parcel desde Semonia, la tienda de productos ecológicos que tiene Atades en la ciudad y que sirve como centro de operaciones para estos repartidores con discapacidad.

"La agencia de colocación y el centro de formación de Atades nos buscan a gente dispuesta a hacer el curso y así vamos generando una bolsa de personas formadas de la que vamos tirando conforme crecemos y necesitamos hacer más contrataciones", explica Lorena Cisneros.

Cisneros también cuenta que la mayoría de los koikis que ya vienen trabajando no estaban empleados antes, por lo que este proyecto les permite avanzar hacia la autonomía y alcanzar la independencia económica. Trabajan a jornada completa, cobran según convenio y reparten los paquetes a pie o en transporte público para evitar las emisiones de CO2, uno de las claves por las que a finales de 2014 Aitor Ojanguren creó el proyecto Koiki en Madrid y Barcelona. Poco a poco, esta empresa de innovación social ha ido llegando a más ciudades españolas de la mano de distintas asociaciones y agentes colaboradores.

En Aragón, Koiki y Atades cuentan también con la colaboración del Grupo La Veloz (que les apoya en un centro de distribución), del Gobierno de Aragón a través del Inaem y del Ayuntamiento de Zaragoza a través de Zaragoza Dinámica.

Los responsables de Koiki estiman que por cada paquete que se reciba o envíe a través de Koiki se ahorra la emisión de 0,42 kg de CO2 a la atmósfera, reduciendo así la huella de carbono y el impacto medioambiental que generan las furgonetas de reparto y ayudando a mitigar el ruido, los atascos y la contaminación en los cascos urbanos de las ciudades.

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