Aragón

Cascante del Río: el veraneante que decidió quedarse en el municipio

El paisaje y la tranquilidad de esta localidad a orillas del Camarena seducen a muchos visitantes, uno de ellos, el teniente de alcalde, que cambió Barcelona por el pueblo de sus padres.

Vicente Zaragoza, teniente de alcalde, en la terraza de la Casa Consistorial, con la torre de la iglesia al fondo.
Vicente Zaragoza, teniente de alcalde, en la terraza de la Casa Consistorial, con la torre de la iglesia al fondo.
Antonio García/Bykofoto

No es lo habitual, pero él lo tuvo claro desde niño: en cuanto cumpliera 18 años, se iría a vivir al pueblo de sus padres, Cascante del Río, entre naturaleza, espacios abiertos y gente tranquila, donde venía pasando, feliz, todos los veranos de su vida. Así lo hizo y no se arrepiente. Ahora, con 32 años, Vicente Zaragoza está muy orgulloso de poder residir y trabajar como bombero forestal en este pequeño municipio a orillas del río Camarena, donde ejerce de teniente de alcalde y donde lucha, como el resto de los vecinos, por hacer revivir a esta localidad de 70 habitantes que llegó a tener más de 400 en los años 60 del siglo XX.

Vicente valora mucho su pueblo. Está convencido, probablemente con toda la razón, de que un poco de promoción junto con la ayuda de las instituciones, permitiría a Cascante de Río dar un vuelco y poder obtener ingresos procedentes del turismo, un sector imprescindible en la actualidad para completar las maltrechas rentas de los habitantes de municipios tradicionalmente agrícolas y ganaderos.

"Tenemos las pistas de esquí de Javalambre a solo 20 kilómetros; Teruel capital, a media hora de coche y la Sierra de Albarracín, a un paso", explica el que sin duda es uno de los tenientes de alcalde más jóvenes de toda la provincia de Teruel. Según cuenta, los esquiadores que vienen de Cuenca y otras provincias de Castilla-La Mancha se ahorrarían unos cuantos kilómetros si decidieran atravesar Cascante del río para ir a la estación invernal, en lugar de llegar hasta Teruel capital y tomar después la autovía A-23. Admite, no obstante, que para ello sería necesario el arreglo de la carretera, muy estrecha y con curvas.

Y luego está el encanto del paisaje que rodea al casco urbano, con montañas y vegetación que cambia de color con cada estación, amén del río Camarena –afluente del Turia–, "que nunca se seca", subraya Vicente. "Soy una persona que odia las aglomeraciones y el no poder aparcar el coche en un sitio determinado. Busco siempre respirar aire puro y poder mirar a lo lejos el horizonte, por eso me gusta tanto Cascante del Río", se justifica.

Vicente relata su trayectoria profesional para demostrar que también desde un pequeño pueblo se puede conseguir trabajar en lo que a cada cual le gusta. Él comenzó formando parte de los retenes contra incendios en Camarena de la Sierra, a pocos kilómetros de Cascante del Río. Tras formarse en la escuela de capacitación agraria y medio ambiente de San Blas –también muy cerca– optó a integrarse en la cuadrilla helitransportada de Teruel como bombero forestal, y ahí sigue. Su pasión por el campo le ha llevado a dedicar su tiempo libre al cultivo de carrascas truferas y árboles frutales.

Una de las aspiraciones del Ayuntamiento es poder restaurar la iglesia, dedicada a San Nicolás. Las grandes proporciones de este templo encarecen el proyecto hasta hacerlo prácticamente inasumible para un consistorio con un escaso presupuesto. También figura entre los planes municipales el arreglo del Mirador, desde el que se aprecia todo el casco urbano, con su caserío de colores y sus calles serpenteando entre fachadas. "Ideas tenemos muchas, pero nos faltan los recursos", lamenta Vicente, quien reclama el apoyo de los gobiernos para luchar "de verdad" contra la lacra de la despoblación. El pueblo cuenta con una casa rural y un hostal que se benefician de la cercanía a la capital turolense cuando esta se llena de visitantes con motivo de la fiesta de los Amantes cada mes de febrero.

A Cataluña y más allá

Como los padres de Vicente, muchos emigraron a Barcelona desde Cascante del Río en la época del desarrollismo. Y no solo a la prometedora capital de Cataluña. La falta de oportunidades laborales empujó a Jesús Gómez a marcharse a Suiza, donde estuvo trabajando 4 años en la construcción en una localidad próxima al lago Constanza, ya cerca de Alemania. Ahora, al calor de la estufa de leña del único bar-tienda de la localidad, este vecino, ya jubilado, rememora con nostalgia aquella época en la que tuvo un buen salario –"Siete veces mayor que aquí"– y fines de semana libres, algo imposible en cuanto regresó al pueblo tras no poder convencer a su novia de que se fuera con él al país helvético. "En el pueblo tuve que dedicarme a la agricultura y a la ganadería. He vivido bien, pero con mucho esfuerzo", asegura.

Aunque el campo y el ganado fueron siempre las principales fuentes de empleo en Cascante del Río, actualmente solo queda un vecino que pervive en este sector, Francisco Pérez. "Lo peor de este oficio es que nunca puedes coger vacaciones porque los animales necesitan atención a todas horas y hoy en día todo el mundo descansa para poder conocer algo más allá de los límites del lugar en el que vives o, simplemente, para pensar en otras cosas", lamenta Francisco.

Chopos amarillos y nogales, entre fértiles huertos regados por las aguas del Camarena

El otoño y las lluvias incesantes de las últimas semanas han teñido de invierno la carretera de acceso a Cascante del Río desde el cruce con la N-330 en Villel, nueve kilómetros de asfalto que discurren entre pequeños valles sorteando montículos redondeados por el viento.

A ambos lados de esta vía se yerguen altos chopos que ahora, con sus hojas amarillas, dibujan un paisaje excepcional que invita a recorrer los arcenes caminando despacio, para respirar el aroma de la naturaleza que dice adiós al verano.

También los nogales y los almendros, a veces únicos testigos de lo que fueron antaño fértiles y productivos huertos a los pies del macizo de Javalambre ahora abandonados, se han puesto amarillos.

La huerta de Cascante del Río se riega con el agua del Camarena, un río que desemboca en el Turia camino de Valencia y que estos días baja con más caudal del habitual por los temporales otoñales.

El paisaje es, sin duda, uno de los principales atractivos de Cascante del Río, que lucha por hacerse un hueco en el sector del turismo rural.

Internet de calidad, la reivindicación más urgente para que los vecinos no queden aislados

De entre los muchos servicios e infraestructuras que necesita Cascante del Río, el más urgente es una buena conexión a internet. Los vecinos lamentan haber quedado fuera de un plan oficial de subvenciones que permitirá llevar la banda ancha a municipios cercanos y ahora reclaman, por tanto, poder contar ellos también con una red de calidad para no seguir aislados del mundo digital.

"Si nadie nos ayuda, ¿quién va a querer venir a vivir aquí?", se pregunta el teniente de alcalde, Vicente Zaragoza. Este concejal relata que más de un emprendedor ha querido instalarse en la localidad y desde allí trabajar ‘online’, pero ha desistido al no haber acceso a las nuevas tecnologías. Es el caso de Andoni Monforte, descendiente del pueblo, residente en Valencia, e inventor de un utensilio, ‘Vegan Milker’, que permite elaborar leches vegetales, muy demandadas por los veganos. Su idea era vender por internet el producto –ya está en 40 países– desde Cascante del Río, pero no lo ha logrado. "Si tuviera un internet en buenas condiciones, yo estaría viviendo en el pueblo", asegura. Recuerda que, precisamente, se encontraba en la localidad cuando se le ocurrió la idea del ‘Vegan Milker’.

Los imprescindibles

Un mirador al caserío

En lo alto de una loma, el Ayuntamiento ha acondicionado un mirador que permite ver, al completo, el casco urbano de Cascante del Río, con sus casas pintadas de blanco y ocre y sus tejados de teja tradicional.

El bar, centro social

El bar de la localidad es mucho más que un bar. Allí se reúnen a diario los vecinos y comparten ilusiones y preocupaciones. El establecimiento es también la única tienda de alimentación que hay en el municipio.

Origen del ‘Vegan Milker’

El utensilio que bajo el nombre comercial de ‘Vegan Milker’ permite elaborar leche de productos vegetales nació en Cascante del Río, pues su inventor, Andoni Monforte, descendiente del pueblo, lo ideó estando allí.

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