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Aragón

Morata de Jalón: un vermú como giro crucial de los acontecimientos

Bodegas Jaime y sus botellas de etiqueta giratoria son el referente empresarial más veterano de Morata de Jalón, pueblo que tiene en Cemex a su principal fuente de empleo.

Martín Jaime, entre los toneles (pipas) que construyera su abuelo Vicente en las bodegas familiares.
Martín Jaime, entre los toneles (pipas) que construyera su abuelo Vicente en las bodegas familiares.
Laura Uranga

Son un porrón de años desde 1842; concretamente, 176. Empezó la familia Burbano, y desde hace tres generaciones, son los Jaime quienes llevan la batuta de las bodegas más exitosas de Morata de Jalón. Les llaman los ‘piperos’ por la profesión de Vicente Jaime, tonelero (en Morata, la primera acepción de pipas no alude al girasol), que compró la bodega a los Burbano. Desde hace unos años, les conocen en medio mundo gracias al vermú con Turmeon, y este mismo verano han reflotado su marca vinícola de siempre, Valdiñón, que Leopoldo Alas ‘Clarín’ citara en ‘La Regenta’, y que regase en la exposición de París en 1888 las presentaciones en sociedad de dos iconos de nuestro tiempo: la Estatua de la Libertad (que poco después partió al que ha sido su destino el último siglo y medio, Nueva York) y el teléfono inventado por Alexander Graham Bell.

Vicente era de Sabiñán; su hijo Martín ya nació en Morata, lo mismo que su nieto, también Martín, actual responsable de la bodega. Morata de Jalón es el pueblo del palacio de los Condes de Argillo, y el que vio nacer a Fray Hermenegildo Garcés, franciscano que se formó en el convento de San Cristóbal de Alpartir, ejerció su misión evangelizadora en la costa oeste norteamericana y murió joven en México; un instituto de Bakersfield (California) tiene su nombre. Un pueblo que desde hace casi noventa años tiene en la industria cementera (allí está el gigante Cemex, que también ejerce una notable labor social) su principal referente laboral y económico. En Morata se cargaba a mediados del XIX el vino del que se nutrían las bodegas francesas tras la epidemia de filoxera que llevó a viticultores y envasadores a buscar soluciones en España; Rioja y Cariñena fueron sus principales asientos, y Morata el mentado enlace de transporte que, con el tiempo, se convertiría también en productor.

Morata de Jalón

Martín Jaime repasa aquella historia. "Hoy solamente quedamos nosotros, pero aquí llegó a haber 26 bodegas. Los riojanos se adaptaron al modo de trabajo bordelés, y en vez de enviar a Francia los vinos a granel para que los embotellaran allí, empezaron a envejecerlos en toneles y embotellarlos ellos".

Martín se enorgullece del rumbo actual de la empresa. "Hemos recuperado la marca para vino embotellado. Seguimos con el granel hasta hace poco, mi padre y mis tíos continuaron la tradición, y cuando empecé seguíamos con el granel, pero había que cambiar. Ahora producimos mucho menos vino, básicamente el necesario para abastecer a los clientes de siempre, porque nuestra opción por el vermú es clara y con vocación de futuro. Vi que ese modelo de negocio con el granel iba un poco a la baja: no podíamos competir en volumen con las grandes cooperativas y las pequeñas bodegas que nos compraban estaban desapareciendo. El vino ha dejado de ser considerado un alimento, para pasar a ser un artículo de lujo".

El éxito vermutero: Turmeon

La receta original del vermú de Bodegas Jaime también hay que agradecérsela al abuelo Vicente, aunque su nieto ha dimensionado del producto de un modo espectacular. "La receta original es de mi abuelo, y cuando decidimos embotellar vimos que cada vez tenía más eco. Los tres años que llevamos con Turmeon como marca han generado varias referencias: el vermú con miel tuvo mucha pegada desde el principio, la etiqueta móvil también llamó la atención... y luego surgió la variedad con un toque de cannabis, naturalmente en la proporción autorizada y un color verde muy bonito. En Estados Unidos llamó mucho la atención el nombre, por aquello de ‘turn me on’ que significa enciéndeme, excítame y gírame a la vez; responde a muchas peticiones, y te dice como mover la etiqueta: hay que girarla".

Martín es ingeniero químico por la Universidad de Zaragoza y redondeó su formación con un máster de enología en Logroño, pero no se conforma. "Me gusta mucho este mundo, y me gusta trabajar en mi pueblo; siempre estoy atento a las tendencias de los mercados internacionales, y el vermú es especialmente agradecido para crear, porque existe un margen más amplio para inventar:al fin y al cabo, es vino macerado con ajenjo y otras sustancias botánicas… tenemos nuestro propio laboratorio de aromas, y andamos en un nuevo proyecto que me ilusiona mucho... ya os contaré".

La biblioteca, un motor diésel

Daniel Pinilla es el responsable de la biblioteca municipal, que se fundó en 1985 y se relocalizó en su ubicación actual hace cuatro años. Un edificio imponente que ha propiciado un cambio de perspectiva, además de motivar extraordinariamente a su coordinador. "Siempre he sido muy de bibliotecas, ya fuera por estudios o por afición. Cursé Historia del Arte y fue una suerte poder trabajar en la biblioteca de mi pueblo haciendo algo que me gusta tanto".

En 2015, aprovechando el trigésimo aniversario de la biblioteca, echó a andar un programa de actividades que se ha ido enriqueciendo año tras año. "Entendimos que era un marco propicio para desarrollar ideas durante todo el año, desde cuentacuentos a recitales o encuentros con escritores. Al principio tenía un poco de miedo a la respuesta de la gente, pero no ha podido ser mejor y eso ha sido un acicate para ir un poco más allá en la planificación. Hay actividades consolidadas como las jornadas de novela histórica que coordina José Luis Corral, y en las que han estado José Calvo Poyato o Santiago Posteguillo, el último premio Planeta; celebramos su triunfo como si fuera del pueblo –sonríe– y es un honor haberlo tenido. También está el recital de poesía, que ideó la Asociación Amigos de Morata y en la que colaboramos; los poetas del pueblo tienen aquí un lugar para declamar y mostrar sus creaciones, y también nos han visitado José Verón, Carlos Grassa Toro, José Malvís que ha sido premio Antonio Machado en Colliure este año... Antón Castro nos ha confirmado para el próximo año. Por aquí han pasado varios de los mejores escritores aragoneses, desde Pisón a Sergio del Molino, Miguel Mena, Patricia Esteban Erlés, Joaquín Berges, Irene Vallejo, Luis Zueco… viene uno al mes, así que la lista es larga".

Los imprescindibles

Jalón Activo

Su gyincana a lo ‘Humor amarillo’ ha dado fama a este empresa de actividad lúdica y deportiva enmarcada en la naturaleza. Barrancos, kayaks, ferratas, tiro con arco, cuevas... un poco de todo. Para contactarles: jalonactivo.com.

El Palacio

El Palacio de los Condes de Argillo fue declarado Bien de Interés Cultural en 1983. Obra de Juan de Marca, el edificio fue construido siguiendo los patrones estilísticos de los palacios italianos.

Amigos de Morata

Esta asociación cultural, que lleva tres años de vida, ha dinamizado mucho la actividad en el pueblo. Crearon el recital anual de poesía y este sábado 24 organizan el IV Santa Cecilia Musical en la parroquia.

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