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Aragón

Los embalses de la cuenca del Ebro alcanzan el mejor dato de los últimos 13 años

Dejan atrás un 2017 marcado por la sequía y almacenan más de 5.320 hectómetros cúbicos, un 27% que hace 12 meses

Estado actual del embalse de La Sotonera
Los embalses de la cuenca del Ebro alcanzan el mejor dato de los últimos 13 años
Rafael Gobantes

Los embalses de la cuenca del Ebro han alcanzado esta semana los mejores registros de los últimos 13 años para estas fechas. Los 5.325 hectómetros cúbicos que almacenan representan el mejor arranque del año hidrológico desde 2005. Están al 69,7% de la capacidad máxima (7.639 hm3), un dato que contrasta con el exiguo 42,7% de 2017, un año marcado por la sequía que mantuvo en vilo a los agricultores.

La cifra se sitúa más de 13 puntos por encima del promedio del último lustro y solo ‘rivaliza’ con la del ejercicio 2013-2014, en el que a mediados de noviembre se contabilizaban 5.239 hectómetros cúbicos. Nada tiene que ver con los 3.261 de hace un año, los 3.573 del 2011-2012 o los 2.983 del 2007-2008, que marcan el mínimo de la última década.

El hecho de que los embalses de la cuenca no superasen los 4.000 hectómetros cúbicos en seis de los últimos trece ejercicios obedece principalmente a que los meses de octubre y noviembre suelen ser la época del año en la que las reservas están más bajas. Esto se debe a que en verano se reducen las aportaciones y se registran mayores gastos de agua por los riegos agrícolas.

Este año, las precipitaciones de los últimos meses han hecho que los agricultores no hayan necesitado tanta agua almacenada, de ahí que el dato esté por encima del resto. Esta última semana, por ejemplo, los embalses pasaron del 67,2% (5.135 hectómetros cúbicos) del parte semanal de embalses del día 5 de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) al 69,7% que refleja el último.

La situación, en todo caso, sigue marcada por la desigualdad entre la margen izquierda y la derecha. Esta última tiene sus embalses al 51%. Pese a que el porcentaje puede parecer bajo, duplica al registrado en 2017, que por estas fechas no superaba el 25% (157 hectómetros cúbicos), un dato que marca el mínimo de los últimos cinco años. Los 326 se acumulan actualmente también están por encima de los 260 (41%) que delimitan el promedio de este lustro.

El cambio drástico vivido en el último año, en el que tanto Zaragoza como Huesca han superado sus registros pluviométricos habituales, se aprecia especialmente en embalses como el de La Sotonera, que aparece en las imágenes que acompañan a esta información. Hace ahora un año apenas almacenaba 64 hectómetros cúbicos, mientras que este mes noviembre sobrepasa los 110 y alcanza el 58,2% de su capacidad.

Se da la circunstancia de que el mes de octubre ha sido "húmedo" en Zaragoza, "muy húmedo" en Huesca y "extremadamente húmedo" en Teruel, según los registros de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). En la capital llovió un 26% más del valor que se considera "normal" para estas fechas y en el norte de la Comunidad, el dato se disparó un 102%.

La recuperación de los embalses también se percibe al analizar los datos del de Mequinenza. Aunque en los últimos siete días se ha dejado un 2,5%, supera ampliamente los 1.100 hectómetros cúbicos. Es decir, está al 77,4% y rebasa en ocho puntos la media del último lustro, un dato que se aleja de los apenas 651 hm3 de 2017. Los de Mediano y El Grado también han registrado importantes incrementos. El primero ha elevado un 42% el listón de 2017 y llega a los 279 hectómetros cúbicos, mientras que el segundo está al 85,3% de su capacidad.

"Necesitamos que pare de llover para cosechar"

Si hace un año temían que 2018 empezase con restricciones por la sequía, este necesitan que pare de llover unos días para poder cosechar y sembrar los cultivos de invierno. Los regantes de la margen izquierda afrontan una recta final de año excesivamente húmeda. César Trillo, presidente de la Federación de Regantes del Ebro y de Riegos del Alto Aragón, asegura que está lloviendo "prácticamente todos los días" y que las precipitaciones, al contrario de lo que suele suceder, "se están dando más por la zona de regadío que por el Pirineo".

Esto hace que el terreno "no esté en condiciones para meter las máquinas". "Necesitamos que el barro se seque para que puedan entrar y hacer su trabajo", explicó. Los agricultores tendrían que estar ya en plena cosecha, pero, en vista de las previsiones meteorológicas, que también auguran lluvias para la próxima semana, podría retrasarse unas semanas más.

Trillo es "optimista" de cara a la próxima campaña, una visión que contrasta con la "preocupación" de hace un año por la falta de entradas. La campaña terminó, por poco, sin problemas, aunque no sucedió lo mismo en la margen derecha. La situación actual de los embalses de la margen izquierda garantiza, en su opinión, que la que arrancará en 2019 "empezará bien". Lo importante es que continúen recargándose de cara a la primavera y que el deshielo "acompañe".

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