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Aragón

Desde Pueyo de Santa Cruz, Civi-Civiac, los artesanos de lo imposible

La familia Civiac se ha encargado de llevar el nombre de su pueblo a las cuatro esquinas de Europa en los últimos 20 años gracias a una forma única y muy completa de entender el arte de la magia.

Ismael Civiac se reencarna en dragón (con pajarita, eso sí) y suelta una llamarada por la boca.
Ismael Civiac se reencarna en dragón (con pajarita, eso sí) y suelta una llamarada por la boca.
Laura Uranga

La afición de la familia Civiac por la magia viene de lejos; fue Eduardo, el patriarca, quien empezó a trastear con los trucos en los primeros 80, cuando sus hijos David e Ismael eran muy pequeños. El año que viene, empero, la efeméride de la Factoría Mágica Civi-Civiac estará presidida por el número 20, ya que fue en 1999 cuando Ismael se dio de alta como profesional en el epígrafe de artista y la compañía echó a andar de manera formal. El mago Civi-Civiac ha recorrido media Europa, desde los grandes encuentros de magia a las humildes patronales... y todo desde Pueyo de Santa Cruz, su pueblo y base de operaciones, del que nunca han querido irse buscando facilidades logísticas; calidad de vida, apuntan los tres. Lo tienen clarísimo.

En Pueyo hubo dos cines y aguanta un bar, La Casa del Cura, pero con Civi-Civiac el espectáculo está garantizado. La factoría está en una casa remodelada hace quince años. En el patio de entrada al taller y almacén de la compañía ya se disfruta de la primera sorpresa; un friso de conejos y chisteras que se acciona ‘mágicamente’ A la voz de ‘abracadabra’. Tras la puerta, un taller lleno de secretos a medio desvelar en forma de cajas mágicas, partes de autómatas, espejos, cables, carteles de espectáculos (han hecho 22 diferentes en 20 años, y siguen simultaneando formatos) y otra parafernalia circense.

El venenillo

Eduardo comenzó en la magia por pura afición, pero la cosa se disparó. "Me dedicaba a la electricidad, los montajes industriales y la electrónica, pero siempre me gustó mucho la magia. Si te das cuenta, esta profesión es ciencia, técnica, investigación, inventiva… eso fue lo que me tiró de verdad. A principios de los 80 ya fui haciendo más cosas, desde trabajar en festivales y encuentros de magos a actuar yo mismo, trabajando en encontrar mi identidad propia; no quería hacer las mismas cosas que todos. De 1988 en adelante ya fuimos a congresos nacionales; mis hijos eran muy pequeños, pero les encantaba. Uno armaba pequeños aparatos, el otro salía al escenario con el turbante… les gustaban las cosas sencillas, como lanzar fuego y tragar sables, lo normal –ríen los tres– y ya nunca han dejado de marcarse retos.

Ismael estudiaba ingeniería en Zaragoza, pero no acabó la carrera. "Fue un paso natural. Mis padres tenían un circuito ya estructurado, muchas cosas hechas... y muchas por hacer, quería sumarme a eso. El último año en Zaragoza me pagaba el piso y la carrera con lo que ganaba actuando los fines de semana y los veranos, pero cada vez tenía más claro que mi camino era la magia. El impulso me llegó con Paco y Pilar, los Titiriteros de Binéfar, que necesitaban una persona para trabajar en verano; pasé tres meses muy intensos con ellos en 1997 y al acabar ese intervalo me ofrecieron quedarme. Estuve dos años y medio con ellos, sin desatender las actuaciones familiares".

Pueyo de Santa Cruz

En 1999, Ismael ganó el campeonato de España de Artes Afines y Faquirismo, y se hizo profesional. "En España había mucho potencial en este terreno, y el premio nos catapultó". David recuerda cuando su hermano pequeño dijo que se iba a dedicar en cuerpo y alma al ilusionismo. "Le dijimos que adelante, y que donde él no llegara llegaríamos nosotros. También dejé mi trabajo y desde entonces me centro en Civi-Civiac; antes ya usaba las vacaciones para irme una semana a Italia a hacer un espectáculo, otra a Madrid, otra a Alemania, fin de semana casi sin dormir… no tenía sentido seguir así".

Los Civiac se han repartido siempre la funciones. El foco principal es para Ismael, Eduardo se ha encargado tradicionalmente del papel de presentador y mentalista, y para David quedaban el fuego, las camas de clavos y las espadas… a la hora de inventar cosas, la carga es para los tres. "Ideamos –apunta Ismael– números sin hablar, porque pensamos que eso nos abriría las puertas de Europa. Siempre hemos construido nuestros propios aparatos, como el Magic Móvil, un carrito de época con tres ruedas y varios sonidos, que permite hacer pequeños espectáculos en cualquier rincón, y que nos valió el reconocimiento internacional en Aurillac".

‘Más máquinas, es la guerra!

La Feria de los Imposibles es otra creación curiosa de la compañía; un montaje con 40 elementos para el ilusionismo puro y duro que han llevado por toda Europa. "El Gran Zampano es otra máquina con efectos especiales increíbles, alimentación autónoma, fuego, humo, parece vivo; nos valió el primer puesto en el campeonato del mundo de magia de calle en 2014, celebrado en la capital del valle de Aosta, Saint Vincent", aclara David.

Los éxito profesionales iban engordando la agenda de Civi-Civiac. "Nos salía cada vez más trabajo; de los colegios y las fiestas mayores pasamos a programaciones culturales de grandes ciudades y encuentros internacionales de magia, aunque por supuesto seguimos yendo allá donde nos contraten, tenemos espectáculos de todos los formatos. Hacemos más de 60.000 kilómetros anuales por toda Europa; en Alemania, con Roncalli, trabajamos mucho", recuerda Ismael.

El trabajo de la compañía va más allá de la magia. El humor también cuenta en espectáculos de magia teatral para salas como ‘Magic casting’, donde Ismael se mete en la piel de seis personajes distintos, parodiando un poco los concursos de talentos. El escapismo también le motiva, con Copperfield o David Blaine como referentes. Me cuelgo de grúas altas, hago conducción de moto a ciegos... todos los escapes vienen de Houdini, pero no hay que olvidar que eran captaciones de público para que fueran a verle al teatro", precisa el mago.

Ismael escribió en 2000 la biografía del Ilustre Mago tamaritano José Florences Gili (1872-1944); se llamó ‘Rey de los prestidigitadores y prestidigitador de los reyes’, y su presentación acabó impulsando el popular encuentro de magos en Tamarite, donde Civi-Civiac llevó cuatro años la dirección artística. Además, llevan catorce con la Semana Mágica de Villanueva de Gállego, seis años en Zaracadabra en Zaragoza, y Pirineos Mágicos en Jaca.

Cumpleaños feliz

El año que viene hay cumpleaños, pero lo van a celebrar antes para empezar a brindar por los próximas dos décadas en ejercicio. Civi-Civiac publicará un álbum, escrito por Ana Rioja e ilustrado por Mamen Marcén. Se llamará ‘Civi-Civiac y su mundo mágico’, y allí se hablará de biberones de magia en un pueblo llamado Pueyo, entre otras cosas. La cita es el 4 de diciembre en el Pablo Serrano.

Los alegres rondadores y un vecino famoso

En la semana cultural de Pueyo no hay una asociación específica encargada de los actos; tampoco es un asunto estrictamente municipal, aunque el consistorio apoye en el tema logístico. Ahí se involucra todo el mundo, y hay actuación colectiva de gente del pueblo, de grandes a chicos; cada uno hace lo que le ilusiona, desde cantar a declamar o actuar, y este año hubo casi ochenta personas. Civi-Civiac echa una mano con los decorados. En el aspecto festivo no se puede olvidar a los Rondadores de Pueyo, sobre todo el día de los quintos; Eduardo y David Civiac son del grupo, que lleva 40 años activo. La ronda dura el día entero, casa por casa, coplas para las mozas y degustación de un plato o detalle de cada hogar, desde un porrón con torta a una taza de caldo o una fideuá. En cuanto a vecinos ilustres, quizá el más conocido (viene en verano y siempre que puede) es Ángel Mur, popular recuperador del F.C. Barcelona de los años ochenta, que traía al pueblo a estrellas a cuidar sus lesiones.

Los imprescindibles

La Ermita de la Alegría

Este santuario ocupa la cima de un montículo montisonense llamado Las Cellas; se le tiene mucha devoción a esta virgen en Monzón (está en sus lindes) y Pueyo de Santa Cruz, pero también acuden en romería otros pueblos.

El pulmón es la chopera

El pulmón natural del municipio es la chopera del Cinca, que corre desde Monzón hasta Alfántega; se puede pasear a su vera todo ese tramo. También destaca el monte Civiacas, que comparten Pueyo, Alfántega y Binaced.

Luis Escudero

Este panadero ha ganado infinidad de premios como letrista en el Certamen Oficial de Jota Aragonesa. Una muestra:‘Jota viene, jota va/la ronda sigue p’adelante/que trago en todas las casas/no hay valiente que lo aguante’.

-Ir al especial de 'Aragón, pueblo a pueblo'.

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