Despliega el menú
Aragón

Aragón, un país de montañas

Baños forestales, una alternativa turística que toma cuerpo en Teruel

Llega a los bosques de la Sierra de Albarracín esta práctica que cuenta con numerosos adeptos en Japón. No busca el ejercicio físico de una ruta senderista o de una andada, sino el bienestar que proporciona una inmersión en la atmósfera forestal. Forma parte del proyecto Therapy Forest, con el que Aragón lidera la investigación en España en este campo.

Sierra del Tremedal, en Orihuela del Tremedal, donde se ha desarrollado la investigación Therapy Forest, sobre baños forestales.
Sierra del Tremedal, en Orihuela del Tremedal, donde se ha desarrollado la investigación Therapy Forest, sobre baños forestales.
Domingo Sancho

Los baños forestales son una actividad terapéutica con larga tradición en Japón. Estos paseos de inmersión en la naturaleza han comenzado a estudiarse como alternativa turística en dos bosques de Teruel: los pinares de rodeno de Bezas y los de pino albar de Orihuela del Tremedal. Forman parte del proyecto Therapy Forest, desarrollado por el CITA, con fondos FITE, y que ha convertido a Aragón en pionero en este tipo de estudios. El martes se presentó esta iniciativa en una jornada celebrada en Tramacastilla, en la comarca de la Sierra de Albarracín, territorio donde se encuentran las dos masas forestales estudiadas.

El baño forestal no es una simple caminata por el bosque, se trata de “un paseo, que puede ser guiado, en el que la persona percibe la naturaleza con todos sus sentidos: el paisaje, los sonidos del agua, el canto de los pájaros, los aromas de las plantas, el contacto con los árboles… y toda la atmósfera que rodea a una masa forestal”, afirma Domingo Sancho, investigador del CITA que está realizando este estudio, junto a la también investigadora Tiziana di Magistris.

En esa atmósfera se encuentran “moléculas volátiles desprendidas por los árboles que el caminante aspira y a las que estudios científicos japoneses atribuyen efectos terapéuticos sobre el sistema nervioso, el sistema respiratorio, el sistema cardíaco e, incluso, sobre la diabetes”, dice Sancho.

“Nosotros no contamos con estudios de ese tipo -afirma Sancho-, pero sí se puede decir que esas moléculas generan una sensación de bienestar y de relajación, que siempre resulta saludable y puede tener efectos preventivos”. En el caso de las dos masas forestales estudiadas, la partícula estudiada es el alfa-pineno, que “en Bezas se encuentran en el pino rodeno o ‘Pinus pinaster’, rebollo, jara y otras especies de aromáticas; y en el pino albar o ‘Pinus silvestris’ y el roble del bosque de Orihuela del Tremedal”, explica Sancho, ingeniero forestal.

Dispuestos a pagar 15 euros

La investigadora Tiziana di Magistris se ha encargado de testar la propuesta desde el punto de vista económico. “Se ha encuestado a 400 personas, divididas en dos grupos: los potencialmente estresados (directivos, médicos y otras profesiones con muchas horas de trabajo o mucha responsabilidad) y otro grupo de población potencialmente no estresada”, dice la investigadora.

“Los estresados muestran mucho interés por la actividad y se manifiestan dispuestos a pagar por ello, entre 14-15 euros”, afirma. En el grupo de poco estrés “el 50% dice que no lo necesita y que no pagaría por ello, aunque hay otras personas que dicen que lo probarían por curiosidad”, añade. “Desde el momento en que hay gente que dice que estaría dispuesta a pagar por ello, se muestra que existe una demanda real de la actividad, que podría ser un recurso turístico que ofrece perspectivas económicas y laborales en estas zonas con problemas de despoblación”, dice Di Magistris, quien encuentra que esta iniciativa turística “puede replicarse en cualquier bosque de Aragón”.

Los interesados en la actividad prefieren “que sea con un guía que les ayude a conectar con la naturaleza y que se realice de manera individual o en grupos pequeños”, afirma la investigadora.

No es una actividad para hacer con amigos, como se realiza una ruta de senderismo en la que se va charlando, ni un andada, pues no se busca el ejercicio físico, sino una actividad basada en la meditación y la concentración donde el caminante busca una conexión con el bosque lo más completa posible que le lleve a un estado de bienestar y relajación.

Desde la Asociación de Empresarios de la Sierra de Albarracín, la iniciativa se ha recibido “de manera positiva aunque es todavía un proyecto muy incipiente”, afirma la gerente, Begoña Sierra. “Nos parece una opción que podría complementar otras ofertas turísticas de naturaleza en la comarca, como la berrea, la micología o los deportes de montaña, y ayudaría a desestacionalizar empleo, ya que se puede practicar en cualquier época del año”, dice.

Sierra llama la atención sobre “la gran riqueza forestal de la comarca que nos hace un buen escenario para esta actividad, ya que además contamos con bosques muy poco humanizados, y la escasa densidad demográfica de nuestro territorio garantiza la calma que el baño forestal exige; en alguno de los bosques más alejados es posible que incluso si vamos un 15 de agosto seamos la única persona que pasea por él”.

Sin embargo, desde la Asociación demandan conocer más “sobre los profesionales que pueden ejercer de guías, dado que se habla de efectos terapéuticos, ¿deben tener un perfil médico, de guía de montaña, educador ambiental…? Todo eso deberá concretarse para saber cómo atender la demanda que pueda haber, y además ofrecer la formación necesaria desde la Administración”.

Más noticias en Unpaisdemontañas.

Etiquetas
Comentarios