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Aragón

El enebro singular de Sabiñán que define el carácter de todo un pueblo

El esfuerzo de la asociación Sabinius Sabinianus hizo que ese emblemático y monumental árbol local goce hoy en día de un estatus de protección especial, al que colaboraron directamente los propios asociados.

Un vecino de Sabiñán, cargado con dos cubos, camina por el florido callejón que conduce a su residencia.
Un vecino de Sabiñán, cargado con dos cubos, camina por el florido callejón que conduce a su residencia.
Laura Uranga

En Sabiñán saben apreciar los pequeños placeres culinarios. La aceituna negral del pueblo, por ejemplo, con ese sabor casi dulce que le confiere la tierra rojiza en la que nace, o el impecable arte de Juanpa a la hora de cortar jamón en su bar, o las delicias a la brasa que se ofrecen muchas veces en La Cafetería a media tarde. En una mesa se sientan y dialogan Pascual Asensio y José Martínez, de la Asociación Cultural Sabinius Sabinianus, la concejala de cultura Pilar Nonay e Izarbe Gómez, joven anfitriona del encuentro en La Cafetería.

"Si te fijas –puntualiza Pascual, docente de profesión y el más asertivo del grupo– estamos en el centro de tres comarcas. Pertenecemos a la de Calatayud, pero perfectamente pudimos haber integrado la del Aranda o la de Valdejalón, porque tenemos mucha relación con las tres, y temas de historia común: aquí las rayas de las fronteras son difusas. En la asociación cumplimos 25 años en este 2018, con varias metas perennes; para empezar, buscamos extender la actividad a todos los meses del año, que no se pare. En diciembre sacaremos el número 100 de nuestra revista ‘Enebro’, y estamos preparando una serie de celebraciones. Aquí había en los años 70 otra revista, ‘Cauce y caudal’, y la asociación pensó en hacer otra para rescatar la idea de una publicación cuidada, que sirviera para llevar el pulso de la actualidad en el pueblo y tener informados a los que están fuera".

En Sabinius se han centrado también en traer de nuevo a la actualidad tradiciones como la Hoguera de San Antón, la Fiesta de San Jorge o la Hoguera de San Juan en el Torreón de las Encantadas. "Tenemos una leyenda local –comentan alternativamente Pilar, Pascual y José– llamada de las Tres Encantadas o las Tres Moricas; es la historia de un romance entre ellas y tres cristianos, con la consabida venganza del moro contra los infieles y el confinamiento de las tres desdichadas. La tradición dice que salen cada noche de San Juan del torreón, y lo hacen en forma de palomas".

Pilar también recuerda la importancia que tiene para el pueblo la fiesta de la Vera Cruz en septiembre. "Es la más tradicional; se dice que hay una astilla de la cruz de Cristo, y se venera como reliquia. Una cofradía se encarga de esta encomienda; Florentino Nonay ha investigado mucho este asunto. Con la Vera Cruz como tema también hay una romería que se celebraba siempre cada 3 de mayo; ahora se sitúa en el primer sábado de ese mes, y se hace la pingada del mallo el día anterior. El padre de Baltasar Gracián era de aquí".

Además de Sabinius, en el pueblo están activas las asociaciones de mayores, amas de casa, ampa, equipo de fútbol (milita en Primera Regional) y cazadores. Eso sí, no todas compraron en su día un terreno por hacerse cargo de un árbol; Sabinius lo hizo en 2004 por un enebro, que desde hace tres años está dentro del grupo de árboles singulares de Aragón, y es por tanto sujeto de una política de conservación estricta. Está en la zona de la Valcaldera. Ahí arrimaron el hombro todos los socios; Sabinius tiene socios-familia, lo que quiere decir que si hay un socio en la familia ya lo son todos. "Tenemos 530 y la mitad son de fuera del pueblo. Y sí, compramos un terreno solamente por un árbol, nuestro enebro de Sabiñán. La DGA subvencionó al 50% esa compra, pero el resto salió de los bolsillos de los vecinos, y de la propia asociación. Hicimos una venta simbólica de parcelas, a 10 euros el metro cuadrado, y también se aceptaban contribuciones voluntarias menores, y lo conseguimos".

En el casco urbano también hay muchas cosas que ver. Llama la atención el edificio del viverista Acerete, la antigua sinagoga que fue luego ermita de santa María, matadero y ahora centro de asociaciones, varias casas solariegas y palacios renacentistas... eso sí, la joya de la corona es el Palacio de los Condes de Argillo, ahora de propiedad municipal, que albergó durante tres siglos (hasta hace algo más de una década, tras un intento de robo) el cráneo del Papa Luna. "En 1712, los franceses saquearon el palacio del Papa Luna en Illueca, saquearon su tumba y tiraron todo monte abajo. Alguien vio el hecho, rescató el cráneo y se conservó aquí. Durante la guerra civil estuvo en una casa particular para preservarlo de cualquier ataque. Ahora lo reclama Illueca, y es comprensible. Nosotros haríamos lo mismo si la historia fuera al revés", comentan los ‘sabinianos’.

La charla deriva en mil y una historias. Izarbe y su madre miman el paladar a los que se acercan a La Cafetería, donde también hacen eventos. Los congregados presumen de servicios: residencia con 46 plazas, centro de salud 24 horas, aula central de su CRA, cuatro bares (con el Juanpa, el Raya y el de la plaza), ludoteca, biblioteca y el campin a la entrada. Hay muchas ganas de seguir haciendo cosas; de alimento espiritual también van bien servidos.

El carácter pionero de los viveristas de la fruta en Sabiñán y su talento exportable

Hace dos años se presentó el libro ‘Viveristas y Fruteros del Jalón’, de Francisco Tobajas Gallego, editado por el Centro de Estudios Bilbilitanos. Esta obra respondió con tino a una vieja aspiración de Sabiñán y de toda la zona frutícola circundante; un reconocimiento ponderado a la labor de los viveristas, con especial acento en los de Sabiñán. No se limitaron a su esfuerzo pionero, sino que trasladaron su sapiencia en este renglón a diversos puntos de España.

Pascual Asensio recuerda que Sabiñán dio un paso adelante en el sector de los viveros frutales. "A día de hoy, muchos viveristas españoles tienen sus raíces en nuestro pueblo. Las familias se iban buscando la vida, pero lo cierto es que Sabiñán, era cuna de los mejores injertadores y podadores, además de viajar los nuestros también venía gente aquí a formarse. Se ganaba muy bien, se llegaba incluso a triplicar los salarios del campo de aquí, más comida y cama. La fruta aún es clave en el municipio".

Los imprescindibles

Jaime Sanjuán

El joven artista local está especializado en arte pictórico digital (jaimesanjuanart.com). Crea en ‘tablet’, y sus dedos son los pinceles. Ha ganado infinidad de premios; el Communication Arts en ilustración, dos veces.

‘El ruiseñor de Sabiñán’

El cantador de jota Matías Maluenda (1914-1987) ganó el Primer Premio en el Certamen Oficial de Jota de Zaragoza de 1946 y cantó con Imperio Argentina en la película ‘Tata mía’, de 1986, dirigida por José Luis Borau.

Apellidos más comunes

Cuando cualquier aficionado a la genealogía se tope con los apellidos Vincueria, Nonay, Zuara u Olbés, estará casi con toda seguridad ante un ‘caracolero’, apodo que tradicionalmente se atribuye a los naturales de Sabiñán.

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