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¿Qué quieren los jóvenes: sexo en pareja o sin compromiso?

La sexóloga e investigadora Brenda Ruano Bodemer ha dedicado su TFM al interés y satisfacción sexual en las relaciones eróticas entre amigos y estas son las conclusiones.

Los planes de ocio en pareja liberan la conocida hormona del amor.
¿Qué quieren los jóvenes: sexo en pareja o sin compromiso?

Todo surgió del debate de "si es necesario amar a alguien para disfrutar del sexo con esa persona”, explica Brenda Ruano Bodemer, sexóloga y egresada del Máster Oficial en Sexología de la Universidad Camilo José Cela. “Me planteaba si los jóvenes estaban teniendo sexo entre ellos sin estar enamorados (o como se suele decir ‘es solo sexo’ o ‘sin llegar a más’) por presumir de todas las relaciones sexuales que mantiene o porque realmente es divertido y se disfruta”.

Según Ruano, “en los últimos años se ha inculcado la idea de que el sexo y amor van de la mano, que es de gente ‘promiscua’, un término muy despectivo, acostarse con alguien o con mucha gente por la que no sientes nada”. La joven escéptica ante esta evaluación, decidió dedicar su Trabajo de Fin de Máster (TFM) a la investigación sobre las relaciones eróticas sin pareja romántica y estable y comprobar si resultados arrojaba su estudio casaban con su opinión: “¿por qué tiene que ser malo algo con lo que se disfruta? No se trata de hacer apología del sexo sin compromiso, pero si una persona lo hace porque disfruta y no hace daño a nadie, ¿quiénes son los demás para juzgarle o juzgarla?”.

Para responder a sus preguntas reunió una muestra de 496 sujetos, de los cuales 301 eran mujeres y 195 eran hombres, desde los 18 hasta los 40 años. “Les apliqué dos escalas, una que medía el interés por las relaciones sexuales sin compromiso y otra la satisfacción sexual en las mismas”, recuerda.

Como ‘sexo sin compromiso’ se entiende, según explica la sexóloga, aquellas “relaciones sexuales con alguien a quien no conoces, conoces desde hace poco, o simplemente alguien de quien no estás enamorado o enamorada. Es lo que los jóvenes de hoy día llaman ‘follamigos’ o ‘amigos con derecho a roce’. Estas relaciones sexuales se mantienen de mutuo acuerdo por ambas partes y, en un principio, no se tiene expectativa de que desemboque en una relación de compromiso, aunque nunca se sabe”.

¿Es una práctica muy común en jóvenes?

“De la muestra que obtuve –comienza-, un 87% de personas contestó que había mantenido alguna vez relaciones sexuales con alguien que no era su pareja romántica y estable. En mi opinión, creo que muchos hombres y mujeres lo hacen, sin embargo, con intereses distintos”. De esta misma muestra, “el 77% respondió que lo hacía por la gratificación física”, por lo que el escaso porcentaje restante respondía que las razones eran porque “casi todo el mundo lo hacía”, “por presión social” o por “gratificación emocional”.

Para Ruano, otra de las razones para decantarse por esta opción podría ser que “las formas de crear nuevas relaciones de noviazgo están cambiando. En la actualidad, perfectamente puede surgir una relación de pareja a partir de una ‘noche loca de sexo’. La intención inicial es solo tener sexo, pero una cosa puede llevar la otra, congenias más de lo que creías con esa persona y te acaba gustando no solo en la cama sino también en otros aspectos”. Su teoría se apoya en uno de los resultados de su estudio: “lo que se esperaba del sexo sin compromiso era que acabara en una relación de pareja tradicional, en especial las mujeres”.

La conclusión que refleja su investigación es que “los jóvenes buscan tener sexo evitándose los costes, tanto materiales como emocionales, de tener una pareja romántica estable. Dichos costes pueden ser: invitar a alguien a salir exponiéndose al rechazo o invertir tiempo conociendo a la otra persona. Al final, los jóvenes buscan mantener relaciones sexuales, como hemos dicho, por gratificación física. La pregunta es si están priorizando la cantidad o la calidad”. Lo cual deriva en otra cuestión: ¿es realmente satisfactorio tener relaciones sexuales con alguien a quien no estás ligado emocionalmente? ¿Supone esto un impedimento para gozar? “Aunque los y las jóvenes puedan estar valorando más la cantidad, lo cierto es, según mi estudio, que sí se disfruta del sexo ocasional. Añadiré aquí que a mayor grado de interés en las relaciones sexuales casuales, mayor satisfacción sexual. Es decir, cuanto más lo buscas y más lo deseas más lo vas a disfrutar. Como he dicho en otras ocasiones, no se trata de que por esta razón todo el mundo se embarque en el sexo ocasional. Habrá quien disfrute y quien no. Lo importante está en saber elegir en función de lo que buscamos o deseamos”.

¿Qué problemas puede generar esta tendencia?

“El problema surge cuando las personas se embarcan en este tipo de relaciones sin saber realmente lo que quieren”, explica la especialista. “Algunos autores hablan de la soledad sexual y amorosa, un tipo de soledad que creemos que curamos cuando mantenemos relaciones sexuales esporádicas u ocasionales. Veo que pueden salir perjudicadas algunas personas porque sus expectativas no se cumplan. El problema, en definitiva y sin lugar a dudas, es la falta de educación sexual”.

Por otra parte, “el beneficio es que las personas somos dueñas de nuestra propia sexualidad y que si se desea tener relaciones por experimentar o simplemente por obtener satisfacción sexual cada cual es libre de decidir si se embarca en una relación de sexo sin compromiso, los motivos por los que lo hace y libre de disfrutarlo. Los prejuicios y estereotipos sociales hacen mucho daño y reprimen la sexualidad. Además, es otra forma que, desde el consentimiento, las personas sin pareja gocen de su sexualidad, ya que muchas veces damos por hecho que las personas solteras no tienen relaciones sexuales”.

Otra de las conclusiones arrojadas por el estudio de Ruano es la diferencia de valoración por esta práctica en función del género, según la opinión de la sexóloga, “marcadas por los estereotipos y los roles de género”. Así pues, indica que, según su estudio, “los hombres se muestran más interesados en mantener relaciones sexuales ocasionales que las mujeres”. La pregunta que ella plantea es la siguiente:” ¿no puede deberse esto a que las mujeres siguen arrastrando un estigma social que dicta que lo que se espera de ellas es que adopten el rol de deseadas y no de deseantes? O sea, que una chica, al ser consciente de la penalización social que existe, no muestra el interés por acostarse con alguien ocasionalmente, a pesar de que sí lo desea. Estos prejuicios y estereotipos no acarrean más que sentimientos de culpa y malestar”.

Por otro lado, en cuanto a la satisfacción sexual, “aun habiendo diferencias entre hombres y mujeres (obteniendo ellos mayor satisfacción sexual) ambos sexos disfrutan del sexo ocasional aunque ellos un poco más; pero claro, si ellas están pensando mientras tienen un encuentro erótico en lo mal que van a quedar ante el resto, ¿no puede este pensamiento influir en su satisfacción sexual? No tiene sentido ninguno el placer mezclado con la culpa o el arrepentimiento. Una vez más, los resultados tienen coherencia”.

Una puerta abierta a la investigación

El TFM de Ruano, titulado ‘Interés y Satisfacción Sexual en la relaciones eróticas sin pareja romántica y estable’, del que puede se puede consultar un resumen aquí, ha sido galardonado durante las V Jornadas Universitarias en Sexología UCJC: Sexología, Psicología y sus Sinergias con el primer puesto al poster sobre el TFM.

“La verdad, para mí fue un premio bastante gratificante, reconoce Ruano. “Un trabajo de investigación requiere mucho tiempo (algo que jugaba en mi contra cuando lo hice) y mucha constancia y esfuerzo, por lo tanto, agradezco enormemente que el tribunal lo valorara. Además, aunque fueron unos meses algo duros disfruté haciendo el TFM, al fin y al cabo es un tema que yo misma elegí y no solo he aprendido sobre ello sino también sobre investigación, lo cual me ha dado las ganas de investigar más a lo largo de mi carrera”.

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