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Moscardón: Dispuestos a ser un nuevo epicentro turístico

Aunque los planes sean a escala, dado el pequeño tamaño del pueblo, Moscardón cuenta con los equipamientos y los gestores entusiastas para complementar y seguir la estela de Albarracín.

Catalina tiende la ropa a la puerta de su casa, con la perra Micaela en actitud vigilante.
Catalina tiende la ropa a la puerta de su casa, con la perra Micaela en actitud vigilante.
Laura Uranga

Nació en Cella, patria chica de la patata más famosa de Teruel y del pozo artesiano del siglon XII, pero Andrés Pérez lleva 22 años de sus 45 años afincado en Moscardón., en el mismo centro de la Sierra de Albarracín. "Llegamos un grupo de cinco maestros que buscábamos una vida rural; traíamos una idea empresarial y pensamos que Moscardón sería un buen lugar para desarrollarla. Hablando con el alcalde, resultó que buscaba un grupo de gente para dinamizar varios espacios que había creado en el pueblo, nosotros contemplábamos una mezcla de actividades relacionadas con la naturaleza, alojamiento, restauración… así que llegamos a un acuerdo bastante rápido. La empresa se llamó Aldaba en un principio: luego sería El Masegar por el paraje natural de este nombre que tenemos en el municipio".

Este club de los cinco (nada que ver con el de Kirrin o Enid Blyton; tampoco con Emilio Estévez y Molly Ringwald) se aposentó en las antiguas escuelas, que ayudaron a rehabilitar, por indicación del alcalde. "Enseguida abrimos uno de los dos hoteles que siguen activos ahora, El Castellar, gestionado actualmente por la francesa Corinne Binay; también cogimos el restaurante El Horno, que abre todo el año y lleva ahora Rubén, y nos hicimos cargo del bar de la plaza, además de comenzar con las actividades de montaña. Dos de los cinco se marcharon al año y pico por temas personales; Con el hotel, el restaurante y el bar estuvimos unos siete años, y ya poco a poco fue llegando gente nueva. Finalmente quedamos dos de los cinco, José Antonio Beneyto y yo. José vive en el pueblo, al igual que Begoña Sierra, gerente de la Asociación de Empresarios Turísticos de la Sierra de Albarracín".

Andrés y José también han trabajado muchos años como guías y educadores ambientales para la DGA en el Paisaje Protegido del Rodeno; Andrés lo acaba de dejar, para centrarse en su proyecto de Caballos Albarracín, mientras que José continúa en ello. "He ido probando cosas –dice Andrés– como viajes temáticos por la sierra, educación ambiental para familias, salidas micológicas... también diseño y señalo sendas para los ayuntamientos. Mi pareja es hostelera; ella tiene un hotel en Albarracín, nos vemos por la noche y al punto de la mañana".

Más brazos

Andrés detalla de manera alterna el relevo en algunos negocios y la perseverancia de los pioneros en el lugar. "Mis compañeros siguen vinculados a la Sierra en diferentes actividades, pero como empresario en Moscardón ya solo quedo yo de aquél primer grupo. Además de El Castellar hay un nuevo hotel, Casa de los Maestros, que está a cargo de Jesús y Sonia. Jesús es de Galve y colaboro con él en proyectos o actividades que involucren intereses geológicos; sabe mucho del tema. También tenemos en el pueblo una casa rural, Garrón, que lleva Bernardo, y el bar de la plaza lo lleva Antonio, un chico del pueblo de al lado, Royuela. Entre todos nos retroalimentamos, incluso con otras empresas de actividades. Hay que ayudarse, así las cosas acaban yendo mejor".

El patrimonio histórico local tiene en la ermita de San Roque un símbolo. Se restauró para su uso social y cultural durante todo el año, excepto el día del santo, cuando funge como templo. "Aquí también tenemos una gran suerte con el patrimonio natural –aclara Tomás– porque si te fijas desde el mirador de El Castellar, hay una diversidad de especies y colores tremenda; se divisa en un golpe de vista un sabinar, un pinar, encina y roble… además del paisaje, hay mucha fauna y mucha caza, los aficionados a la ornitología tienen aquí un paraíso y la flora también es muy rica. Este pueblo es balcón, está sobre una risca y las vistas son geniales".

A juicio de Andrés, el problema de Moscardón es común a muchos otros municipios: la estacionalidad del turismo. "En verano y en temporada de setas, todo está lleno. Además, somos la onda expansiva de Albarracín y nos llega algo de su turismo, pero poco a poco queremos ser menos onda y más epicentro, combinando intereses con ellos, podemos complementarnos. Ah, y si queremos crecer, necesitamos a gente con idiomas para trabajar. Vinieron seis periodistas chinos este verano, e hicimos lo que pudimos".

Una gran familia que quiere ser escuela, con los caballos como referencia

Andrés maneja a tres kilómetros del pueblo la finca de Caballos Albarracín, donde sus equinos viven en libertad. El manejo de los animales es muy natural, desde el trabajo con las actividades turísticas hasta su día a día. "Aquí –aclara Andrés– los caballos no llevan herraduras ni ‘bocaos’: nos salimos de los arquetipos y, por suerte, nos va bien. No me mueve ganar más o menos dinero, esto es mi forma de vida. Puedo pasar un día entero cambiando los tubos de una fuente, luego venirme al campo y estar tan a gusto".

Andrés tiene en su finca 11 caballos, 20 gallinas, 3 gatos y 8 perros. En primavera le llegarán algunas cabras, ovejas, un par de vacas y aves. Todo va encaminado a su proyecto de granja-escuela, una gran ilusión con visos de convertirse en realidad. Cada caballo tiene su carácter, aunque Andrés los ha domado con esmero y son muy amigables con los clientes. Valentina y Willow son dos de sus caballos más jóvenes; también está la yegua Altair de 9 años, Luna de 16, Peggy, el veteranísimo Nasir (tiene más de 30 años, ya no trabaja y está batiendo récords de longevidad), la jaca navarra Farruco, Dípiro, Ciro... Andrés los mima a todos. "Empecé con rutas a caballo hace ocho años, y ahí le fui cogiendo el gusto a trabajar con animales. Este mes de junio organizamos unas jornadas de tecnificación ecuestre con lo más selecto de la profesión en el ámbito nacional. Hubo apoyo Leader y muchos docentes vinieron por amistad, lo que nos permitió ajustar mucho los precios para los asistentes. Fueron tres días con lleno en los hoteles y el restaurante; además, Moscardón ya está en el mapa ecuestre español".

Los imprescindibles

San Pedro Apóstol

La parroquia, del siglo XVI, tiene planta rectangular de tres naves, testero recto al exterior y capilla adosada en el crucero de la nave de la epístola, cubierta a cuatro vertientes. La torre está adosada a la parte media de la nave izquierda.

Las orquídeas

Del 25 al 27 de mayo y del 13 al 15 de julio se organizaron en la Sierra de Albarracín las III Jornadas de Orquídeas. Ya se han identificado unas 50 especies diferentes, y la actividad se extiende a otros pueblos de la comarca.

Nuevos solares

El ayuntamiento de Moscardón habilitó en la parte baja del pueblo cuatro solares de unos 120 metros cuadrados cada uno, con vistas a que quien lo desee pueda construir allí su vivienda. Ya se ha vendido uno de ellos.

-Ir al especial de 'Aragón, pueblo a pueblo'.

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