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Aragón

En Tolva se cuidan los paladares y se regala la vista

Una sorprendente densidad de negocios orientados al buen comer, combinada con parajes naturales de gran belleza, hacen del municipio un gran destino para darse un homenaje sensorial.

La hermosa torre de Luzás se funde con el cielo en la pedanía tolvana del mismo nombre.
La hermosa torre de Luzás se funde con el cielo en la pedanía tolvana del mismo nombre.
Laura Uranga

A cinco kilómetros de Tolva, la torre de la pedanía de Luzás se yergue orgullosa para anunciar al visitante –o recordar al que ya pasó de largo en dirección este– la prestancia  de este lugar en el que además hay una hermosa iglesia románica consagrada a San Cristóbal. Además de la vista, en Tolva se cuida especialmente el sentido del gusto, y gracias al entorno natural, se respetan los restantes: cero contaminación acústica, aroma de monte, abrazo de la tierra. Parar aquí es cuestión del sexto sentido, el común. La panadería de los hermanos Kiko y Óscar Más, con su repóquer de productos (pan, torta, magdalena, bizcocho y pastillos de calabaza– es parada obligada del turismo, y la carne a la brasa y la tarta de queso que hacen en Els Cremalls (justo enfrente) concita la atención del respetable en varios kilómetros a la redonda. La parcela de alojamiento está cubierta en Tolva por dos negocios: Casa González Barrabés (6 habitaciones, con capacidad para 12 personas) y Apartamentos La Abadía (4 apartamentos para 3, 6 y 7 personas).

El obrador chocolatero de Daniel Gómez y Carmen Cano, argentino y egarense con niña aragonesa nacida en la franja, es otro valor de Tolva. "Carmen lleva 30 años aquí –explica Daniel, chef de formación– y nos conocimos en la Vall de Boí, aquí cerca. Ella hacía caramelos y almendras garrapiñadas, pero le dije que podía hacer más cosas; acabamos fusionamos nuestros talentos y nos pusimos a hacer chocolate con la marca Canseró. Hasta el día de hoy, uno aprende del otro".

El inicio de la idea, hace aproximadamente nueve años, fue muy natural. "Ya había trabajado por las ferias y los mercados –apunta Carmen– y la idea que nos planteamos Daniel y yo me permitía seguir aquí y trabajar en algo propio que me gustaba mucho. Había hecho algún curso para aprender a manejar el chocolate, y empezamos poco a poco. La suerte fue encontrar una parada libre en el mercado artesano de la plaza del Pi en Barcelona; lleva veinte años y nosotros acudimos dos veces al mes, lo que  nos salva la economía. ¡Ya llevamos nueve años! Teníamos una tienda en el Pirineo, pero este verano decidimos cerrarla, no salían los números. Lo de Canseró para la marca es por el nombre de la casa en la que tenemos el obrador, Can Seró, que alude a un capazo grande. Nos gustó porque era nuestro, del pueblo, identificativo con la zona. Eso sí, aquí en Tolva no tenemos tienda, no vendemos chocolate; solamente lo hacemos".

Oscuro y delicioso

Carmen se explaya en la descripción de su producto. "Trabajamos muy bien el chocolate negro, del 75% de cacao para arriba. También el de 100%, sin azúcar, que no se ve en el entorno industrial; el sabor es fuerte, amargo, pero la idea es comer un poquito al día y el aporte de energía es impresionante, sostenido. Luego ya están los sabores: avellanas, nueces, pecana, macadamia, almendras, naranja, dátiles, arándanos, higos, pasas, coco, grosella, petazetas… y de ahí a otros más típicos, desde el que lleva sal, a los picantes, azafrán, frutas liofilizadas, frutos secos, una parte de leche y blanco a petición del público, crema catalana, chocolates con licor… de todo. También usamos como edulcorantes la miel y la isomaltosa. Tenemos uno que se llama El Músico, una mezcla de sabores. Así hasta unas 200 variedades, 216 en el último recuento. También hacemos turrones en temporada".

En Tolva se cuidan los paladares y se regala la vista

¿Recetas que van con el cacao en polvo? Jabalí y conejo, sobre todo, no chocolate, que aumenta el aporte calórico.

El Montsec

El paraje del Montsec de L’Estall es un paraíso para los andariegos, y su ‘descubrimiento’ en forma de señalización de rutas ha traído consigo un aumento de visitantes en número considerable. Hay varias rutas de interés, como la que lleva del pueblo al Congosto de Cajigar, de apenas 45 minutos (2,5 kilómetros) y con el regalo para la vista que supone la pared rojiza de La Manroya; fue adecuada recientemente por Prames. Para los más exigentes hay una circular de 38 kilómetros que sale de Tolva y sigue por el desvío a Finestras, Antenza y Ciscar antes de volver en ascenso a Tolva, siempre por pistas forestales en buen estado.

Carne a la brasa de leña y postres caseros para chuparse los dedos en Els Cremalls

En Tolva se puede hallar actividad ganadera en tres granjas de cerdos que surten a un gigante, el grupo Mazana de la cercana localidad de Capella; de ovino solamente queda un rebaño. Además de los panaderos también hay artesanos de la miel, la actividad de Antonio Cándido en el mundo de las frutas y  verduras. Todos ellos tienen en Els Cremalls la oportunidad de comer de fábula sin salir de Tolva. Allí están Jesús (del pueblo) y Antonia, que vino  de Barcelona pero siente hace mucho este rincón de la Franja en el corazón. La pareja lleva las riendas del bar y restaurante Els Cremalls, situado a la entrada del pueblo, desde 2009. Para Jesús, la aventura era una consecuencia lógica de su trayectoria laboral. "Yo había trabajado en restaurantes muchos años; empecé joven a los 17. Siempre me gustó. En esta casa hubo carnicería en su día, también fue bar mucho tiempo, y hace diez años nos planteamos poner un restaurante. Al final nos decidimos, comenzamos la obra y abrimos las puertas. De momento vamos tirando, y nos gusta lo que hacemos, pero no es fácil porque en el pueblo cada vez hay menos gente". Para los que vengan, que no son pocos en un día cualquiera entre semana del mes de octubre, las alternativas son suculentas, sobre todo los postres caseros y las carnes a la brasa de leña. "También trabajamos bastante los platos de caracoles, las escudellas, la paella –comenta Antonia– y como a Jesús le gusta mucho cuidar el pequeño huerto que tenemos, en los meses de verano tenemos muy buenos tomates, incluso alguno rosa de Barbastro, que ofrecemos a nuestros clientes".

Los imprescindibles

Santa María del Puy

La parroquia de Tolva tiene una nave con cabecera poligonal y capillas laterales; construida en el siglo XVI, fue reformada en el XIX con la instalación de la portada románica de la iglesia del castillo de Falces (Fals).

Castillo de Falces (Fals)

Actualmente es propiedad privada (en manos inglesas) y se sitúa en un promontorio rocoso a tres kilómetros del pueblo. Lo más granado de sus ruinas es un lienzo de mampostería que defendía uno de los lados mayores.

Pintores de Tolva

Esta asociación, que preside Teresa Frontons y cuenta con el inestimable apoyo de Juan Antonio Esparaber, organiza desde 1997 una muestra artística en la que presentan sus trabajos un grupo de artistas relacionados con la localidad.

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