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Aragón, pueblo a pueblo

Nonaspe, de sorpresa en sorpresa: culto al detalle nostálgico

El Museo Etnológico de Nonaspe es un trabajo asociativo que atiende a cada detalle con mimo, y excede en variedad y sorpresas la propuesta habitual de este tipo de esfuerzos.

 

Laura Uranga, Pablo ferrer 01/10/2018 a las 05:00
Nonaspe

En la mayoría de los municipios con más de 200 habitantes censados (y en muchos que no llegan a esa cifra) hay algún esfuerzo expositivo con carga etnológica, ya sean artes y oficios, aperos de labranza u hogares recreados. Todos tienen su encanto, por supuesto, pero el Museo Etnológico de Nonaspe deja boquiabierto al visitante; el pueblo abrazado por los ríos Algars y Matarraña tiene desde hace 22 años una asociación, Amics de Nonasp, que entre muchas otras actividades se ha preocupado de maximizar el concepto de musealización hasta unos niveles de minuciosidad y detallismo realmente asombrosos. Más de 500 metros cuadrados de exposición en un caserón de cuatro niveles, que ha ido incorporando nuevos segmentos hasta este mismo verano, en el que ha quedado oficialmente lleno... aunque nunca se sabe, ya que el empuje de los esforzados es grande.

 

«Nos juntamos tres o cuatro chalados con ganas de pasarlo bien y sacar adelante ideas –comenta José María Ráfales, miembro fundador– en esta asociación de pueblo, que es lo que es, y muy orgullosos de serlo. Este año se cumplen 20 años desde que inauguramos el Museo; además de cosas que aparecen en otros sitios, quisimos ir más allá en los detalles: se recrea un hogar, una barbería, una carnicería, un rincón en recuerdo de los balones de fútbol de Fabara que fueron a todo el mundo, final del Mundial 74 incluida, y también se cosían en Nonaspe».

 

En la parcela de oficios destacan espacios dedicados a la caza y la pesca, cerámica, pesos y medidas, motivos ferroviarios con raíles a tamaño real... entre las fotografías llama la atención el rincón dedicado a dos hermanos boxeadores de Nonaspe, Yanklo I y II. «Eran Benito y Juan Claudio Gallardo, marcharon con su familia a Francia y sus nombres deportivos vienen de ahí: si te fijas, Yanklo es como suena Juan Claudio en francés. Pelearon contra los grandes de su época, desde Pedro Carrasco a Pepe Legrá», dice José María.

 

El sorpresón llega en el último piso; es una de las ideas más recientes. Se trata de una galería en blanco y negro con fotos de parejas locales casadas, que abarca un intervalo entre 1874 y 1969, donde se ha puesto el límite temporal. Hay sitio para nuevos aportes, porque siempre aparece algún visitante que no encuentra a sus familiares y quiere que formen parte de tan llamativo mosaico.

 

Patrimonio

La asociación también han recuperado recientemente la antigua oficina de correos, un pequeño habitáculo en el centro del pueblo que recrea de todo: uniformes, buzones, albaranes... un recuerdo bonito en el centro de un paseo que lleva indefectiblemente a la plaza de la iglesia de San Bartolomé, templo gótico del XIII, y a la casa de los Turlón, una de las más antiguas del pueblo. A unas calles de distancia está el local del Círculo Recreativo y Cultural San Miguel, que se hizo centenario en 2016.

 

Agustina Barberán nació en Nonaspe, pero vivió fuera buena parte de su vida. Una desgracia familiar le hizo volver en 1985, y tras el varapalo acabó dándose cuenta de que su pueblo era el lugar donde quería vivir. Es la primera teniente de alcalde del ayuntamiento local. «Tenemos una industria llamativa, Frutos Secos Ráfales; es una descascaradora de almendras, y está entre las tres mejores de España. Traen almendras de todas partes. También hay talleres mecánicos, carpinterías, un restaurante y cinco o seis bares, además de cooperativa de aceite y vino. Hay movimiento, la agricultura ha crecido, y tenemos porcino de cría y engorde, pollos y conejos».

 

José María precisa que el auge de la fruta es muy notable. «La transformación de varias zonas de secano a regadío ha hecho que se recuperen cultivos. Destaca el almendro, pero también hay melocotón, cereza, albaricoque y algo de ciruela». Maite Oset, administrativa municipal, destaca que las empresas locales de fruta emplean a mucha gente cada verano, incluyendo personas del pueblo que hallan empleo el año entero, no solo en la recolecta veraniega. «Frutas García Zurita, en el polígono, colecta y distribuye, son de aquí. También destaca Espax: vinieron de Lleida y han hecho una plantación enorme de melocotón».

El pueblo cuenta con un vehículo de comunicación con los vecinos, la revista ‘Lo Portal’, de periodicidad anual y 30 años de existencia.

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