Aragón

Benito Ortiz Perea: un mes y un día en busca y captura

El peligroso atracador de bancos zaragozano, de 61 años, logró huir a la carrera de la cárcel de Zuera el 29 de agosto. Desde entonces, se le busca sin éxito por toda Europa.

Benito Ortiz Perea, en una foto de archivo durante el juicio por el atraco a una armería de Huesca.
Benito Ortiz Perea, en una foto de archivo durante el juicio por el atraco a una armería de Huesca.
R. Gobantes

Benito prefiere que lo maten en otro atraco a volver a prisión. A estas alturas irá armado y no tendrá miedo a enfrentarse a las Fuerzas de Seguridad del Estado", asegura un experto policial que conoce perfectamente al histórico delincuente zaragozano, fugado en la madrugada del 29 de agosto cuando era trasladado en ambulancia desde urgencias del hospital Miguel Servet al centro penitenciario de Zuera.

Desde el mismo día en que se produjo la huida de Benito Ortiz Perea (61 años), la Guardia Civil tiene activos varios equipos de las comandancias de Zaragoza y Huesca para tratar de dar con su paradero. Pero un mes después, la búsqueda no ha dado resultado y ni siquiera se descarta que el delincuente esté muerto en algún ribazo próximo a la prisión. De hecho, hace solo unos días se utilizó un grupo de perros del Servicio Cinológico de Seguridad y Rescate especializados en la búsqueda de personas desaparecidas para hacer un minucioso rastreo del entorno del centro penitenciario.

La fuga de Benito Ortiz Perea trae a la memoria otra histórica búsqueda: la de Eleuterio Sánchez ‘el Lute’, huido en la Nochevieja de 1970. Las Fuerzas de Seguridad de todo el país estuvieron tres años tras su rastro, pero lograron finalmente detenerlo en una barriada de Sevilla. La Guardia Civil también confía en dar con el paradero del delincuente zaragozano, aunque espera hacerlo antes. Sabe, eso sí, que no será fácil, puesto que su historial como atracador de bancos en los años 80 es tan amplio como el del Lute. Tanto es así, que lleva entrando y saliendo de prisión desde 1979 y ha pasado por las los centros de Torrero, Huesca, Daroca, Teruel y Zuera.

Un funcionario de prisiones que conoce bien al preso porque a lo largo de casi 40 años ha coincidido en varias prisiones aragoneses con los cuatro hermanos Ortiz Perea –uno de ellos falleció en Zuera– está convencido de que "a Benito no lo pillarán vivo" porque "disparará". Asimismo, opina que la fuga no la tenía muy preparada y pudo ser "improvisada", aprovechando que la ambulancia entró detrás del coche escolta de la Guardia Civil.

Servicio de Información

Dada la peligrosidad del fugado, la Benemérita encargó las pesquisas al Servicio de Información de la Comandancia de Zaragoza. Pero en su búsqueda han participado también el helicóptero destinado en la base de Huesca, motoristas del Seprona y efectivos de varios cuarteles.

"Se trata de un preso que no recibía visitas en la cárcel y entre sus amigos figuran históricos atracadores de su época e incluso alguno que colaboró con él en algún asalto y no fue detenido", señalan fuentes de la investigación. A algunos de esos clanes de los 80 (los Sánchez Piquero, los Bleda, los Santamaría, los Flores, el Cajonero, Martín Rufete y el pastor legionario Cardesa Soro) se los llevó la droga y otros han sido ya investigados, sin obtener hasta ahora ningún resultado. Tampoco han dado frutos los interrogatorios realizados a miembros de la familia que residen en el barrio de Torrero-La Paz y en la ciudad de Huesca.

La principal línea de investigación pasa por averiguar si, en los cuatro días que transcurrieron entre su operación de fístula en el Servet y su regreso a urgencias del hospital, Ortiz Perea pudo telefonear a alguien para planificar la fuga. En concreto, para que acudiera a buscarlo con algún vehículo a la curva próxima a la explanada de la prisión de Zuera, en la que no alcanzan a grabar las cámaras de seguridad. Fuentes penitenciarias explican que los presos pueden intercambiarse sus claves para realizar las diez llamadas autorizadas cada semana, si bien no se ha determinado quién pudo cedérsela o si durante las cuatro horas que estuvo en urgencias telefoneó a alguien.

"Puede estar ‘amagado’ (escondido, en el término delincuencial?) en casa de algún amigo", reconocen fuentes de la investigación. "Hará falta que pueda relajar la vigilancia o tenga que salir a la calle para que acabe cayendo", agregaron. Aun así, el delito de quebrantamiento de condena (Benito Ortiz Perea era preso preventivo por el atraco a una armería de Huesca) no es grave y acarrea una condena de seis meses. En cualquier caso, el Juzgado de Instrucción 1 de Zaragoza solicitó la orden de búsqueda y captura para el preso en toda España y los países de la Unión Europea.

Según fuentes de la investigación, de la prisión de Zuera se han fugado este año tres internos, aunque los otros dos (un magrebí y otro español) aprovecharon un permiso para no regresar al centro penitenciario. Pero el nivel de quebrantamiento de condena de los internos apenas llega a un 1%, según fuentes penitenciarias.

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