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Aragón

Arento encara su viabilidad con ajuste de gastos y personal y desinversiones

Su presidente, Enrique Arcéiz, destaca la disposición y el ánimo constructivo de las cooperativas socias.

Enrique Arcéiz.
Enrique Arcéiz.
Toni Galán

El grupo cooperativo aragonés Arento encara la senda de la viabilidad. Un camino que comenzó a diseñar cuando en diciembre del pasado año salió a la luz una complicada situación financiera, que precipitó la salida de su presidente y de su director general y obligó a las cooperativas socias a comprometerse a afrontar una ampliación de capital. Y en esta senda, la cooperativa agroalimentaria daba uno de sus pasos más firmes el pasado miércoles, en el que la asamblea general aprobó por unanimidad los resultados del pasado año y validó los ajustes de gastos y patrimoniales propuestos por el Consejo Rector.

Para ello, el grupo agroalimentario aragonés ha optado por desinvertir. Ha vendido su participación en Ars Alendi, productora aragonesa de piensos compuestos, así como sus acciones en Zufrisa, empresa instalada en Calatarao (Zaragoza) dedicada a la fabricación de zumos y cremogenados. Además ha vendido el macrosilo de Zuera –con una capacidad para superior a las 3.000 toneladas de grano– y ha renunciado a la compra de los silos de Used y Luna, todos ellos adjudicados por el Ministerio en la subasta realizada el 23 de enero de 2017. Ahora está pendientes también de la venta de la participación que tiene en un consorcio de exportación cárnico.

Enrique Arcéiz reconoció que el proceso de reestructuración iniciado a comienzos de este año, que incluyó un acuerdo con las entidades financieras pero no hizo necesario acudir al aval al que se comprometió el Gobierno de Aragón, ha reducido también el número de cooperativas socias. "Estábamos unas 75 y ahora quedamos 44", señaló el presidente de Arento, que insistió en que muchas de las que ya no están en realidad "no tenían actividad o incluso habían desaparecido", explicó.

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