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Aragón

Aragón, un país de montañas

Hoya de Huesca: ruta a la Osqueta

La Osqueta es un destino clásico del excursionismo por tierras prepirenaicas cuyo ascenso, apto para todos los públicos, nos permitirá disfrutar de grandes vistas hacia los Pirineos. al norte, y al Moncayo, al sur.

Vista de la foz de Salinas, donde sobresale la antigua iglesia del abandonado Salinas Viejo.
Vista de la foz de Salinas, donde sobresale la antigua iglesia del abandonado Salinas Viejo.
Rubén Fernández

Proponemos una excursión que parte de la Foz de Salinas, enclave que, junto con la Osqueta, es un destino clásico del senderismo por tierras prepirenaicas, en este caso, perteneciente a la comarca de la Hoya de Huesca. Son rincones enclavados en las estribaciones orientales de la sierra de Santo Domingo, accesibles y gratificantes, pues reúnen belleza, historia y espléndidas panorámicas. Todo el trayecto se encuentra jalonado por paneles explicativos de la flora, fauna, geología y el poblamiento del lugar, siendo un recorrido que se puede planificar para toda la familia.

La excursión puede partir tanto desde Salinas de Jaca como desde Villalangua, núcleos cercanos que se ubican en el valle del río Asabón, cuyas aguas se remansan en el también próximo embalse de la Peña. Incluso, podemos plantear la opción de salir desde una de estas localidades y finalizar en la otra, un recorrido mucho más completo que requerirá un coche de apoyo. Cualquiera que sea el itinerario elegido, seguiremos las señales del PR-HU 97.

Desde Salinas

En nuestro caso, salimos desde Salinas de Jaca, un pueblo de construcción relativamente reciente, pues surgió en la década de 1940, tras el abandono del núcleo original, hoy llamado Salinas Viejo, a raíz de un movimiento de tierras que obligó a cambiar la ubicación del pueblo.

El itinerario a seguir parte desde la última casa. Primero, se discurre por una pista en mal estado que pronto se convierte en camino. En unos 15 min, alcanzamos un collado donde se sitúa el depósito de agua de Salinas, conocido como el Repartidor. El PR, en dirección a la ‘foz’ (hoz, en castellano), sigue en dirección suroeste, internándose en un pinar. Más adelante, la senda abandona el arbolado para atravesar una zona abarrancada de margas, donde la traza del camino está muy erosionada y requiere precaución en algunos pasos.

En una media hora más de camino, se alcanza la unión con la senda que sube desde Villalangua, prácticamente a las puertas de la Foz de Salinas, cuyos paredones calizos, formados por estratos verticales, se recortan en el cielo. El ambiente más umbroso y húmedo que se genera en este estrecho permite que la vegetación sea más frondosa. Asimismo, es posible avistar algún buitre posado en los roquedos o en vuelo sobre ellos; y tal vez al alimoche, si nos acercamos en primavera o verano.

Desde Villalangua

Para acceder a la Foz de Salinas desde Villalangua, atravesamos el pueblo y, a la altura de la iglesia, seguimos por una calle que baja hacia una pasarela sobre el río Asabón, donde ya existe señalización del PR.

Una vez cruzado el río, continuaremos por senda bien trazada que desciende junto al río, y que permite deleitarse con la vegetación que crece a su vera, enlazando con una pista que comienza a ascender hacia el sur. La referencia son los cortados pétreos de la ‘foz’. Tras pasar un pequeño corral y el barranco de Salinas, aparece a la izquierda la vieja senda de acceso a Salinas, que hay que tomar. Varios quejigos marcan el comienzo desde la pista (15 min).

El camino, envuelto en vegetación y flanqueado por muros, asciende al lado de campos. Tras una zona donde destaca la erosión fluvial, se cruza el barranco de Salinas y, en cortas lazadas, acaba uniéndose con el itinerario que viene desde Salinas de Jaca.

La Foz de Salinas

Continuando en ascenso, nos internamos en la ‘foz’, dejando la fuente de la Rata a mano derecha, y enseguida alcanzamos uno de los puntos emblemáticos de la salida: una cascada formada en el barranco de Salinas, que salta entre grandes bloques de piedra toba y que se sortea gracias a un pequeño puente de piedra situado en su base.

La senda, en sucesivas revueltas, sigue remontado el paraje de la ‘foz’ hasta dar con las ruinas de Salinas Viejo (1 h 30 min desde el inicio), casi reducidas a su iglesia parroquial, un edificio gótico-tardío que todavía aloja en su interior un gran escudo nobiliar, perteneciente a sus promotores. Frente a este antiguo núcleo, se divisa el paso o ‘achar’ de la Osqueta, una apertura natural, en forma de W, que permite atravesar las rallas que culminan esta parte de la sierra de Santo Domingo. Este era el camino que, desde Salinas, se dirigía por el sur hacia Fuencalderas y Agüero.

A partir de Salinas Viejo, la vegetación se despeja, dando paso a antiguos campos de cultivo aterrazados. Dejando a la izquierda la senda al antiguo cementerio, el camino, siempre en subida, ofrece excelentes panorámicas de Salinas enmarcado en la ‘foz’, y de las Sierras Exteriores y de los Pirineos que se perfilan más al fondo.

Se vuelve a cruzar el barranco de Salinas por una zona donde en el pasado hubo extracción de mineral de hierro. Una vez cruzado otro barranco, volvemos a caminar acompañados de pinar. Si hasta ahora hemos trazado amplias lazadas, estas se acortan en el repecho final. Finalmente, alcanzamos el paso de la Osqueta (2 h 15 min), entre los estratos verticales que coronan este punto de la sierra. Desde esta divisoria, las vistas se extienden tanto hacia los Pirineos, al norte, como hacia el Moncayo, al sur.

El PR continúa hasta unos corrales situados más abajo, en un collado (30 min más de caminata). Son los corrales de la Rabosera y el collado Rasiello, donde es posible ver ganado de vacas y caballos pastando.

Realizaremos el regreso por el mismo camino de ida hasta dar con el desvío Villalangua-Salinas de Jaca, donde elegiremos la vuelta a seguir.

DATOS ÚTILES

Horario: 4 h 35 min (desde Salinas) / 3 h 55 min (desde Villalangua).

Desnivel: 765 m / 665 m.

Longitud: 11,2 km / 9,4 km.

Tipo de recorrido: ida y vuelta.

Lectura recomendada: L. J. Cruchaga, ‘El Reino de los Mallos. Paseos y excursiones por el Prepirineo aragonés’, Prames, 2001.

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