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Aragón

'Considera', la palabra fetiche para Mezalocha

El municipio con honda devoción a dos santos italianos y uno númida, con su pantano de tres siglos de historia, tiene una serie de términos de uso común poco comprensibles para los de fuera.

Loli (de pie) y Merche (sentada), en el casino de Mezalocha.
Loli (de pie) y Merche (sentada), en el casino de Mezalocha.
Laura Uranga

En el Ayuntamiento de Mezalocha se reúnen una mañana de agosto Yolanda Martínez, la alcaldesa, Montse García, teniente de alcalde y Carmelo Lostal, colaborador del Ayuntamiento en temas culturales. Agosto, como pasa en el 90 por ciento de los pueblos, es mes de fiestas en el pueblo; aquí es San Agustín el honrado. Durante el año, cada uno en la medida de sus responsabilidades, han adoptado una línea de trabajo centrada en mantener los logros obtenidos en materia logística. "Las calles, la red de abastecimiento y saneamiento, los caminos rurales, las facilidades para la agricultura… son las cosas habituales, y estaban pendientes unas cuantas obras que son importantes para los que vivimos aquí", explican Montse y Yolanda.

El pantano es un símbolo del pueblo. "Tiene -aclara Carmelo- dos murallones, el actual desde 1911 y el primero, que data de 1713 y que se derrumbó el 20 de junio de 1766. El Conde de Aranda pidió que se hiciera una mención discreta de los hechos; había oposición a la obra porque se iban a inundar muchas tierras desde aquí a Muel, Aylés e incluso Mozota. No hubo avenidas ni crecidas, así que hubo suspicacias, pero quizá la mampostería estaba mal. Hace poco se descubrieron unos bocetos de Goya sobre la presa derrumbada. El pantano está prácticamente aterrado por los arrastres, hace treinta años que no se limpia". Con el pantano había una tradición no tan añeja que se ha perdido y que recuerda Carmelo. "Se sacaba toda el agua una vez al año, a finales de verano, y la gente acudía con canastos para coger las percas y barbos, incluso se llevaba a los vecinos que no podían ir. Era la famosa suelta del pantano, abrían las compuertas y se limpiaba a fondo".

Mezalocha: rosquillas de San Antonio y caracoles en San Pedro Mártir

Para San Pedro Mártir, en Mezalocha riñen (sí, de reñir, no de rendir) banderas. "En la iglesia hay dos banderas, la roja que representa el mal y la blanca que encarna el bien. Se lleva una peana cubierta con ramas de frasno y las banderas se ponen una frente a otra y deben dar tres vueltas; la primera que sube es la que gana. Las otras fiestas señaladas son las de San Antonio, en junio; se le tiene una gran devoción, da nombre a la cooperativa, una ermita y el parque. Tenemos muchos santos italianos, ahora que lo pienso: uno de Padua, otro de Verona… para San Antonio se comen rosquillas y en la noche de San Pedro Mártir es tradición comer caracoles cocidos con ajolio. En las fiestas solemnes, seis hombres cantaban la ‘tercia’ desde el coro de la iglesia, un canto religioso".

La historia desde el Medievo

La primera mención documental del pueblo es un testamento de 1134. También se recuperaron antiguos nombres del pueblo, como Mezloffa, Mocelofa y Mocelocha. "Creemos que el origen era musulmán, porque la expulsión de los moriscos sacó de aquí a 604 personas el 7 de julio de 1610, la práctica totalidad del pueblo. En febrero de 1611 ya hubo un primer bautizo, una niña".

Mezalocha y su iglesia tuvieron su milagro en mitad del siglo XVII. "La antigua iglesia se hundió en 1632 y la actual se inauguró sin la torre el día de Santa Teresa, antigua patrona, el 15 de octubre de 1653. Se hundió al acabar la misa, justo después de que salieran las últimas mujeres. Siempre se ha dicho que fue un milagro. Dentro de la iglesia, lo más interesante es una virgen sedente que al parecer es del siglo XIII, y que se salvó del hundimiento. La iglesia se hundió el día de la Esperanza, y se le pasó a llamar la Virgen de la Esperanza".

Idioma propio, casino y aves

En Mezalocha hay muchos términos curiosos de uso cotidiano, pero el más llamativo y habitual es ‘considera’ como interjección afirmativa; ante una duda planteada en voz alta, se dice ‘considera’ en vez de decir ‘claro que sí’, expresado con un poco de sorna. Se oyen muchos ‘considera’ en el Casino Cultural Recreativo, frente a la iglesia; lo lleva una Asociación con más de 100 socios, todos hombres, aunque el acceso al bar es libre, claro. Merche García, que nació en el pueblo, lleva el bar hace seis años, y no cierra un solo día; el local lo gestiona la Asociación. En cuanto a la naturaleza, Mezalocha es un reducto de tesoros ornitológicos; h águila real, búho real, buitres, y un montón de grajos. Grajo, por cierto, es el gentilicio popular local, como pasa en Muel con el término ‘pijorros’. "Grajos somos, y orgullosos que estamos", concluyen Yolanda, Merche y Carmelo.

LOS IMPRESCINDIBLES

Coral San Antonio de Padua

Activa desde 1999, actuó fuera del pueblo por primera vez en 2002 y tiene una veintena de miembros, todos del pueblo. Cristian Ortiz Remacha, quien lleva otras corales de la zona junto a su pareja, es el director.

Barra y bola

En Mezalocha han tenido calado (en forma de campeones) los deportes tradicionales aragoneses más conocidos. En barra, el nombre clave es Eliseo Ansón (en la imagen, homenajeado en 2011) y en bola, Hermigio Lázaro.

Cornes y ‘escaldaos’

Dos de los dulces más típicos del pueblo, que tiene panadería y horno propio. Los primeros se parecen un poco a los orejones, pero no son como las típicas tortas de cuchara. Los ‘escaldaos’ son los mantecados en argot local.

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