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Abizanda: los muñecos que curan el alma a grandes y chicos

Los Titiriteros de Binéfar establecieron su base de operaciones en Abizanda hace casi quince años, restaurando dos viejos caserones (ahora son tres) y convirtiéndolos en un lugar de cuento.

Títeres preparados en la era de la Casa para que el distinguido y jovencísimo público asistente juegue tras la función del teatro.
Títeres preparados en la era de la Casa para que el distinguido y jovencísimo público asistente juegue tras la función del teatro.
Laura Uranga

La Casa de los Títeres de Abizanda es uno de esos lugares mágicos que necesitan de pocos epítetos para exhibir su condición. Para empezar, no es una casa, sino tres; casa Lecina, casa Simona y casa Maza. En la primera hay un museo de muñecos de todo el mundo, que los siempre activos Paco Paricio y Pilar Amorós han ido trayendo en el cursos de sus propios viajes y los de sus colaboradores y amigos. Sombras chinescas, títeres de cachiporra, polichinelas… de todo. La segunda alberga un teatro para cien personas, en el que los niños mandan. La tercera es residencia de artistas y espacio de cuenta cuentos, además de Bien de Interés Cultural por su torre, que formaba parte de la muralla de Abizanda.

Paco y Pilar, junto a su equipo, acondicionaron las dos primeras hace catorce años, y Casa Maza está operativa en el conjunto desde hace un lustro; la pareja fundó hace justamente cuarenta años Los Titiriteros de Binéfar, y la compañía tiene en esta localidad del Sobrarbe meridional (ya rayando en el Somontano de Barbastro) su sede y base de operaciones. Este verano han recibido un reconocimiento notable (uno más, pero todos caen bien al espíritu) por su cuadragésimo aniversario en la Feria de Teatro de Castilla y León, celebrada en Ciudad Rodrigo (Salamanca).

Abizanda: los títeres que alegran la existencia

Detrás de las edificaciones parte el estrecho de Vichicanera, que conduce a un barranco espectacular descubierto en su día por el célebre alpinista y aventurero Lucien Briet, y muy solicitado por los aficionados a la montaña.

Las risas de los niños

La Casa llena de obras su programación los puentes y festivos señalados de todo el año, los fines de semana de julio y todo el mes de agosto. Este año, además, se celebró en la Casa el I Festival Profesional de Títeres de Aragón, todas las tardes, hacia las 18.00, las familias se van acercando al museo ara admirar (y jugar) con las obras expuestas, en una muestra centrada en muñecos y marionetas que también incluye juguetes tradicionales de medio mundo. A las 19.00 llega la obra y después, si el tiempo acompaña, la era que comparten las tres casas se convierte en lugar de juegos para los pequeños y sus padres, con marionetas, caretas, cabezudos y juguetes a su disposición para convertirlos en las estrellas de la velada. Hoy se representa la obra ‘Aquí te espero’, y mañana ‘Dragoncio’, ambas de Los Titiriteros de Binéfar.

Luis Cutanda, de Binéfar, se encarga de la producción, la comunicación y la asistencia a las visitas dentro del equipo. Mientras ofrece explicaciones de la actividad de la Casa y los recursos empleados para optimizar la visita, sigue jugando con los juguetes tradicionales esparcidos por los rincones, dentro y fuera de los edificios. "Un compañero del equipo, Germán García, es un artista de la forja y ha hecho la estatua que identifica a la compañía en las afueras del Teatro. También figura en nuestro anagrama. Cada cual tiene sus funciones, aunque todos arrimamos el hombro en lo que hace falta". El dragón Pillamano, la araña de peluche que se descuelga sobre el despistado, las gallinas de madera que picotean un panel por efecto del contrapeso que tienen debajo de ellas… un sinfín de regalos para los sentidos.

Luis está orgulloso de formar parte de la compañía y trabajar en La Casa. "Marta y Eva Paricio, las hijas de los fundadores, están en el elenco artístico. Ana Tere se ocupa de la oficina, Mercé es la costurera y su pareja, Matías, es el manitas del equipo. Germán también trabaja en las representaciones, el museo y la taquilla, y el elenco se completa con varios músicos: Faustino, Kiri, Elena, Ángel, Pablo, Chabi y Christian, espero no olvidar a ninguno". Los Titiriteros venden sus siete producciones discográficas en la tienda de la Casa, y este año se prepara la próxima, ‘Jauja’, sustento del espectáculo que defienden actualmente y presentaron este año en Pirineos Sur. También hay varios libros editados; el ilustrador habitual de la compañía es David Vela, una garantía de calidad, aunque trabajan con más artistas excelentes, como Víctor Gomollón o Vicky de Sus.

Los Titiriteros se enorgullecen de su alma payasa y, como han demostrado durante cuatro décadas, se toman muy en serio esa deriva de carácter hecha profesión. Las caras de sus públicos, menudos y grandes, les avalan más que nada. Y Abizanda está feliz de tenerlos.

LOS IMPRESCINDIBLES

La Demba

Este hotel y restaurante de vocación artística y excelente cocina está en los parajes de Solanilla, pedanía de Abizanda, al otro lado de la carretera. El mimo de los productos de kilómetro cero, el afán innovador y los detalles son sus avales.

San Vitorián

La romería a esta ermita supone una hora de caminata el domingo más próximo al 12 de enero. Se ponen manteles y se cuentan langostas; si hay más verdes habrá oliva, si abundan las blancas, cereal, y si las oscuras son mayoría, viña.

La torre fortificada

Junto con la de Biel, es la más completa del románico aragonés (siglo XI) entre las que han llegado hasta hoy. Alberga el Museo de las Creencias y Religiosidad Popular del Pirineo Central, comisariado por Ángel Gari.

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