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Aragón, pueblo a pueblo

Laspaúles, donde la magia flota en el ambiente

El municipio ribagorzano, situado en un paraje de espectacular belleza, combina la tradicional actividad ganadera con una rica vida cultural, incentivada durante años por Domingo Subías.

Ángel Gayúbar 06/08/2018 a las 05:00
Laspaúles, en imágenes

Laspaúles despliega su caserío urbano en una pequeña vaguada pirenaica, situada entre los macizos del Posets, Cotiella y El Turbón. Es la capital de un municipio tranquilo, rodeado por uno de los paisajes más espectaculares del Alto Aragón, de construcciones rojizas como la piedra del lugar. Sus pueblos y aldeas ofrecen el típico sabor pirenaico bajo la sombra de ese totémico Turbón que, con sus casi 2.500 metros de altitud, preside todo este término en el que, además de la propia Laspaúles, se encuentran las pequeñas poblaciones de Villarrué, Espés Alto y Bajo, Abella, Suils, Villaplana, Alins, Nerial, Ardanué, Llagunas, Denuy, Arcas y Rins.

Laspaúles es además un pueblo con una sorprendente actividad cultural, ya que a lo largo del año acoge exposiciones, actividades micológicas, semanas culturales, encuentros técnicos y científicos, cursos, talleres e iniciativas de lo más diverso, siguiendo la pauta que abrió Domingo Subías, sacerdote fallecido hace apenas unos meses; fue durante muchos años párroco local y promotor de los más variados proyectos.

Domingo fue un verdadero agitador de la vida de los laspaulinos, pero encontró además el apoyo entre los vecinos para hacer de esta pequeña población una activa caldera de iniciativas, como la musealización del antiguo molino local antes de que este tipo de ideas se pusieran de moda, amén del desarrollo de un discurso expositivo e interpretativo sobre el fenómeno de las brujas en este entorno, o la creación de espacios museísticos como el que acoge la sacristía de la iglesia. En este contexto, proyectos como la teatralización en la representación de ‘Lo Consell de Laspauls’, sobre el ajusticiamiento de una veintena de mujeres a finales del siglo XVI acusadas de brujas, o la creación de un parque temático sobre la brujería con un sendero interpretativo cercano al pueblo, han servido para difundir otras potencialidades del municipio.

Pioneros en turismo rural

Todo ese esfuerzo ha servido para desarrollar un sector turístico ya consolidado, que tiene su buque insignia en el moderno campin del pueblo y que cuenta con otros establecimientos dedicados a la restauración y hospedaje de los visitantes. "Para lo pequeño que es el municipio en número de habitantes, tenemos de todo", comenta José Antonio Tarrafeta, el juez de paz, enumerando tres restaurantes, varios bares, un activo centro de terapia, una oferta de turismo rural "que fue pionera en el Alto Aragón", dos oficinas bancarias, establecimientos comerciales… de todo. "Superamos por poco los doscientos habitantes, pero somos muy activos", sostiene José Antonio, palista de profesión y ganadero de vocación, que anda vigilando a sus vacas en los pastos veraniegos situados en las montañas que rodean el pueblo.

Para llevarlas hasta allí le ayudó Mireia, maestra local que llegó de Zaragoza y se confiesa enamorada de Laspaúles y su entorno. Como José Antonio, comenta que aquí la vida "es muy tranquila" quitando los meses de julio y agosto o los fines de semana, "en que siempre tenemos visitantes, algo que también se agradece".

Sebastián Espot, quien fuera alcalde del municipio y que desde su lúcida madurez apunta que la vida aquí "ha sido siempre buena", y que así seguirá siendo mientras se mantengan los servicios básicos sanitarios y escolares. No obstante,  Sebastián ve un futuro problemático para todo el mundo rural del que no escapa Laspaúles. "Los jóvenes son muy trabajadores, pero están viendo que pueden ser los últimos que se queden por estas tierras, y eso les condiciona", apunta reclamando una actuación "desde todos los ámbitos" para que esta situación se revierta.

En Laspaúles, proyectos e ideas no faltan. Lo recuerda José Antonio hablando de la escuela de restauración que también promovió Domingo Subías, los talleres de cantería y albañilería que se realizaron en el pueblo, la inminente puesta en marcha de un centro de interpretación o la potenciación del arte religioso; el municipio conserva alguno de los mejores ejemplos del románico de la Alta Ribagorza. 

No es románica, sino renacentista y consagrada en 1595, la iglesia parroquial de la cabecera municipal de la que guarda la llave Conchita, atenta vecina que se apresta a enseñar al viajero que lo solicita el coqueto museo parroquial que puso en marcha mosén Domingo. "Se le echa mucho de menos, porque siempre estaba dispuesto para todo", comenta mientras muestra la platería, las tallas, las tablas –varias de ellas restauradas por el párroco– o la interesante documentación alusiva al Consell que atesora esta recoleta sacristía–museo.

El azote del lobo

El municipio de Laspaúles continúa teniendo en la ganadería una parte importante de sus ingresos. Ganadero es José Antonio Mora, de Alins; como sus compañeros de profesión, confiesa llevar "fatal" el tema del lobo "porque no nos escucha nadie". José Antonio comenzaba a finales de junio la trashumancia de sus ovejas a los pastos de verano con el corazón en un puño, por la amenaza del depredador. "No sabemos lo que puede pasar; sigo en esto porque mi hijo se ha querido quedar en casa, si no ya me hubiera quitado las ovejas , porque los depredadores atacarán algún rebaño como lo hizo el oso hace poco en San Feliu, donde mató a un ternero".

A José Antonio le da "mucho más miedo" el lobo, "porque es un animal más sanguinario y su ataque deja traumatizado al rebaño". Al margen de estas especies que vuelven a sitios de los que habían desaparecido hace más de un siglo, este ganadero comenta que se vive muy bien en estos parajes y que sus habitantes se llevan "de maravilla", olvidados ya hace muchos años los históricos piques entre los propietarios de ovejas y de vacas.

Lo corrobora su tocayo, el juez de paz, confesando que tiene que interceder poco en disputas "porque casi no las hay". Eso sí, como Sebastián, como Mireia, como el otro José Antonio, como todo vecino con el que se pegue la hebra, pide un esfuerzo para crear trabajo "que asiente a la población" y reclama el ensanchamiento del tramo de la carretera N-260 que pasa por el pueblo.

‘Lo Consell de Laspauls’, la representación teatral que surgió de un hallazgo

Lo Consell de Laspauls agrupaba hasta mediados del siglo XVII los núcleos de Villarrué, Vilaplana, Alins, Rins, las siete casas de Neril y San Pere, además del propio Laspaúles. Su misión era regular las relaciones entre los ciudadanos, la administración de justicia, determinar las leyes para el uso racional de prados y pastos, regular los aprovechamientos de pesca, promocionar y administrar servicios públicos de carnicería, taberna, molino, montaña y vecinales. En 1983 y 2001, Domingo Subías encontró un millar de pergaminos que, entre otros muchos temas, revelaron la condena a muerte de 22 mujeres por actos de brujería entre el 19 de febrero y el 29 de abril de 1592. "La representación de ‘Lo Consell de Laspauls’ trata de recrear el día de la ejecución de las brujas", comenta Raquel Alegrete, técnica de Cultura y Turismo del consistorio e intérprete habitual como una de las brujas ajusticiadas en este montaje que implica a buena parte de los habitantes de la localidad. "Estamos cuarenta actores y hay otras tantas personas en tareas logísticas". La representación de este año fue el pasado sábado.

Las Fallas bendicen con su toque único la Noche de San Juan en tres pueblos del municipio

Los vecinos de Laspaúles, Suils y Villarrué viven intensamente en la noche de San Juan la tradicional Fiesta del Fuego y la fantasmagórica bajada de las Fallas al anochecer. Es la magia de las llamas revoloteando con ánimo purificador, con el telón de fondo espectral de la oscuridad nocturna para conmemorar el solsticio de verano y su eterna promesa de regeneración y renacimiento. La fantasmagórica procesión de las teas encendidas, recorriendo sendas milenarias, ha alumbrado los anhelos, miedos y esperanzas de innumerables generaciones. Aunque no han sido inmunes a las modas, usos y costumbres, a prohibiciones y arrinconamientos, estas fallas pirenaicas han sabido mantener su esencia y ello hizo le ha garantizado el apoyo de la Unesco, que en 2015 decidió incluirlas en su catálogo de celebraciones que son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. El reconocimiento ha supuesto un importante incremento de visitantes en los festejos de los últimos años. Este año, y como novedad, se recuperó El Faro, la hoguera en el monte que alimenta las fallas en su emplazamiento tradicional de la zona conocida como La Cogulla, lo que permitió un descenso más largo y vistoso.

LOS IMPRESCINDIBLES

San Esteban de Villarrué

Situado a 1.533 metros de altitud, Villarrué es el pueblo más alto del Pirineo aragonés. Entre su interesante conjunto urbano destaca esta preciosa iglesia románica con una bella decoración de arquillos ciegos y banda ajedrezada.

Parque de las Brujas

Diseñado en el monte público llamado Serrat Negre o Serrat de las Forcas, a escasos tres kilómetros del caserío de Laspaúles, recrea diversas escenas de brujería con una serie de esculturas realizadas por Domingo Subías.

La ermita y el mirador

Recorrido que lleva al caminante desde Laspaúles hasta la iglesia románico lombarda de Santa Paula y su espectacular mirador, pasando por la ermita de San Roque, con magníficas vistas del macizo del Turbón.

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