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Aragón, un país de montañas

Vivir la fiesta y conocer la ciudad

Las fiestas de San Lorenzo se celebran en la calle y por toda la ciudad, con lo que pueden convertirse también en ocasión para conocer el rico patrimonio histórico y artístico de Huesca.

Fiesta del Comercio en la plaza de López Allué, una de las ocasiones de ver a los Danzantes
Rafael Gobantes

La ciudad de Huesca no ha dejado de ejercer un papel preponderante en el territorio altoaragonés desde la antigüedad, reflejado en una amplia serie de monumentos repartidos por su casco viejo y los sucesivos ensanches. Lugares y calles que son una parada obligatoria en cualquier momento, pero que en agosto brillan especialmente con la celebración de las fiestas patronales de San Lorenzo; una semana, del 9 al 15 de agosto, en la que Huesca muestra su cara más singular, en una mezcla única de elementos dispares como el color, la participación popular, la reivindicación de las tradiciones, el fervor y la pura diversión.

Una de las claves de las fiestas laurentinas es la intensidad con las que las vive toda la ciudad, encarnada en símbolos como la albahaca; una segunda es una amplia y variada programación, con más de 300 actos este año, que incluyen actuaciones punteras junto con clásicos eventos de tradición secular, y, finalmente, destacan por su carácter popular de fiestas que se celebran en la calle y abiertas a que se sumen todos los visitantes sin distinción. Tres factores que fueron reconocidos cuando en 2005 las fiestas de San Lorenzo recibieron el título de Interés Turístico Nacional.

Así, los principales puntos de referencia de las fiestas de San Lorenzo se confunden con los principales atractivos de Huesca y disfrutar de los Sanlorenzos es otro aliciente más para disfrutar de la ciudad.

Por el casco antiguo

En el corazón de la Huesca medieval, la plaza de la Catedral recibe su nombre de la catedral de la Transfiguración del Señor, un edificio gótico con una excepcional portada esculpida por Gyllem Inglés y que también conserva restos anteriores, como un claustro románico e incluso un arco de herradura que recuerda a la antigua mezquita mayor. El retablo mayor, obra renacentista del taller de Damián Forment, es la pieza más representativa, si bien el anexo museo Diocesano reúne excelentes piezas de las iglesias de la diócesis.

En la misma plaza se sitúan la casa de los Canónigos, el convento de las Siervas de María, el colegio de Santiago y el ayuntamiento, magnífico ejemplo de palacio renacentista. Y durante San Lorenzo es además el escenario de espectáculos de circo nocturno para todos los públicos y el lugar donde se celebra el comienzo de las fiestas: el disparo del cohete anunciador desde el balcón principal del ayuntamiento, al mediodía del día 9, es uno de los momentos emblemáticos.

Desde la plaza, la calle de Quinto Sertorio lleva a la antigua Universidad Sertoriana, construcción barroca que también integra el que fue el palacio de los Reyes de Aragón, del que se conservan estancias como las salas de la Campana de Huesca y de la Reina Petronila; actualmente, es la sede del museo de Huesca, con secciones de Arqueología y Bellas Artes. Aquí, la plaza del General Alsina acoge las actuaciones del consolidado festival Iberi@huesca.folk, que durante las fiestas celebra su XIX edición.

Otro de los espacios monumentales punteros de Huesca es la hermosa iglesia románica de San Pedro el Viejo, panteón de los reyes de Aragón y una de las mejores muestras de arte románico en los capiteles de su claustro. A su lado, la plaza de López Allué ofrece sesiones de orquesta y es escenario también de uno de los momentos destacados: la fiesta del Comercio Oscense, que recuerda la tradicional llegada de los hortelanos. y es una de las oportunidades de ver a los danzantes.

Fuera ya del casco viejo, pero muy próximos, otros monumentos de Huesca siguen siendo sedes de la fiesta. Son la plaza de Navarra, con su elegante casino modernista, donde se concentran los conciertos de las Peñas Recreativas; y el parque de Miguel Servet, con el famoso monumento de las Pajaritas de Ramón Acín, centro de las actuaciones de folclore y de las actividades infantiles.

La basílica del santo

Las charangas y cabalgatas de gigantes y cabezudos llevan la animación festiva por todas las calles y plazas y también se suman otros espacios, como el palacio de Congresos, en cuya explanada se ofrecen los principales conciertos. Pero el epicentro de los actos más emblemáticos de las fiestas está en otro monumento oscense: la real basílica de San Lorenzo.

Ubicada en el lugar, dice la tradición, donde los padres del santo tenían una casa, esta iglesia acoge las reliquias del mártir. El rey Jaime II ordenó la construcción de un primer templo, gótico, del que solo queda una torre, ya de que en el siglo XVII se levantó un nuevo edificio para acoger a más fieles. El edificio es de estilo herreriano, con decoración barroca sobre la vida del santo en el interior. El título honorífico de basílica le fue otorgado en 1884 por el papa León XIII.

Es en el interior y el exterior de la iglesia donde se realizan los distintos actos de raíz litúrgica que conforman lo más característico de las fiestas oscenses, comenzando por su mismo inicio. Ya que, tras el disparo del cohete, las peñas se dirigen aquí para colocar la pañoleta verde al santo.

A San Lorenzo se le dedica el canto de las Solemnes Completas, con coro y orquesta, y las distintas actuaciones de los danzantes, que se inician ante la iglesia el día 10, a las 8.30, en otro de los hitos de la fiesta; los danzantes intervienen luego en la procesión con el busto de plata de san Lorenzo.

Los danzantes de Huesca bailan también el día 11 en la fiesta del Comercio y en las residencias de mayores, y de nuevo ante el templo en la ofrenda de flores y frutos del día 15, donde además les acompañan los de otras localidades.

La iglesia gótica de San Miguel, los restos del recinto amurallado y una extensa lista de puntos de interés aguardan también al visitante de las fiestas de Lorenzo, ya que, como señalaba la concejala de fiestas de Huesca, María Rodrigo, los actos programados «mantienen la tradición, el espectáculo y el espíritu laurentino a lo largo de todo el día y en múltiples escenarios» y permiten así gozar de la ciudad y sus fiestas hasta el acto final de la despedida el día 15, cómo no, también ante el santo.

La Agrupación de Danzantes cruza sus palos, cintas y espadas
Entre los abundantes dances conservados por todo Aragón en honor del santo local, el de Huesca destaca, según el estudioso Federico Balaguer, por su «dimensión humana y popularidad», al haber ido evolucionando con la vida de la ciudad, pero también manteniendo su esencia. La participación de los Danzantes en la procesión de San Lorenzo está documentada desde el siglo XVIII, aunque hay referencias a los dances desde dos siglos antes, y sus pasos, o mudanzas, con espadas y palos, remiten a antiguos ritos guerreros y agrarios.

Un rasgo esencial es la inseparable vinculación entre los danzantes y la fiesta, recogida incluso en los estatutos de la Agrupación de Danzantes de Huesca, por lo que son contadas las veces que han actuado fuera de las fechas de San Lorenzo.

La agrupación se compone de 24 danzantes, que bailan formando seis cuadros de baile, a los que se suman las figuras del mayoral (director y representante), el danzante para las cintas y el rapatán. Todos visten vistosos trajes con distintos adornos de color, como una banda y un fajín.

En la actualidad se interpretan los bailes de Las Espadas, El Degollau (también con espadas), Los Palos Viejos, Los Palos Nuevos y Las Cintas, cada uno con su melodía, compuestas en el siglo XIX. El primero es el más característico, con él comienza y termina la primera actuación y acompaña el acto de la ofrenda de flores y frutos.

De un vistazo
La celebración en Huesca de San Lorenzo comienza antes de lo que marca el programa oficial de fiestas, con los actos del Prelaurentis y el Pórtico Laurentino. En esta web se encuentra el programa completo. Para completar la información turística sobre Huesca, se puede visitar también esta página, donde es posible inscribirse en visitas guiadas por la ciudad, que no cesan durante las fiestas más que en los centrales días 9 y 10. La rica oferta gastronómica es otro de los atractivos de Huesca, aunque en San Lorenzo la tradición señala dos recetas indispensables: el pollo al chilindrón y el melocotón con vino.Volver al suplemento Aragón, un país de montañas

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