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Aragón, pueblo a pueblo

Maella: la leyenda en el nombre y el arte en cada casa

Maella presume de sus numerosos talentos y sigue nutriendo la avidez creativa de las nuevas generaciones con una activa vida cultural, además de encarar notables retos como municipio.

Pablo Ferrer/Laura Uranga 24/07/2018 a las 05:00
Maella, en imágenes

Es mediodía, en pleno julio, y el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Maella está reunido en torno a una mesa bien surtida de la Fonda, en el mismo centro de la Avenida Pablo Gargallo, con el alcalde Jesús Gil a la cabeza. Agasaja a Antonio Casado, guarda del coto local durante dos décadas; Antonio se retira y recibe un pequeño reconocimiento en compañía de su esposa, a la que se le regala un ramo de flores. Jesús, que lleva siete años en el cargo, atiende a HERALDO tras los postres, delante un café humeante.

La primera pregunta se la espera: Pablo Gargallo, su huella en el pueblo. La respuesta tiene su aquél para quien desconozca la huella que dejó este ilustre maellano en su pueblo. "Viene gente, pero querríamos que viniera alguno más a ver el pueblo de Pablo Gargallo: soy familia lejana suya, por cierto, y estamos orgullosos de él. Lógicamente, el museo Pablo Gargallo de Zaragoza se ha llevado casi toda la obra que tenía por aquí, pero algo queda. Hay otros grandes escultores en este pueblo ahora, empezando por Joaquín Hernández Pellisa, que hizo la gran pareja de danzantes en la rotonda de entrada y varias obras más por las que no ha cobrado un euro al pueblo. Maella es tierra de artistas".

Jesús recalca que hay exposiciones todo el año en Maella, sobre todo escultóricas. "Los artistas del pueblo siempre tienen protagonismo en ellas. Este día 29 se inaugura una de Josefina Monreal, y en las fiestas tendremos en las Bodegas del Castillo muestra de Jorge Ejea, Adriana Arnau y el propio Joaquín Hernández".

La filia maellana por las artes tiene un reflejo teatral en el grupo Matarraña, antes llamado Alborada. Santiago Alesanco (también es concejal) lleva la friolera de 55 años enrolado en este colectivo. El año pasado pudo cumplir un sueño: representar la leyenda de ‘La mano de ella’ –de ahí viene el nombre del pueblo’– en la parte alta del castillo. "La habíamos representado un par de veces en otros sitios, pero aquí era perfecto", apunta.

La historia es truculenta. El antiguo señor del castillo se encaprichó de una moza prometida con otro, y mandó encarcelar al novio, amenazando a la moza con matarlo si no le concedía su mano. Así fue: ella se cortó una mano y la llevó sobre una bandeja al tirano que, impresionado por el sacrificio, liberó al hombre".

Pasado y futuro

El munícipe echa la vista atrás. Aunque el momento actual no es malo, hace medio siglo se pasó un duro trance en Maella. "Entonces había 3.600 habitantes aquí, pero un año se arruinó el olivo por una helada y se marcharon 1.000 personas de golpe, casi todos a Cataluña. En tiempos más recientes, el establecimiento de más de 2.000 hectáreas de regadío asentó la población joven, y ahora andamos justo por encima de los 2.000 empadronados. Se mantiene el olivo, hay mucha almendra y, por supuesto, fruta: la empresa Frutas Guimerá es la más importante de toda la zona, emplea a más de 900 personas".

Desde que está al frente de la alcaldía, Jesús se enorgullece de un logro: haber saneado las cuentas sin que el reto repercuta en los bolsillos de los ciudadanos, aplicando para ello una serie de medidas correctoras del gasto desde las dependencias consistoriales que dan asiento a la imponente –y remozada– Torre del Reloj. "No hemos subido los impuestos en siete años, y tampoco lo haremos el próximo. Tenemos un remanente de tesorería de medio millón de euros que servirá para acometer obras importantes, como la del albergue, que se completará este año. Además, llevaremos al LED todo el alumbrado público, y se va a hacer por fin la residencia de la tercera edad, con una inversión de 900.000 euros entre 2018 y 2019. Es una aspiración desde hace más de 30 años, y ya han aparecido dos empresas que quieren pujar por llevarla: tendrá 60 plazas".

En Maella se habla castellano y chapurriau. Al alcalde se le pone el rictus serio cuando habla del tema. "El dialecto maellano tiene palabras catalanas, valencianas, de fabla aragonesa... lo usamos entre nosotros, y queremos mantenerlo, como hacen con sus variedades y palabras autóctonas en Fabara o Nonaspe, aquí al lado: es un orgullo cultural. Al mismo tiempo, somos aragoneses al cien por cien: que nadie se confunda".

LOS IMPRESCINDIBLES

José Peris Lacasa

El extraordinario músico maellano murió en abril del año pasado a los 92 años de edad, tras una vida plena como pedagogo, organista y compositor. Fue alumno de Carl Orff.El Conservatorio de Música de Alcañiz lleva su nombre.

Hermenegildo Estevan

Nacido en Maella en 1851, fue un pintor especializado en el paisajismo. Miembro de las Academias de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, su primera antológica en Zaragoza fue en 1934, en el Saloncillo de HERALDODEARAGÓN.

Manuel Millán

Este maellano, doctor en Medicina, se pagó la carrera trabajando como cantante por media Europa; fue uno de los veinte ‘héroes rurales’ –el único español– elegido en 2017 por la Conferencia Mundial Wonca de Médicos de Familia.

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