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Aragón

Aragón, un país de montañas

Un sendero para conocer la fauna del valle de Tena

Esta escapada discurre entre Panticosa y El Pueyo de Jaca por la ribera del Caldarés, en un recorrido que nos permite conocer la vegetación más emblemática de la zona y, con suerte, algunos de los animales que la habitan.

Existen muchas rutas para conocer la reserva natural de este valle.
Existen muchas rutas para conocer la reserva natural de este valle.
Asociación Turística Valle de Tena

Esta ruta, que parte del entorno de Panticosa y su estación de esquí, invita a conocer mejor la flora y, sobre todo, la fauna del valle, mediante un panel de información y varios pies temáticos que describen las especies animales más significativas que pueblan este singular espacio.

Será fácil que la figura negra del mirlo o ‘torda’ se cruce en este paseo, incluso que se entrevea alguna ardilla o ‘esquigüelo’ entre los árboles; también, que podamos encontrar algún tritón pirenaico en aguas quietas o someras, pero el encuentro con el jabalí o ‘chabalín’ y otros de los habitantes de estos montes y bosques será más difícil. Aunque si nuestro discurrir es silencioso y prestamos atención, quién sabe.

Es un itinerario señalizado como PR-HU 106, que se inicia desde la parte baja de Panticosa, concretamente desde el aparcamiento de la estación de esquí de Aramón. Se cruza un primer puente sobre el río Caldarés y, seguidamente, otro más sobre el río Bolática; a nuestra derecha vemos un puente medieval.

Se continúa por pista que, en ligero ascenso, va a cruzar por debajo del telesilla. A la izquierda queda la fuente Estrimal, mientras el itinerario avanza hasta llegar a una curva que traza la pista, lugar donde se abandona a cambio de un sendero que parte a la derecha (señalizado).

El sendero discurre entre un mar de boj, o ‘buxo’ en panticuto (la variante del aragonés que se habla en Panticosa), y de musgo. La humedad es una constante que hace muy agradable este recorrido. Se dejan dos senderos que parten a la izquierda para llegar a un cruce y tomar de nuevo el desvío de la derecha. A partir de aquí, el recorrido desciende suavemente para alcanzar una palanca que tiene por nombre ‘Puen deras Palizas’.

Panorámicas

Desde este enclave, la vista aérea sobre el río es impresionante, quedando debajo la Gorga l’Estaño. Al otro lado, se localiza un panel de interpretación que detalla la flora y la fauna del valle, además de permitir magníficas panorámicas de la sierra de la Partacua y de la peña de Santa Cruz.

A continuación, se presentan dos opciones: una es tomar el sendero, también balizado que, a la derecha y remontando el cauce del río, conducirá de nuevo a Panticosa; la otra es continuar por el sendero temático que, por medio de pies informativos, irá mostrando la diversidad faunística del valle. Este sendero desciende hacia el río, junto a campos antaño trabajados, llegando a la orilla en un tramo donde no hay vegetación, para luego adentrarse en un bosque de robles o ‘caixigos’.

Así se llega a un cruce de caminos, desde el que se sigue por la derecha, de manera ascendente, hacia la peña Castiecho. El camino de la izquierda, que se obvia, llanea y se convierte en una acequia ya en el paraje conocido como Acuaendro. El camino avanza entre boj, mucho musgo, hayas jóvenes y algún roble. En el momento en el que el sendero vuelve a llanear, se comienza a caminar entre pinos de una talla imponente. Se sale del bosque y, en compañía de un muro, el sendero desciende en lazadas hacia el lugar del Pueyo de Jaca, adonde se llega saliendo al lado de la Quinta de Vista Alegre. Desde aquí, se contempla majestuosa la mole caliza de la peña Foratata.

DATOS ÚTILES

Horario: 1 h, aprox. Más vuelta.

Distancia: 2 km.

Desnivel: 93 m.

Lectura recomendada: Prames, ‘Valle de Tena y Tierra de Biescas. Paseos y excursiones por el Pirineo aragonés', 2000.

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