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Casi 20.000 militantes del PP-Aragón podrán participar por primera vez en unas primarias

En medio del desconcierto tras la renuncia de Feijóo, el proceso está marcado por la división interna.

Beamonte, Campoy, Mar Vaquero, Octavio López y Martínez-Maíllo, el 12 de abril en la sede
Casi 20.000 militantes del PP-Aragón podrán participar por primera vez en unas primarias
Oliver Duch

El PP-Aragón afronta con cierto desconcierto, tanto entre el aparato como entre la militancia, su primer proceso de primarias para elegir al líder nacional del partido y candidato a la presidencia del Gobierno de España en las próximas elecciones generales. Un total de 19.796 afiliados en la Comunidad podrán participar en este proceso al que la renuncia del presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ha dado un vuelco inesperado. Tanto que ha mostrado las fisuras y la división internas, a la que no están acostumbrados ni los dirigentes ni los militantes y votantes populares desde la fugaz crisis que generó Antonio Hernández-Mancha en 1987 tras cosechar un rotundo fracaso en su enfrentamiento contra el socialista Felipe González, en una moción de censura que nadie apoyaba en la entonces Alianza Popular.

La incomprensible renuncia de última hora del dirigente gallego, al que le están lloviendo las críticas dentro y fuera del partido en Aragón y en el conjunto del Estado, deja a María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado como los favoritos entre los militantes aragoneses para suceder a Mariano Rajoy al frente de la organización.

Los otros tres aspirantes –José Manuel García Margallo, José Luis Bayo y José Ramón García-Hernández– parecen descartados, aunque el exministro de Exteriores cuenta con más simpatías que los otros dos contrincantes, de los que muchos dirigentes populares dan por hecho que se acabarán retirando de la carrera por el liderazgo del partido, aunque el número de avales necesarios (solo un centenar) está al alcance de cualquier militante.

La exministra de Defensa y secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, parte con la ventaja de controlar en Aragón y en la mayoría de las autonomías los órganos de las direcciones regional y provinciales del partido, pero dada la experiencia ocurrida en otros partidos, principalmente en el PSOE, esa realidad no siempre favorece a un candidato. El ejemplo es el triunfo de Pedro Sánchez, aupado por la militancia contra la hasta entonces todopoderosa maquinaria orgánica que apostaba por la presidenta de Andalucía, Susana Díaz.

La presencia de Cospedal solo se confirmó ayer tras conocer que ya había dado el paso su rival y su enemiga irreconciliable, la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Ambas no tomaron la decisión hasta conocer la renuncia de Feijóo, con el que las dos intentaban llegar a un acuerdo para evitar una fractura interna en el partido, que a estas alturas parece inevitable.

Sáenz de Santamaría tiene también sus respaldos en Aragón, principalmente entre los que ocupan y han ocupado cargos públicos en el Estado y en las Cortes Generales, en un sector de los dirigentes regionales, provinciales y locales, así como en los entornos de influencia financiera y empresarial del PP, aunque parece que saldría en desventaja frente a Cospedal entre la militancia en el ámbito de la Comunidad y en las estructuras orgánicas de la formación en las tres provincias.

Pablo Casado es la gran incógnita, a la espera de ver si logra salir indemne de la investigación sobre si tuvo o no trato de favor para lograr su licenciatura de Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos, entre otros títulos, con el mismo profesorado que está involucrado en el escándalo del máster de Cristina Cifuentes.

En este sentido, Casado tiene tantos simpatizantes como detractores en Aragón, y la misma división entre los que piensan que su apuesta demuestra su inocencia como los que opinan los contrario. En todo caso, Pablo Casado cuenta con más apoyos en la Comunidad de los que parece en un principio, ya que tendría de su parte la mayoría de Nuevas Generaciones y de los afiliados menores de 35 años, así como un amplio sector de los que consideran que José María Aznar debería volver a coger las riendas del PP, así como de las posiciones más duras contra Cataluña y la propuesta de reforma de la Constitución. Es decir, del ala más conservadora de la formación, pero también de los que consideran que hay que apostar por un cambio generacional y de modernidad en el PP que encarnarían Pablo Casado y la catalana Andrea Levy.

Prudencia y cautela en las ejecutivas del partido

Los máximos responsables del PP-Aragón decidieron este martes guardar un prudente silencio sobre la tormenta interna que azota al partido y ante los interrogantes que se presentan sobre cómo poner en marcha el proceso de primarias. Todos en la Comunidad daban por hecho que Feijóo sería el candidato y que no habría adversarios en unas primarias controladas y dirigidas por el aparato popular.

Pese a la cautela, ya hubo notables responsables del partido en la Comunidad que salieron a apostar por uno u otro candidato, como fue el caso del exsecretario de Estado de Administraciones Territoriales Roberto Bermúdez de Castro, quien no ocultó su respaldo absoluto a la que fuera su jefa: la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. En esa línea podrían estar varios de los diputados y senadores aragoneses del PP, entre ellos la exalcaldesa de Huesca Ana Alós.

Por su parte, el portavoz adjunto del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Zaragoza, Pedro Navarro, declaró su respaldo a Pablo Casado, con el que comparte amistad desde hace años. Al igual que el exsecretario de Estado de Servicios Sociales, el jacetano Mario Garcés, que nunca ha descartado su vuelta a la política aragonesa.

Se da por seguro que Cospedal contará con el apoyo de la plana mayor de los aragoneses, encabezados por el presidente regional, Luis María Beamonte, y el zaragozano Javier Campoy, aunque ninguno de ellos se pronunció ayer. Beamonte ya declaró recientemente que su prioridad es la cohesión y la unidad interna, por lo que pondrá medidas para evitar la confrontación interna.

Tanto los miembros de la dirección regional como los diputados autonómicos y los miembros de la junta directiva nacional realizaron ayer declaraciones o valoraciones, a la espera de que se cierren los plazos y se hagan públicas las candidaturas para las primarias.

En este proceso, los 19.796 militantes elegirán también a 117 compromisarios, que serán los que acudirán al congreso nacional extraordinario del 21 y 22 de julio y cuyo voto podría ser decisivo para elegir al próximo presidente si los dos candidatos más votados llegan empatados o con una estrecha diferencia de votos.

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