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Aragón

Aragón registra el peor saldo vegetativo en 18 años: 3.700 defunciones más que nacimientos

Enero fue el mes con mayor número de fallecimientos, mientras que los alumbramientos se concentraron en la segunda mitad del año.

A pesar de la elevada esperanza de vida, más de 14.000 personas fallecieron en Aragón en 2017.
A pesar de la elevada esperanza de vida, más de 14.000 personas fallecieron en Aragón en 2017.
Ayuntamiento de Zaragoza

La población aragonesa sigue una tendencia que difícilmente se revertirá a corto plazo: hay menos nacimientos que defunciones. Esto es así desde hace nueve años. Solo en 2008, año de la Expo y del estallido de la crisis económica, se consiguió lograr un crecimiento vegetativo positivo con 277 alumbramientos más que fallecimientos. Antes y después todo lo que se han registrado son cifras negativas. Una situación que ya no extraña a nadie, pero que se complica con cada año que pasa. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2017 se contabilizó el peor saldo vegetativo de los últimos 18 años: hubo 3.703 difuntos más que alumbramientos.

De este modo, la comunidad aragonesa se convierte en una de las que mayor saldo negativo tiene. Galicia lidera este desolador 'ranquin' con 13.522 muertes más que nacimientos. Posteriormente se encuentran Castilla y León (13.446), Asturias (7.140), País Vasco (4.563), Comunidad Valenciana (4.500) y Aragón (3.703). Dentro de Aragón se registran situaciones dispares. Huesca es la única provincia que mantiene el número de nuevos bebés, por lo que su saldo negativo apenas varía en los tres últimos años (alrededor de los 850). En Teruel, los partos descienden por debajo del millar, mientras que las defunciones siguen creciendo, lo que genera un saldo negativo de 765 personas.

La provincia de Zaragoza, en la que reside más de la mitad de la población de Aragón, es la que realmente marca la tendencia. En solo un año ha pasado de tener un saldo negativo de 1.174 habitantes a superar los 2.000. En Aragón, como en el resto de España, se produce un problema triple: el envejecimiento de la población, un cambio sociológico derivado de la posibilidad de controlar la natalidad y de una mayor apertura de la sociedad y la crisis económica, que provocó la llegada de un menor número de inmigrantes y también el regreso de muchos a sus países de origen.

Casi 700 fallecimientos más

El enero de 2017, tal y como adelantó Heraldo.es, fue uno de los más mortales de los últimos tiempos. Según los datos del INE, más de 1.800 personas perdieron la vida en este mes: 1.240 en la provincia de Zaragoza, 223 en la de Teruel y 334 en la de Huesca. Febrero y diciembre fueron los otros meses en los que se contabilizó un mayor número de difuntos: 1.275 en el primero (en toda la comunidad) y 1.300 en el segundo. Estas cifras no son casuales (aunque sí que están por encima de la media) debido a que en épocas de frío y humedad se recrudecen los problemas respiratorios. Esto desestabilizan a las personas más mayores y a los enfermos crónicos, lo que deriva en más casos de gripe y otras afecciones como neumonías.

Los avances médicos han conseguido que la población cada día viva más tiempo (actualmente hay más de 55.000 aragoneses con una edad superior a los 85 años) y con una mejor calidad de vida, sin embargo, cada año fallecen más de 13.000 personas en la Comunidad. Tal y como indican los datos del INE, Aragón es la cuarta comunidad en la que se registre un mayor número de fallecimientos: 10,8 muertes por cada 1.000 habitantes.

 

Menos nacimientos que en 2003

Por su parte, los nacimientos siguen la tendencia a la baja que iniciaron en 2008. En concreto, en 2017 se produjeron menos de 10.500; una cifra similar a la de 2002 y 2001. El catedrático en Sociología de la Universidad de Zaragoza Carlos Gómez recalca que las razones del crecimiento de la natalidad y, por ende, del descenso posterior fueron la situación económica, el cambio de mentalidad y la llegada de población inmigrante.

En los años 80 se inició el descenso de la natalidad debido a la popularización de los métodos anticonceptivos, el incremento de personas con estudios superiores y el ingreso de la mujer en el mercado laboral. Como consecuencia, las parejas retrasaron el momento de tener descendencia y redujeron el número de hijos que tenían. Así que hasta que en 1998 se produjo el menor número de nacimientos que se han registrado en Aragón: 9.149.

Este momento coincidió con el aumento de la inmigración. “La llegada de población extranjera, principalmente en Zaragoza y en su área metropolitana, paralizó esta tendencia, por lo que se recuperó la natalidad”, explica Gómez. Sin embargo, la crisis económica cambió la situación: mucha población inmigrante regresó a sus países de origen y las familias que llevaban toda la vida en Aragón siguieron alargando los tiempos de espera hasta tener descendencia. En estos momentos, la falta de medidas para conciliar juegan un papel fundamental en la tasa de natalidad. 

A consecuencia de la crisis también se produjo otro fenómeno demográfico. “Hay que tener en cuenta que muchos jóvenes de Aragón tuvieron que abandonar la comunidad para buscar trabajo en Europa. Esta población está comprendida en una franja de edad de entre 25 a 35 años, momento en el que se suele tener hijos”, puntualiza.

Un futuro incierto

Según destaca Gómez, en los próximos años, y una vez se genere una recuperación del empleo, podrá incrementarse muy levemente la natalidad. Para ello es necesario que que regresen los aragoneses que emigraron y haya un repunte de la inmigración. "Lo que es seguro es que los hábitos reproductores de la población autóctona no van a experimentar un cambio que suponga una modificación de la tendencia", recalca.

Si esto no ocurriera, se incrementarían dos problemas ya existentes en la Comunidad: la insostenibilidad del sistema de pensiones y la despoblación.  En el primer caso porque la proporción entre población activa e inactiva cada día es más reducida; mientras que en el segundo por el éxodo rural que se mantiene en la mayoría de los pueblos de Aragón. De hecho, en más de 140 municipios no se registra un nacimiento desde hace más de una década. 

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