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La Almolda: espera secular por los regadíos

La Almolda, guardada por Santa Quiteria y San Úrbez, ha puesto sus ilusiones de futuro en una vieja aspiración que ya supera el siglo, y que ahora parece tener visos de  materialización.

El alcalde Manuel Lamenca (izquierda) y el cronista Carmelo Samper bandean la campana de Santa Quiteria.
El alcalde Manuel Lamenca (izquierda) y el cronista Carmelo Samper bandean la campana de Santa Quiteria.
Laura Uranga

En La Almolda, la capacidad de sorpresa se pone a prueba con frecuencia. Por ejemplo, puede encontrarse al mayoral del dance Blas Samper y al gaitero Jesús María Falceto recorriendo las calles, en anuncio de festejo próximo, o al guitarrista Jorge Gascón hablando de algún disco único. También se puede admirar a la entrada el grafiti ‘Vivir La Almolda’ acompañado de frase motivadora, realizado por la joven Blanca Lamenca, que habla a las claras del entusiasmo de las nuevas generaciones por el pueblo. También se puede dar un volantazo hacia la tradición y escuchar a José María Rivera, mayordomo de Santa Quiteria. "El cargo se lleva dos años, pero yo ya he sumado tres, pronto me tocará relevo. Esta tarea supone preparar las figuras de los santos patronos, Quiteria y Úrbez, desde una semana antes de que empiecen las fiestas. Ajusto los carros de la romería, ayudo en los actos religiosos... es un honor, aunque a muchos se les hace duro el asunto. Desde luego, gracias a las mujeres de la cofradía, todo sale de maravilla esa semana del 21 al 25 de mayo".

Montse Ordovás es presidenta de la Asociación de Mujeres La Candelera, con 155 socias, y forma parte de la junta de la cofradía. Ellas se encargan de ayudar a bajar los santos de sus peanas, preparar las mantelerías especiales (los patricios) y ayudar en los actos eclesiásticos.

La Almolda: espera secular por los regadíos

El regadío

Patronales aparte, y a pesar del indudable fervor que despiertan los patronos en el pueblo, la actual preocupación de La Almolda es, al mismo tiempo, la de siempre; los regadíos que no llegan. Carmelo Samper, cronista del pueblo por devoción, recuerda que los regadíos locales están aprobados desde 1915. "Aún los estamos esperando –comenta– porque sería garantizar el futuro del pueblo a medio plazo; sin agua no hay vida. Hemos hecho de todo para hacer realidad este sueño, y las últimas gestiones nos dan esperanzas".

El alcalde Manuel Lamenca se explica: la reivindicación es tan antigua que han optado por constituir una comunidad de regantes para hacer la acequia de La Almolda. "Queremos regar el sector 13 (1.900 hectáreas) de Monegros 2, además de poner en marcha 80 hectáreas de regadío en suelo municipal en el sector 4, con idea de repartir la explotación entre los agricultores de nuestro pueblo. Estamos buscando la autorización de la Confederación Hidrográfica para ponernos en marcha".

El pueblo ha ido invirtiendo los fondos para el desarrollo asignados por la DPZ en mejoras para la calidad de vida de los almoldanos. Hay una zona verde nueva junto a las piscinas, camino a Santa Quiteria, con balsa recuperada, merenderos, pistas deportivas, nuevo mirador en la cuesta, caminos marcados... las bicis pueblan la calzada cuesta arriba los fines de semana, y en la zona de Santa Quiteria hay un merendero con parrilla, de libre acceso si se guardan las normas elementales de higiene.

En el pueblo, una casa rehabilitada llama la atención de manera especial. Una parte es el establecimiento rural La Chocolatera, y la otra es de los hermanos Rozas; José María, el artista de la familia, la ha convertido en un dechado decorativo, un museo de piezas hechas o traídas por él.

La biblioteca municipal es otro ejemplo. Emilia Castillo rige sus destinos y, desde hace algo más de un año, organiza exposiciones de artistas locales en su interior, desde veteranas a jóvenes estudiantes. Además, la institución ha superado la decena de premios que promueven conjuntamente el Ministerio de Cultura y la Fundación Coca-Cola en el ámbito nacional. "Cada año hay 200 premios para toda España entre lotes de libros y ‘e-books’ para las bibliotecas, sobre todo de contenido infantil y juvenil; este año nos han dado dinero para comprar nosotros los libros. Estamos muy bien surtidos de material".

Manuel cierra sus reflexiones con una llamada al optimismo. "Somos 573 censados, aunque muchos viven en Zaragoza, y el padrón local acaba sufriendo el afán de tener acceso a los servicios de la ciudad. Si los regadíos salen adelante, fijaremos población. Se ha abierto escuela infantil y la primaria tiene dos aulas, con 18 niños. Ellos son el motor y el aliciente para que los demás sigamos peleando por el pueblo".

El dance que se mantiene, el museo que lo recuerda y la santa patrona que lo alberga

El dance de La Almolda tiene más de un siglo reglado y se ha mantenido prácticamente sin interrupciones, dado el entusiasmo de los sucesivos relevos, que llega hasta nuestros días. Las mujeres se incorporaron en los años setenta del siglo pasado. Es la joya de la corona para un pueblo que también presume de banda de música, rondalla y grupo de jota. Además, en la casa de la ermitaña de Santa Quiteria hay un museo dedicado al dance, en el que se conservan varios premios, material etnográfico, ropajes... la señora Andrónica fue la última ermitaña del lugar a mediados del siglo XX, se encargaba de tener el templo cuidado. La Almolda tiene una increíble profusión de iglesias y ermitas, desde la del Espíritu Santo en el cementerio a la parroquia de Nuestra Señora de la Luz, pasando por los templos de San Antonio, San Juan y El Pilar. En Santa Quiteria, el cura mantiene la costumbre de hablar desde el púlpito; a ambos lados del portón de entrada hay recitados –llamados ‘gozos’– a la santa y al otro patrón, San Úrbez, para pedir el agua. En cuanto a las campanadas de Santa Quiteria, se dan a mano en una campana que data de 1951; se oye en siete kilómetros a la redonda. En el altar mayor, la imagen de Santa Quiteria está jalonada por San Úrbez y San Francisco, amen de ocho figuras que representan a las hermanas de la santa, todas ellas identificadas nominalmente. Curiosidad: en la primera planta, una veta natural de piedra cortada en el monte que ciega un ventano tiene una figura que la creencia popular asocia a la de la Virgen.

LOS IMPRESCINDIBLES

El consejero Olona

De raíces almoldanas, Joaquín Olona es consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad del Gobierno de Aragón desde Julio de 2015. Este ingeniero agrónomo fue decano de su Colegio Oficial en Aragón, Navarra y País Vasco.

‘Pasión bajo el sol’

La cinta dirigida por Antonio Isasi-Isasmendi cumple ahora sesenta años. La Cueva de la Mina de La Almolda albergó el rodaje de algunas escenas. La historia habla del regreso de un cura a la parroquia que abandonó.

Ojo con el botijo

El botijo típico de La Almolda tiene un montón de pitorros. En el pueblo se bromea con el hecho de que a veces no se sabe con seguridad cuál es el que está destapado. Los de fuera se suelen mojar más que los locales.

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