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Aragón

Yesa y Mularroya superan el 60% de ejecución pero aún faltan por invertir más de 150 millones

Las obras del recrecimiento precisan de 94,4 millones más y no acabarán hasta finales de 2021

El cuerpo de la nueva presa de Yesa, ya completado, ha alcanzado los 104 metros de altura sobre los cimientos
El cuerpo de la nueva presa de Yesa, ya completado, ha alcanzado los 104 metros de altura sobre los cimientos
Francisco Jiménez

Las obras del recrecimiento de Yesa alcanzan el 64,5% de su ejecución tras una inversión de 172 millones de euros y más de una década de retrasos. La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) da por terminada la construcción del cuerpo, que supera ya los 104 metros de altura sobre los cimientos, y fija el fin de los trabajos en noviembre de 2021. También avanza, no sin polémica, la presa de Mularroya, cuyo llenado "podría provocar un terremoto", según advirtieron en un estudio siete profesores de la Universidad de Zaragoza. La previsión es que el cuerpo, que se eleva por encima de los 78 metros, alcance los 82,56 a finales de verano o principios de otoño.

Esta misma semana, partidos como Podemos han solicitado al nuevo Ejecutivo de Pedro Sánchez la paralización de las obras de Yesa y la elaboración de un estudio "riguroso e independiente" que garantice la seguridad de quienes viven alrededor del pantano, tesis que también sostienen colectivos como la Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases (Coagret).

No obstante, los Presupuestos Generales del Estado (PGE) que asumirá el Gobierno socialista, aún pendientes de aprobación, contemplan 12,5 millones para el recrecimiento. Fuentes de la CHE confirman que en lo que resta de 2018 se construirá el muro de protección de Sigüés, el desvío del río Esca para el dique de cola de Sigüés y la pantalla de impermeabilización de la presa. También que los cuatro metros que restan para que la obra alcance los 108 sobre los cimientos no se ejecutarán hasta que se levante la pantalla.

Sí se terminará de redactar la modificación nº4 de las obras del recrecimiento, que acometerá "la actualización y mejora en la auscultación, el acondicionamiento del estribo derecho de la presa y el diseño de unas nuevas embocaduras del aliviadero acordes con los resultados del ensayo realizado por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas". Estos cambios, explican desde la Confederación, "no incrementarán el presupuesto".

Una vez terminada, la presa alcanzará las 3.584 hectáreas, una superficie que se reparte entre los términos municipales de Yesa, en Navarra, y los de Sigüés, Artieda, Mianos, Undués de Lerda, Urriés, Los Pintanos y Salvatierra de Esca, en Zaragoza. Para que esto ocurra antes habrá que construir "aliviaderos, pozos y galerías de estribo. Será necesario, asimismo, levantar el dique de cola del Aragón y deforestar el vaso. En total quedan por certificar 94,4 millones de euros (un 35,5% del total), una cantidad que queda ligada al devenir político nacional.

La presa se eleva 516 metros sobre el nivel del mar y, una vez acabada, alcanzará los 520. Según datos de la CHE, su volumen actual es de 3,22 hectómetros cúbicos, 0,08 por debajo de los 3,3 proyectados. Entre las partes ya ejecutadas destacan la nueva toma del canal de Bardenas, la colocación de elementos de auscultación, el inicio de las labores de deforestación del vaso o el comienzo de la cimentación del muro de protección de Sigüés.

El recrecimiento, señalan desde la CHE, permitirá embalsar hasta 1.079 hectómetros cúbicos de agua y "cubrir con garantías los abastecimientos de la zona", así como de Zaragoza y su entorno. También asegurará el caudal ecológico del río Aragón, reducirá las afecciones de las avenidas ordinarias y extraordinarias que se produzcan en la cuenca del Aragón y en el eje del Ebro y permitirá realizar apoyos "en situaciones de necesidad y de sequía". No obstante, quienes critican la nueva presa dudan de estos usos y califican el proyecto de "antiguo" y "obsoleto".

Mularroya, al 60,02%

Mularroya, otra de las principales obras hidráulicas en activo en la cuenca del Ebro, avanza entre los retrasos y la polémica. El estudio que firmaron siete profesores de la Universidad de Zaragoza inquietó a los vecinos y obligó a la Confederación Hidrográfica del Ebro a salir en defensa del embalse ante posibles seísmos.

El porcentaje de inversión sobre el presupuesto vigente alcanza actualmente el 60,02%. En total se han certificado 92,8 millones de los 154,7 necesarios. La previsión, si no hay nuevos retrasos, es acabar en noviembre de 2021.

Entre los trabajos realizados hasta el momento están el hormigonado de los muros de entrada al aliviadero o la ejecución de la galería de desvío del río y del desagüe de fondo de la presa. No han comenzado, sin embargo, las obras del azud de derivación y del túnel de trasvase. En lo que respecta a la culminación del cuerpo del embalse, la CHE explica que el rendimiento en los 4,5 metros que restan para alcanzar los 82,56 es "bastante inferior al del resto" debido a que, al ser una sección más estrecha, hay que emplear equipos más pequeños.

En cuanto a las carreteras, se ha ejecutado la variante de la N-IIa a falta de la correspondiente capa de asfalto y de la señalización horizontal. La de la A-2303 también está finalizada a falta de las señales de tráfico y se espera que esté totalmente acabada a finales de septiembre. La Confederación también destaca que "se han ejecutado todas las medidas ambientales requeridas hasta la fecha" y que se ha implantado la primera fase del Plan de Emergencia.

La previsión es que el grueso de los trabajos concluya este año. Mularroya contará con una inyección de 31 millones de euros, si bien esta cantidad, al igual que sucede con Yesa, queda sujeta a la aprobación de los PGE. El hecho de que las máquinas necesiten aún al menos tres años más para acabar no convence. El propio Gobierno de Aragón solicitó en la última comisión de seguimiento de las obras del pacto del agua a la ya exministra Tejerina que se agilizaran las obras. Ahora, habrá que ver qué postura adopta la nueva titular de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

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