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Los 300 hombres y mujeres del tiempo en Aragón

La Aemet tiene una red de colaboradores voluntarios que mantienen las estaciones meteorológicas y toman datos diarios.

Carmen Dumont, colaboradora de la Aemet en Jabaloyas.
Carmen Dumont, colaboradora de la Aemet en Jabaloyas.

Todas las mañanas Carmen Dumont, vecina de Jabaloyas, en la sierra de Albarracín, se dirige a la estación meteorológica a las afueras del pueblo para medir la temperatura y las precipitaciones. Apunta los datos en un cuardernillo y a final de mes los manda por correo postal a Madrid. De vez en cuando también le llaman para que vaya a revisar el sistema informático de la estación. Carmen forma parte de la red de unos 300 colaboradores voluntarios que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) tiene repartidos por Aragón.

"La labor de estas personas es fundamental para nosotros. Ellos nos ayudan en el adecuado funcionamiento de las estaciones y toman datos diarios sobre temperaturas, precipitaciones, nieve, etc. Su labor rutinaria desde hace mucho tiempo nos sirve para hacer los estudios sobre el carácter climático de cada mes, sobre cambio climático, vigilancia atmosférica, predicciones, etc.", explica Samuel Buisán, jefe de Sistemas básicos de Aemet en Aragón y responsable de la red de observación.

La Aemet tiene en Aragón cinco observatorios principales en tiempo real (Zaragoza, Huesca, Teruel, Daroca y Calamocha); 55 estaciones automáticas, que miden viento, temperatura, humedad y precipitaciones con una frecuencia de diez minutos, y 250 estaciones manuales de distintas características y tamaños. Los colaboradores de las estaciones manuales recogen los datos y los envían de manera diaria, semanal o mensual, por mail, teléfono, correo postal o un programa informático, según el caso.

Los primeros colaboradores comenzaron hace más de 100 años en Daroca y Canfranc. Carmen empezó a ser 'la mujer del tiempo' de Jabaloyas hace once años. "Nosotros somos de Albarracín y vinimos a vivir aquí en 2002 cuando abrimos una casa rural, Las leyendas del Jabal. Antes había otro señor en el pueblo que se encargaba de la estación metorológica. Cuando enfermó, me pidió ayuda y luego decidí seguir yo. Soy licenciada en Historia Medieval y me gusta mucho la meteorología. Jabaloyas es un pueblo muy tranquilo, solo vivimos de fijo unas 18 personas. Me gusta mucho el contacto con la naturaleza", señala Carmen, de 54 años, que vive en Jabaloyas con su marido. Sus tres hijos trabajan y residen en Zaragoza y Valencia.

Los colaboradores son voluntarios, que reciben formación de la Aemet y una gratificación simbólica por su labor. Son aficionados a la meteorología con ocupaciones muy diversas, desde profesores a cuidadores de residencias o guardas de refugios. Ellos se comprometen a vigilar el tiempo a diario.

El tiempo a 2.000 metros de altitud

Segismundo Martínez lleva 20 años trabajando de guarda de los refugios de montaña de Casa de Piedra y Bachimaña (en Panticosa), y de colaborador de Aemet. "Hacemos mediciones todos los días: de las temperaturas máximas y mínimas, la humedad, las precipitaciones, la velocidad del viento y la forma de las nubes. Y en invierno subimos a más de 2.000 metros para estudiar las diferentes capas de nieve y evaluar el riesgo de aludes. Desde Bachimaña llamamos a diario a la Aemet para comentar cómo está el tiempo y la montaña. Desde Casa de Piedra mandamos los datos por mail", explica Segismundo.

Su trabajo es particular. Un equipo de cuatro personas se encarga de los dos refugios, Casa de Piedra (a 1.636 metros de altitud) y Bachimaña (2.200), gestionados por la Federación Aragonesa de Montaña. Tienen turnos de quince días seguidos. A veces se quedan aislados por la nieve y tienen que hacer el cambio de turno en helicóptero.

"Este invierno ha habido muchos días de precipitaciones. Aún no ha llegado el buen tiempo. Esta semana ha llovido prácticamente todos los días, y las temperaturas siguen siendo bajas, entre 0 y 12 grados", señala 'el hombre del tiempo' de Panticosa.

"El invierno en Jabaloyas ha sido benigno, con menos heladas que otros años. Hasta febrero fue bastante seco. En abril cayeron muchas nevadas y en mayo llovió mucho. Ya llevamos más de 200 litros por metro cuadrado, cuando otros años no llegamos a 100", apunta Carmen Dumont.

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