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Aragón

¿Qué fue de las mareas?

La plataforma sanitaria contra los recortes se ha disuelto, su homóloga en educación apenas tiene actividad y la de servicios sociales sigue trabajando aunque no salga a la calle.

03/06/2018 a las 05:00
Marea Blanca. Colectivos ciudadanos como Teruel Existe han tomado el relevo en la defensa de la sanidad pública que durante años abanderaron profesionales sanitarios. La marea ha anunciado el cese de su actividad, pese a que algunos problemas se han agravado en la Comunidad.Rafael Gobantes

Profesionales y colectivos vecinales han lanzado en las últimas semanas nuevas voces de alarma sobre la situación del hospital Obispo Polanco de Teruel, que afronta el verano con la actividad quirúrgica reducida a la mitad por la escasez de anestesistas y restricciones en el servicio de radiología, como la supresión de las mamografías de control, debido también a la falta de especialistas. A ello se suman el retraso en la construcción de los nuevos hospitales de Teruel y Alcañiz y otras carencias de personal que se han convertido ya en crónicas y que comparten el resto de hospitales periféricos de Aragón, además de las que sufren los centros de salud del medio rural.

Con este panorama, el colectivo Marea Blanca en Aragón anunció el 8 de mayo a través de un breve comunicado en Facebook el cese de sus actividades, tras unos años "de intensa labor defendiendo la sanidad pública". La plataforma, surgida apenas unos meses después de que el PP llegara al poder en la DGA y en el Gobierno central para protestar contra los recortes sanitarios, apuntaba a "las circunstancias y el desgaste personal" como causa de su "alto en el camino". Además, destacaba que las reivindicaciones que abanderaron durante los años más duros de la crisis quedan ahora "en manos de todos los colectivos y asociaciones que ya trabajan en ello".

Su último pronunciamiento público data de septiembre de 2017, cuando pidió al Gobierno de Aragón un protocolo en todos los servicios sanitarios para atender a pacientes con discapacidad.

En el caso de la provincia bajoaragonesa, la indignación por los nuevos retrasos en el comienzo de las obras de los dos hospitales fue precisamente la mecha que prendió la reactivación de la plataforma Teruel Existe, materializada en la multitudinaria manifestación que recorrió las calles del centro de Zaragoza el pasado 6 de mayo con esta y otras reclamaciones.

El caso de la Marea Blanca es el ejemplo más claro de la progresiva desactivación de los movimientos ciudadanos surgidos para hacer frente a los recortes sociales durante la crisis económica, pero no el único. Desde hace tiempo, han desaparecido prácticamente de las calles que tantas veces llenaron.

"El contexto ha cambiado"

"¿Dónde están ahora los de la camiseta verde?". La portavoz popular de Educación en las Cortes, María José Ferrando, ha convertido esta pregunta en un latiguillo con el que suele interpelar a la consejera Mayte Pérez en el parlamento aragonés. La respuesta la da Alfonso Alegre, uno de los líderes del 15M y de la Marea Verde desde sus inicios, integrado ahora en Podemos: "No se ha disuelto de facto, porque la idea se mantiene, pero está un poco desorganizada". "No estamos en un momento de agitación porque el foco ahora ha pasado, sobre todo, a los sindicatos, mucha gente de la marea está allí", afirma, y añade que "el contexto ha cambiado el tipo de movimientos, que tienen su momento y su declive". En este sentido, recuerda, por ejemplo, las masivas protestas de los pensionistas.

Alegre considera que en el ámbito educativo los recortes iniciados por el PP en 2012 "se pararon parcialmente", aunque todavía se mantiene a nivel nacional la lucha contra la Lomce y, en el plano autonómico, sigue el pulso por los conciertos, un tema que elevó la tensión hace un año con motivo de la revisión del número de aulas subvencionadas por la DGA. La pretensión de reducirlas provocó la mayor manifestación a la que se ha enfrentado Mayte Pérez en esta legislatura, protagonizada en este caso por las familias de la concertada.

La Plataforma en Defensa de la Escuela Pública, en la que participan algunos miembros de la marea, ha tomado el protagonismo, aunque con mucha menos presencia en la calle. "Las mareas blanca y verde fueron movimientos de resistencia y ahora son de ofensiva para recuperar derechos", argumenta Alfonso Alegre. Más actividad mantiene el Espacio de Información, Promoción y Defensa de los Derechos Sociales, que surgió de la Marea Naranja promovida por profesionales de los servicios sociales e incorporó a la ciudadanía. Una de sus impulsoras, la trabajadora social Rosa Sánchez, explica que aunque ya no salen a la calle cada mes, se reúnen semanalmente y siguen muy de cerca asuntos como la de la ley de renta básica o la dependencia.

También mantienen una oficina para resolver dudas y ayudar a los ciudadanos en temas burocráticos. "Cada semana tenemos dos o tres peticiones porque siguen pasando muchas cosas, aunque afectan a menos personas", advierte Sánchez, que también atribuye la menor presencia en la calle de este y otros movimientos a la ‘ley Mordaza’. Su intención es "seguir aportando cada uno lo que sabe y aprendiendo". "La gente se ha dado cuenta de que puede cambiar cosas al unirse".

Ahora, mujeres y pensionistas

Para la politóloga Carmen Lumbierres, "la movilización social, después de muchos años de reivindicación constante y de alta organización de sus miembros, ha sabido aprovechar su presencia pública y su repercusión social para transformar sus acciones y su capacidad de influencia volviendo a cauces más institucionales". Varias son, a su juicio, las razones por las que han pasado de la calle a las instituciones: "En parte porque se han sentido más escuchados y representados en los nuevos partidos e incluso en los ya existentes, porque el activismo de protesta en la calle sufre periodos de agotamiento (es difícil de mantener), y porque han encontrado los cauces de negociación y demanda más tradicionales". "Las mareas suben y bajan", afirma Lumbierres, pero aclara que "cuando se retiran, no retroceden, es solo la constatación de que siguen latentes y o bien se transforman en otras reivindicaciones utilizando la experiencia adquirida, o aparecerán nuevas mareas como la feminista o los pensionistas".





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