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Aragón

Monreal de Ariza: una lucha a capa y espada por el patrimonio

Desde hace más de tres años, la alcaldesa de Monreal de Ariza, Ángeles Lozano, capitanea la batalla para preservar y recuperar que las muestras arquitectónicas más relevantes de la localidad.

Ángeles Lozano, alcaldesa de Monreal de Ariza.
Ángeles Lozano, alcaldesa de Monreal de Ariza.
Jesús Macipe

Lo dice sin vacilar. "No es una lucha contra gigantes, porque es en ellos en los que tengo depositada mi confianza para conseguir nuestro objetivo". Así, con la mano tendida y toda la rotundidad, se expresa Ángeles Lozano, alcaldesa de Monreal de Ariza desde hace poco más de tres años. Es el mismo tiempo que lleva lidiando con diferentes administraciones para poner en marcha los procesos de restauración del patrimonio más emblemático del pueblo: el conjunto de Mont Regal, que forman la iglesia románica de la Asunción, el antiguo cementerio y el castillo, fundado por Alfonso I el Batallador.

La silueta de todo ello se identifica desde las proximidades, coronando el cerro en torno al cual se ha desarrollado el casco urbano del municipio. En una de las vías que lo componen –la calle Mayor, para más señas– se encuentra el edificio del ayuntamiento,  mirando precisamente a la colina. Desde allí, la primera edil defiende que "no he escatimado ningún esfuerzo, ni lo escatimaré hasta ver que la iglesia puede estar arreglada". Se trata de un edificio fechado entre los siglos XII y XIII y remodelado en el XVII; fue declarado como Bien de Interés Cultural en 2016.

El templo dejo de usarse para el culto en los años 60. "Apareció una gotera, y en lugar de arreglarse, se comenzaron a vender retablos y bienes muebles. Otra parte de lo que había fue expoliada", asume con resignación la representante municipal. Con el paso del tiempo, el interior se fue deteriorando, hasta convertirse en lo que es ahora: un cúmulo de andamiajes, suciedad y escombros. Como alternativa, se levantó una nueva iglesia que actualmente se utiliza para las fechas y actos destacados, y que acoge parte del resto de bienes, porque en la antigua "es imposible que se pueda hacer nada". De hecho, la Lista Roja del Patrimonio la incluyó en 2008, y recoge que desde hace cinco años hay un desplome de bóvedas y grietas en los muros exteriores.

Peligro

Asimismo, la ubicación de la iglesia implica también un riesgo para los propios vecinos. "Al estar en una colina, y habiendo debajo casas en las que vive gente todo el año... y cada vez los desprendimientos van a más. Es un peligro, y un sinvivir", explica Ángeles. Al mismo tiempo, subraya que "en pleno siglo XXI es inconcebible que una iglesia románica esté en estas condiciones". De hecho, la sensación que queda entre los vecinos es de "desencanto", reconoce la alcaldesa, a lo que se suma "la esperanza de que algún día podamos verla arreglada".

Para Ángeles "se tiene que valorar lo que tiene de especial esta iglesia románica, su valor". En este sentido, sostiene que para que el templo pueda reabrirse al público "se necesitan mucha ayuda y colaboración de todas las instituciones". Reconoce, empero, que en ocasiones ha faltado iniciativa. "Creo que hasta ahora ha habido mucha pasividad". Desde el cierre, se intervino de urgencia para arreglar el tejado en los 70, se instalaron unos tirantes metálicos en los 90 y un sistema de drenaje de las fachadas sur y este, apuntalando arcos y bóvedas, en 2001.

Trabajo en el castillo

De momento, la consolidación y restauración del castillo de la localidad ha tomado una vía diferente; los operarios empezaron a trabajar allá en noviembre del año pasado. "Estamos tremendamente agradecidos al Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE) por esta aportación tan importante al recinto amurallado". De hecho, este organismo adscrito al Ministerio de Cultura comprometió más de un millón de euros para las labores enfocadas en este vestigio arquitectónico.

Detrás del logro hay una labor prolongada e insistente. "Ha sido a base de paseos, de pedir y de muchos sacrificios. Anda que no he tenido que madrugar días para ir a Madrid", explica Ángeles. Desde su punto de vista, el patrimonio con el que cuenta la localidad es "muy importante y muy valioso para un pueblo tan pequeño como Monreal; lo que ocurre es que está deteriorado" y recuerda que entre sus elementos a tener en cuenta también se encuentra el yacimiento de Arcóbriga.

Para la alcaldesa, de 61 años de edad, esta legislatura que acabará en mayo de 2019 es su primera experiencia en la política, a la que entró pensando que "ni iba a salir elegida". "Antes no había sido ni concejal. Sabía lo que era un pleno y poco más", sentencia desde el edificio del propio ayuntamiento. Además de ser regidora de la localidad, Ángeles desempeña su trabajo habitual en el sector de la hostelería en Zaragoza, por lo que las idas y venidas son continuas entre ambos puntos. "Lo llevo bien, la verdad es que estoy muy contenta", indica. Razones y espíritu combativo no le faltan...

Granja de San Pedro, toda una base de operaciones para conocer la riqueza del Jalón

A escasos cuatro kilómetros de Monreal se encuentra la Granja de San Pedro, barrio rural del municipio. Fundado como punto de explotación agrícola del Monasterio de Santa María de Huerta, sus terrenos fueron comprados por particulares hasta que surgió lo que podría considerarse como un pueblo, que vivió su auge y ocaso en la segunda mitad del siglo pasado. Una actividad, la del sector primario, que siguen desempeñando allí los hermanos Bailón, Renieblas y González Romero. Hoy en día, buena parte de la vida que fluye por sus calles parte desde Quinta del Jalón, albergue de unas 40 plazas gestionado desde 2011 por la empresa Alarifes de la Cultura, dirigida por Yolanda Herranz y Gabriel Riaño. "Es un lugar de descanso y también un lugar para vivir, es el mundo rural a 5 minutos de la A-2", asegura este riojano de 59 años. Ha encontrado su nicho de mercado enseñando todo el patrimonio artístico, arquitectónico y natural de la zona. "Además del Monasterio de Piedra, hay mucho más", incide Gabriel aludiendo al mudéjar, los cañones de la Virgen de Jaraba y otros tesoros de la zona.

El trabajo de una familia en Frutas Utri: la gran manzana no solo se halla en Nueva York

De acuerdo: el calibre de sus manzanas, entre los 65 y 120 milímetros de diámetro, es más pequeño que la superficie de Manhattan, pero aun así hay algo que hace grandes a los productos de Frutas Utri. Sus fincas se encuentran a una altura media de unos 750 metros sobre el nivel del mar y las condiciones climáticas hacen que en verano haya contrastes de unos 27 grados, mientras que en invierno los árboles afrontan heladas por debajo de los 10 bajo cero. "Esto le da mayor dureza al fruto, más azúcar y una mayor calidad", explica Jesús Utrillas, de 50 años, que junto a su hermano Gregorio comandan la labor de una empresa fundada en 1987 por exigencias del mercado, que tiene la raíz en su propia familia. Además, dentro de su explotación incluyen una de las fincas más grandes de manzano reineto en vaso, algo que, reconoce, "no es habitual, dada la complejidad que tiene en su cuidado". Con vista al futuro, Jesús se muestra claro: "Cuesta más llevar el producto del almacén al mercado que producir en el campo, y las ganancias cada día son más pequeñas. Vamos hacia unas explotaciones gestionadas por multinacionales, en detrimento de las pequeñas y familiares".

LOS IMPRESCINDIBLES

Pequeñas bodegas

En torno a la subida al castillo se encuentran dispersas decenas de pequeñas bodegas, algunas de ellas abandonadas y otras recuperadas. De ellas llama la atención que buena parte de sus entradas estén configuradas con piedra de sillería.

Contraste de colores

Desde la colina en la que se enclava el complejo amurallado del castillo, iglesia y cementerio se puede apreciar el contraste entre marrones y verdes del término, pródigo en circuitos improvisados de descensos en bici.

Arcóbriga

Situado en el denominado Cerro del Villar, se trata de los restos de una ciudad celtibera romanizada. Contó con una acrópolis, un templo e instalaciones termales. Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931.

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