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Empiezan las obras de la estación de Canfranc con desbrozar árboles para mover 38 vagones

La Comisión de Patrimonio de Huesca aprueba los proyectos de restaurar el edificio histórico y levantar la nueva terminal.

Un trabajador de Acciona desbroza los árboles de la explanada de la estación de Canfranc para poder facilitar el traslado de 34 vagones que están en dos hangares.
Empiezan las obras de la estación de Canfranc con desbrozar árboles para mover 38 vagones
Laura Zamboraín

Todo es empezar y más en Canfranc, una línea ferroviaria internacional cerrada desde 1970. Las máquinas entraron en la explanada de la estación el pasado lunes y ya es todo un símbolo para la restauración de la estación internacional y la construcción de la nueva terminal. La primera tarea emprendido por los trabajadores de la empresa Acciona es desbrozar los árboles y despejar las vías de la playa para poder trasladar 38 vagones de trenes de una colección histórica de la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (Azaft) que se guardan en los dos hangares del trasbordo y al aire libre. Se moverán a mediados de junio a un túnel de mantenimiento situado en paralelo del mismo por el que entra el Canfranero y a la rotonda de las locomotoras.

Varios miembros de Azaft llevan una semana desplegados en Canfranc para preparar el traslado de la colección ferroviaria. «Tenemos 50 vagones en Canfranc y los del almacén de carruajes no hace falta moverlos. Menos mal que el Gobierno nos deja un lugar para el patrimonio ferroviario», indicó Carlos Abadías, presidente de Azaft.

Estos trabajos previos son necesarios para empezar la construcción de la nueva terminal, que se levantará en el hangar español, y levantar la playa de vías donde se realizará una plaza pública como primeras obras de un complejo que el Gobierno de Aragón prevé acabar en 2020.

Carmelo Bosque, director general de Urbanismo del Gobierno de Aragón, explicó que en la construcción de la nueva estación tienen que desmontar la cubierta del hangar porque es de fibrocemento compuesto por amianto, un material que provoca riesgo cancerígeno. «Tenemos que contratar una empresa especial para llevárselo a un vertedero controlado», detalló Bosque.

La nueva terminal diseñada por el arquitecto Joaquín Magrazo, de la compañía Ingennus, ha crecido desde el primer proyecto de los 700 a los 1.200 metros cuadrados. Van a instalarse en la zona oeste, cerca del paseo de Melancólicos, tres vías para trenes de pasajeros y otras tres para mercancías, una de ellas como apartadero. «Para levantar la playa de vías y acabar la nueva estación hay un plazo de ocho meses, hasta febrero de 2019», precisó el director general de Urbanismo de la DGA.

Asimismo, la Comisión de Patrimonio aprobó el martes en Canfranc los proyectos de la rehabilitación de la fachada de la estación internacional y las marquesinas, que son un Bien de Interés Cultural y logró la financiación del 1% cultural del Ministerio de Fomento, y el de la nueva terminal. «El proyecto de ejecución de la estación histórica lo llevaremos el 15 de junio a Fomento con la aprobación de Patrimonio», indicó Bosque.

Además, la Comisión de Patrimonio rechazó la posibilidad de trasladar el pabellón del centro, donde luce un cartel de ADIF, a otra zona verde de la estación como una biblioteca. La DGA consultó esa posibilidad ya que impide una visión más clara del edificio histórico, se construyó en 1927 y se modificó dos veces.

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