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La afición aragonesa viaja para ver toros

La suspensión de la Feria de San Jorge les obliga a salir en busca de festejos.

Aficionados a los toros de Huesca y Zaragoza, en la Feria de Vic-Fezensac.
Aficionados a los toros de Huesca y Zaragoza, en la Feria de Vic-Fezensac.

A falta de toros en Zaragoza -parece improbable que se programen festejos antes del Pilar-, los aragoneses se ven obligados a visitar otras plazas para satisfacer su afición. Durante el mes de abril, el núcleo fundamental fue Sevilla. La suspensión -o aplazamiento- de la Feria de San Jorge estaba muy reciente, y me consta que fueron unos cuantos los que, empujados por la incertidumbre que sobrevolaba La Misericordia, tomaron el Ave hacia el sur.

“Toro chico y billete grande”, abrevian los sabihondos para referirse a La Maestranza. Y el transcurso de las corridas acabó por darles, más que nunca, la razón. Trapío por los suelos y un buen puñado de inválidos, antes de que Orgullito exaltara el prototipo de animal al que aspiramos hoy en día: cumplidor en el caballo e insaciable en la muleta de el Juli, que sometió sus embestidas hacia la gloria del indulto. Merecido para la multitud; grotesco entre los integristas que siguen dando importancia fundamental al tercio de varas. Francia es su nueva casa. Y hacia allí emigran, cada vez que pueden, los más valientes de la Peñaflorense.

Una veintena de aragoneses se desplazaron el fin de semana pasado a la Feria de Pentecostés de Vic-Fezensac, territorio fetiche para la ganadería Los Maños. Salta Cancela (2016) y Jardinero (2017) fueron reconocidos como los toros más bravos de las dos últimas ediciones de las corridas concurso, pero este año Aviador no pudo reeditar el triunfo. Pese a todo, los aficionados que viajaron salieron satisfechos con el comportamiento del santacoloma y con el de los astados que la familia Marcuello presentó en el desafío frente a Valdellán.

Hay varios incondicionales que siguen a la ganadería allá donde va. Y en el horizonte está la Feria de Julio de Valencia y el debut en Madrid. Será el domingo 2 de septiembre en un escenario (Las Ventas) que ahora está inmerso en la Feria de San Isidro más larga de la historia. Por allí han ido pasando aragoneses reconocibles por su timbre de voz, elevado en los vomitorios y atenuado en el tendido. Confían en el toro bravo y en el respeto recíproco con el de luces.

Ricardo Torres es el único matador de la tierra citado en la isidrada. Se medirá a reses de Partido Resina (antes Pablo Romero) el próximo lunes. Después vendrá un verano en el que la parroquia aragonesa deberá proseguir con su peregrinaje. Soria y Pamplona son destinos predilectos, aún coincidiendo San Fermín con la puesta del pañuelo.

Teruel, renovada como Huesca, devolverá los toros a la Comunidad. Las dos capitales de provincia estrenan empresa mientras los del éxodo por carretera ruegan que la situación de Zaragoza se resuelva.

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