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Layana

Layana : una nueva vida con la puerta a Los Bañales

Layana abrirá en los próximos meses el centro de recepción de visitantes del yacimiento de Los Bañales, un enclave que fue visitado por más de 4.000 personas el último años.

Noeli Barceló 14/05/2018 a las 05:00
Más imágenes de Layana en 'Aragón, pueblo a pueblo'

En pocos meses estará listo el Centro de Recepción de Visitantes de Los Bañales en Layana. La población, ubicada estratégicamente entre Sádaba y Uncastillo, es la puerta de entrada al yacimiento arqueológico que el año pasado superó la cifra de 4.000 visitas. Es la Fundación Uncastillo la impulsora del Centro junto a los ayuntamientos de Sádaba, Uncastillo, Biota y Layana. "Vamos todos a una", señala el alcalde, Jesús Gay, quien apunta que están pendientes parte de la musealización y de la instalación eléctrica. Se podría poner en marcha ya este año o a principios del que viene".

Layana cuenta además desde 2013 con un moderno espacio museístico ubicado en el torreón medieval. Bajo el nombre De Agri Cultura, se encarga de introducir a los visitantes en la vida cotidiana del mundo rural en la época romana. Cuenta con cuatro plantas y una espectacular terraza desde la que contemplar todo el entorno, verde en esta época del año. El sistema de acceso está domotizado y controla la entrada por medio de un monedero eléctrico encargado de la apertura de la puerta. Los sensores que hay en cada planta detectan la presencia de los visitantes y les van guiando.

Encuentro vecinal

El edificio de las antiguas escuelas acoge desde hace años el centro social. Allí se ubican el bar y también el aula de manualidades. "Los miércoles tenemos manualidades . El jueves bajamos al bar, jugamos al bingo y pasamos una buena tarde. El domingo volvemos a bajar al bingo", explica Carmen Samatán. La semana es muy tranquila en Layana. "La mayor parte de los vecinos somos mayores, a partir de mi edad: tengo 77 años. Hay cuatro familias bastante jóvenes, eso sí. En verano, vacaciones y fines de semana vienen las familias que mantienen sus casas y el pueblo se llena. Para nosotros que haya gente visitando el pueblo es una alegría. Si ves a algún turista le saludas y si hace falta, lo acompañas".

La agricultura y la ganadería porcina y ovina son las principales actividades económicas. "En Layana se vive muy bien y no nos falta nada", apunta rotundo José Cortés. Explica José que "tuvimos una tienda y cerró, pero el pan nos lo traen a diario. Estamos contentos con el bar del centro social. Cocina bien y trabaja muy bien el negocio". Cuentan con médico dos días por semana y uno de enfermería, servicio de autobús para ir a Sádaba y Zaragoza y servicios religiosos.

También los hombres tienen su propio lugar de reunión. "Somos un grupo de 8 o 10 huerteros; nos juntamos todos los jueves desde mayo hasta noviembre, desde que llega la sombra de la higuera. Cada jueves elegimos el menú del siguiente; la ensalada no falta".

Carmen y José han sido los dos primeros pregoneros de Layana. "Hasta hace dos años no habíamos tenido pregoneros y decidimos introducir el pregón en nuestras fiestas, y quienes mejor que las personas que colaboran durante el año en todo lo que hacemos. Por eso elegimos a José y a Carmen al año siguiente, explica el alcalde, Jesús Gay.

El Ayuntamiento apuesta por mantener las tradiciones: los farinosos, el día del árbol, el día de San Marcos, el día de las hogueras. "Nos juntamos mucho, hacemos mucha vida social con armonía. Hace pocos días que celebramos el día del árbol con una comida popular, un rancho o migas; de eso se encargan los hombres cocineros. Es una colaboración de todos para todos", dice Gay.

La despoblación es el fantasma que acecha. El siglo pasado, Layana llegó a tener 370 habitantes. Fueron los años de construcción del Canal de Bardenas, en los que hubo mucho movimiento por la zona. "El futuro no lo vemos muy halagüeño. Hace tiempo que estamos pensando ofertar las viviendas vacías que tenemos en el pueblo, algunas ya cedidas al ayuntamiento. Sería para ofrecerlas a personas que trabajan a distancia con las nuevas tecnologías: podrían venir aquí. Es un sitio tranquilo con buena conexión de ADSL y fibra".

Cambio de las fiestas

Layana ha mantenido en el 29 de diciembre la celebración del día del patrón. Sin embargo, hace ya muchos años que las fiestas se trasladaron al 14 de septiembre, y la explicación no puede resultar más curiosa. "Fue ya antes de la Guerra Civil, un año hacía mucho frío y cayó tal nevada, que los forasteros que habían venido a celebrar las fiestas tuvieron que pasar en el pueblo cerca de un mes, porque no se pudo salir de casa", relata Carmen. "La comida se agotó en todas las casas de Layana, de manera que la decisión tomada luego fue trasladar la celebración a una fecha con una climatología más favorable". Después de aquello, las fiestas se adelantarían al mes de agosto para hacerlas coincidir con las vacaciones de muchos de los vecinos que viven fuera y destinan esos días a visitar su pueblo.

Rocío Fernández lleva el bar del centro social, único negocio abierto del pueblo

La asturiana Rocío Fernández regenta el bar del centro social de Layana. Llegó aquí hace siete meses, y se ha convertido en alguien fundamental en la vida cotidiana de los vecinos de esta pequeña población. "Aunque durante la semana no hay mucho trabajo, durante el fin de semana la gente se mueve. Tras unos días más parados, luego vienen de Zaragoza los hijos y los nietos de los vecinos", cuenta. El establecimiento está situado al borde del camino que conduce al yacimiento de Los Bañales. "Uno de cada diez visitantes para y entra a tomar algo. No es una clientela fija pero los que paran siempre vuelven", explica Rocío.

Apunta Rocío que la experiencia de estar al frente del único negocio abierto en Layana está resultando muy positiva, y su objetivo es ofrecer una respuesta positiva a la demanda de los usuarios. Cafés a mediodía pero también "tapas para el fin de semana, comidas, meriendas y lo que va surgiendo". La relación con los vecinos es completamente familiar. Los jueves y domingos, el local recibe además la visita de un grupo de mujeres.

El Día del Farinoso trata de mantener en el tiempo la tradición más dulce de Layana

La celebración del Día del Farinoso ha cumplido ya su décimo aniversario. Se organiza en torno a la celebración del día del patrón, Santo Tomás Becket de Canterbury, y surgió con el objetivo de mantener viva la tradición de preparar este dulce tradicional que nunca ha faltado en las celebraciones especiales. Toda la vida se han preparado con una receta especial, propia de esta localidad, que los hace distintos a los que se laboran en otras poblaciones vecinas. Cuando todavía no se contaba con hornos domésticos en las casas, los farinosos se llevaban a la panadería para cocer.

La preparación se inicia aplanando cuidadosamente las bolas de masa hasta hacer una fina oblea. Encima de ella se coloca el relleno a base de miel, azúcar, canela y anís. Después se pliegan como un sobre, y se llevan al horno. Lo curioso es que el paso del tiempo mejora el resultado y el sabor. "Mejor dejar pasar unos días porque cada vez están mejor", explica Carmen. El día del patrón, Santo Tomás Becket, los farinosos se acompañan con un buen trago de vino quemado. "Al vino tinto se le añade azúcar, canela, pasas, orejones y ciruelas. Y luego se pone al fuego para quemar el alcohol".

LOS IMPRESCINDIBLES

El torreón medieval

El torreón medieval construido por Alfonso II en 1186, alberga desde 2013 un museo dedicado a la agricultura en el mundo romano, Cuenta con cuatro plantas y una terraza que ofrece una gran panorámica de los alrededores.

La iglesia

Es románica, del siglo XIII, de una nave acabada en ábside; los contrafuertes rodean el templo, con una gran espadaña que corona la fachada oeste. Se accede por el muro norte; la portada original está cegada en el muro sur.

La receta

El farinoso se elabora con harina, aceite, agua y azúcar. Una vez que se ha amasado bien se coloca un relleno a base de anís en rama, aceite y miel a los que se añaden azúcar y canela, se unta con huevo batido y se hornea.

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