Despliega el menú
Aragón

Laluenga: el gozo en más de un pozo

Laluenga tiene tres representantes de dimensiones dispares en este colectivo especial de fuentes, que se pueden encontrar en todo el bajo Somontano y que aquí se explican en conjunto.

José Pallarés, alguacil de Laluenga, baja los 74 escalones del Pozo Nuevo, también llamado 'la catedral'.
José Pallarés, alguacil de Laluenga, baja los 74 escalones del Pozo Nuevo, también llamado 'la catedral'.
Laura Uranga

La verdad es que impresiona: cuatro metros de anchura y 74 escalones de diferentes tamaños adentrándose en la tierra hacia un inmenso pozo que sigue manando agua. Cristina Juárez, alcaldesa de Laluenga desde hace 23 años, lo observa desde arriba con orgullo. "Cuidado, que resbala; lo he inaugurado más de una vez, ya me entiendes; este pozo o deja de manar, tenemos que regular el agua con una bomba, pero la humedad en el hueco y los escalones siempre va a estar", dice, entre bromas y veras. El Pozo Nuevo, a las afueras del pueblo, recibe también el sobrenombre de ‘la catedral de los pozos fuente’ en el sur del Somontano. Hay otros dos en Laluenga, otro en la vecina Laperdiguera, otro en Adahuesca, Berbegal también tiene su fuente... pero este gigante se lleva la palma con sus tres tramos y un halo de majestuosidad innegable. En los escalones más anchos, una curiosidad;varias marcas circulares de cántaros apoyados muchos años atrás.

El pozo se utilizaba para agua de boca, y tiene dos zonas diferentes;la de más abajo, con piedra traída de los montes del norte, y la zona nueva con piedra de los alrededores. En los años cuarenta se le hizo una cubierta. "La verdad –reconoce Cristina– es que en la zona no se valoraba de manera suficiente el valor de estos pozos. Una señora mayor de aquí dio la clave al recordar el miedo que pasaba de niña cuando venía a buscar agua con el cubo;era algo especial. En 1992 se inauguraron las piscinas y ahí se destapó de verdad la grandeza del Pozo Nuevo". Los pueblos cercanos, que tenían sus propios pozos fuente, se pusieron manos a la obra para sacar a la luz esos tesoros ocultos.

Laluenga: el gozo en más de un pozo

El Centro de Interpretación

Para unificar la esencia de este grupo de construcciones se conceptuó el Centro de Interpretación de los Pozos Fuente del Somontano, que abrió en 2001, pozos de Fuente del Somontano. "Es sencillo, pero muy bonito –asegura Cristina– y con las explicaciones adecuadas para entender la importancia de estos pozos en la zona. No tenemos guía especializado, por las limitaciones de nuestro presupuesto, así que hay un sistema de apertura por monedero; dos euros abren la puerta, pasan todos los que quieren por ese ingreso. Se entiende que no es un ánimo de recaudar, sino de mecanizar la disponibilidad del Centro". Una moneda de un euro enciende la retroiluminación de la ‘catedral acuática’;abajo hay una barandilla y cinco focos, además de luces en el agua para apreciar bien el fondo de la oquedad. El agua que saca la bomba se reutiliza para riegos, incluyendo el campo de fútbol.

Los otros dos pozos de Laluenga son el Salado, que está en peno campo y semioculto, y el Pozo Alto o antiguo, mucho más pequeño, localizado el centro del pueblo, que no se usaba para agua de boca y al que se accede por una escalera de caracol. "En este, el agua es de otra veta; es blanca, no servía para beber pero sí se le daba uso por los vecinos a la hora de enfriar. Hay un libro de Naval Mas que habla con detalle de todos estos pozos fuente;entre los muchos datos interesantes que ofrece está la similitud de nuestros pozos con los más típicos de Palestina", aclara la alcaldesa.

Laluenga y el agua tienen una relación muy especial que se extiende a la balsa contigua a la iglesia con su contrabalsa correspondiente en un extremo. La parroquia se hizo famosa hace unos años por un suceso entre lo grotesco y lo lúgubre;al levantar el suelo durante una reforma, apareció un inmenso osario;se barajó una fosa común tras la peste o el escenario de una batalla cruenta como posibilidades para explicar tal hallazgo.

Otro tesoros patrimonial de Laluenga es el deshabitado medieval de El Almerge, en el que según la leyenda se basa el carácter alargado del término municipal. Durante una peste, dos ancianas intentaron sin éxito acceder a varios pueblos amurallados, y en El Almerge consiguieron mover las huegas y refugiarse.

Fiestas para todos

Muy próximo a la balsa está el polideportivo. Las noches de las fiestas siempre hay cenas allá, accesibles a todos los bolsillos, y luego se sigue el festejo en la plaza. "La idea de centrar allá las cenas –puntualiza Cristina– es sacar a la gente de sus casas en esos días, especialmente a las mujeres, que tradicionalmente hacían la cena en casa y ya no salían, con lo que las fiestas no les traían descanso y distracción sino más trabajo de lo habitual. Ahora toda la infraestructura se queda montada en el pabellón".

Muy cerca de la famosa Casa Castro, el municipio tiene un edificio de aprovechamiento inusual por lo variado de sus usos; era antiguo cine y hoy alberga la escuela, la sede de la comunidad de regantes local, el consultorio médico y dos viviendas, una destinada a quienes cogen el bar-restaurante, único establecimiento hostelero de Laluenga.

A la hora de arrimar el hombro en las actividades socioculturales, el Colectivo El Mangudo –su nombre responde al gentilicio oficioso del pueblo– destaca en sus ocho años de vida por la organización del festival Mallacán Sound, que celebró su tercera edición el pasado 25 de noviembre con el talento del oscense Tritón Jiménez como cabeza de cartel, junto a Puretas y Animales. Las Amas de Casa cambian de junta cada cuatro años y se vuelcan con la logística en la semana cultural, además de haber recuperado la costumbre de la andada anual hasta El Pueyo. La Comisión de Fiestas se renueva cada año para mantener intacto el pulso de superación.

Casa Castro, San Antonio de Padua... y las fracturas

Casa Castro es sin duda el edificio más conocido y emblemático de Laluenga. Dos gigantes tallados en relieve por el escultor oscense Javier Sauras flanquean la puerta principal. La historia a la que dan acceso esas figuras desde el umbral de la casa se remonta a muchos siglos atrás, y tiene que ver con San Antonio de Padua. Dice la leyenda que los dueños de la casa recogieron a un caminante cierta noche; después de calmar su hambre y sed, le dieron cobijo. El peregrino, que resultó ser el santo, curó a un niño enfermo de la casa en agradecimiento. Además, otorgó el beneficio de sanar las fracturas a los hombres de la casa; de ahí nace el dicho popular y amenazador "te pego una cazada que te mando a Castro". El mismísimo Joaquín Costa estuvo allá para tratarse de un problema muscular. La casa se quemaría después, pero la cadiera donde estuvo el santo permaneció intacta, a excepción de unos bordes chamuscados que todavía pueden verse a día de hoy; la casa es propiedad privada, pero si sus dueños están en el pueblo suelen prestarse a mostrarla. De la rama familia, el último miembro conocido fue Antonio María de Castro Montaner, indiano que hizo fortuna en Venezuela y volvió con mucho dinero a su pueblo natal. Posee un llamativo panteón personal –no tuvo descendencia– en el cementerio de Laluenga.

Basilio Paraíso, el todoterreno de los negocios que revolucionó la España intersecular

Basilio Paraíso nació en Laluenga en 1849; su morada, Casa Borruel, está justo enfrente de la entrada principal de la parroquia, consagrada a María Magdalena; con el tiempo acabaría financiando la torre adosada a la iglesia, que él mismo calificó en un arranque de humor negro como "la figura de un hombre sin cabeza". Paraíso marchó muy joven a Zaragoza a estudiar Medicina, pero su instinto para los negocios hizo que se interesara rápidamente por este sector y olvidase su intención de seguir los pasos de Galeno. "Fue un hombre adelantado a su época", apunta la alcaldesa Cristina Juárez, antes de recordar que Paraíso fue el principal impulsor de la Exposición Hispano Francesa de Zaragoza en 1908. "Debe ser la única de sus características en toda la historia que ha dado superávit", apunta Cristina con una sonrisa. Francia le concedió la Legión de Honor por su gestión de aquella iniciativa; Zaragoza le hizo hijo adoptivo. Fue presidente del Ateneo de Zaragoza durante tres años y del Centro Mercantil entre 1893 y 191, ganó la Medalla del Trabajo en 1924 y fue diputado nacional. Falleció en Madrid, donde vivió sus últimos años, en 1930; no obstante, nunca olvidó a su tierra natal.

LOS IMPRESCINDIBLES

Sartenada

El día de San Isidro se bendicen los campos con sartenada: cordero con patatas y longaniza, acompañado de espárrago verde y caracoles. Se ha hecho mucho tiempo en El Almerge –foto– y ahora se celebra más cerca del pueblo.

Techo de la iglesia

La parroquia de Santa María Magdalena pudo constatar plenamente su origen románico al restaurarse su cubierta hace ocho años y aparecer la antigua techumbre, elaborada con forma de círculos concéntricos de piedra.

Montemayor de Cuenca

Juan Francisco Montemayor de Cuenca –Laluenga 1618-Huesca 1685–, fue juez de encuestas del reino en 1642, auditor del ejército de Cataluña en 1644 y oidor de la Real Audiencia de Santo Domingo en las Indias en 1648.

-Ir al especial 'Aragón, pueblo a pueblo'

Etiquetas
Comentarios