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Aragón

Quien bien te quiere te hará reír: desmontando el amor romántico

Sufrir o no sufrir, esa es la cuestión que atormenta a muchos corazones. ¿Es eso el amor?

Nuestro cerebro está predispuesto para el perdón, pero hay que alejarse de las personas tóxicas.
Quien bien te quiere te hará reír: desmontando el amor romántico

¿Qué es el amor? Victoria Tomás y Lurdes Orellana,  psicólogas-sexólogas de la Asesoría Sexológica del Cipaj, tienen clara la respuesta: "el amor es una emoción necesaria para el desarrollo como persona. Sin embargo, hemos interiorizado una manera de entenderlo que nos limita y nos hace movernos por campos de sufrimientos intensos, en vez de sentirnos plenos y disfrutarlo".

¿Y por qué sufrimos en el amor?

"Se trata de un problema colectivo, cultural, consecuencia de haber entendido que el amor es sufrimiento, dirigido a una sola persona, para toda la vida, etc. Hemos creído y por ello, nos construimos enfrascándonos en relaciones cargadas de sufrimiento y malestares. No es que nos guste sufrir, ni que sea inherente a las personas esta idea de entender el amor, sino que lo hemos aprendido a través de mensajes, canciones, noticias, películas y un largo etcétera de contenidos más o menos explícitos sobre lo que es amor, amor romántico. Por ello, se trata de desmontarlo y construir nuevas formas de entender el amor, desde el bien querer".

"Por suerte desde hace tiempo se está escribiendo mucho sobre el amor romántico", explican las especialistas. "A nosotras Coral Herrera y Nuria Varela nos gustan mucho, y tanto en Relatoras como en Pikara, puedes encontrar mucho contenido al respecto que seguro que te puede acompañar amablemente en este camino de darnos el permiso para construir otras relaciones con nosotras/os mismas/os y con otras personas".

De todas formas, te dejamos un pequeño decálogo de lo que es el AMOR con mayúsculas.

El amor es gustoso, placentero, nos hace sentir bien. Todo aquello que nos conecte con el sufrimiento no es amor. El amor no es algo eterno ni para toda la vida. Se termina y se puede transformar, y aunque esto nos genere cierto malestar, éste no debería ir más allá de un pequeño bache o tropezón. Cuando sentimos un dolor profundo que nos lleva a sentirnos perdidas/os, no es amor, sino que puede que se nos estén moviendo otras emociones o inseguridades. El amor es libertad, no sentir que la otra persona es de nuestra propiedad. Decidir estar con una persona debe ser una acto libre desde el deseo, al igual que la separación. No hay sensación más bonita que sentir que alguien siente deseo de estar frente al “tengo” o “debo” estar. El control y los celos no son amor sino inseguridad y como tal hay que encontrar las herramientas propias para sentirnos seguras/os. El amor es una emoción, no es algo mágico que todo lo soluciona o cure. Se amor se ha de cuidar y regar como fuera una planta. Se nutre de alegría y placer. Y se marchita con el sufrimiento y el dolor. Disfrutar del amor no supone estar en pareja, sino conectar con el sentimiento de plenitud con una/o misma/o y con tantas personas como deseemos. Amor significa desear(nos) cosas buenas, querer bien a través de relaciones de buen trato, ser capaces de vernos y ver a la otra persona, valorar su singularidad y construir desde la diversidad. Querer es conectar con sensaciones buenas, aquello que resuene a algo negativo hay que mirarlo y preguntarnos qué está pasando. Amor es cuidar. Es la capacidad de sostenernos, de sostener y que nos sostengan. Querer supone la escucha activa, la horizontalidad y el apoyo mutuo. Todas las personas tenemos esta emoción pero no todas tenemos las herramientas a mano para querer bien. Date el gusto y busca aquello que te permita querer(te) desde ese AMOR en mayúsculas. Amor es salud. Nos estimula y mueve lo mejor que hay en nosotras/os. Cuando nos limita o constriñe, hay que ponerlo en cuarentena porque no es amor. Transformar el amor romántico y permítete el amplio abanico de amor flexible y saludable.- Ir al suplemento de Heraldo Joven

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